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lunes, 26 de junio de 2017

EL País:Benoît Peeters: “El cómic sufre un déficit de legitimidad”


Benoît Peeters (París, 1956) y François Schuiten (Bruselas, 1956) pusieron en pie, hace 35 años ya, una serie colosal, Las ciudades oscuras, mezcla de distopía e historia que los convirtió en dos auténticas estrellas del cómic. Juntos acaban de publicar en España La ruta de Armilia y otras leyendas de las ciudades oscuras, así como el segundo tomo de su obra Volver a París, ambas editadas por Norma. Benoît Peeters es, además de guionista de tebeos, novelista, biógrafo de personajes como Derrida, Paul Valéry o Nadar y uno de los mayores expertos mundiales en la obra de Hergé, el padre de Tintín. Peeters cerró el jueves, en compañía del crítico Álvaro Pons, el ciclo que sobre el género del cómic ha organizado el Instituto Francés de Madrid.

PREGUNTA. Siempre resulta interesante analizar las relaciones entre texto e imagen. Pero, como guionista de cómics, ¿ha padecido usted alguna vez esa injusticia consistente en que el lector se quede con las ilustraciones más que con los textos?

Respuesta. En mi caso no lo he experimentado. Lo que sí suele ocurrir es que si yo publico una biografía de Derrida o de Valéry, se le suele tener mucha más consideración que a un cómic. El autor de cómics sufre un déficit de legitimidad.

P. ¿Cuál es, a su juicio, la fuerza del cómic en relación a otros medios de expresión?

R. Creo, sobre todo, que esa fuerza reside en la especificidad. El cómic ofrece posibilidades que el cine, la literatura y la pintura no tienen. Y viceversa, claro está. Es un lenguaje con todas las de la ley, ¡un lenguaje que alguien como Rodolphe Töpfer —el auténtico inventor de los tebeos— supo ver en 1830! No estamos ante una suma de textos e imágenes, sino ante un lenguaje que los une, los integra. Y nosotros, seres humanos, que estamos acostumbrados a recibir sonidos, olores, gestos, colores, gente, lugares… estamos acostumbrados a hacer la síntesis de todo.

P. Hay quienes consideran que el cómic no es una forma seria de expresión. ¿Una forma de arte tiene que ser grave, tiene que ser obligatoriamente seria?

R. Con Maus, Art Spiegelman, a través de una metáfora animalística y un relato de una coherencia terrible, logró hablar de algo tan grave y tan serio como es el Holocausto. Y un cómic como Persépolis de Marjane Satrapi es un tratado sociopolítico de lo que ocurrió en Irán más eficaz que muchos libros serios. Además, es un arte muy practicable…

P. ¿Qué quiere decir con eso?
R. Que el cine, por ejemplo, está sometido a una lógica de anticipación. Hay que elaborar un dossier previo, hay que elaborar un guion rígido y desarrollado, hay que financiarlo todo mediante acuerdos con personas extremadamente diferentes, y hay que contar con las cadenas de televisión, sometidas a exigencias de audiencia feroces. En el cómic nada de eso ocurre.

P. Schuiten y usted iniciaron su serie Las ciudades oscuras hace ya 35 años. La serie está plagada de referentes culturales, corríjame si me equivoco: Borges, los socialistas utópicos y sus falansterios, Platón, el art nouveau, Orwell, Julio Verne…

R. … Piranesi, Brueghel, Orson Welles… Referentes que no vienen solo de la literatura, sino del arte, el cine, la arquitectura. Nuestras historias son metáforas, son fábulas. Me interesa el carácter universal de la fábula. No deja de sorprenderme cómo Las ciudades oscuras pueden interesar a un lector chino o japonés. Sus referentes culturales, sociales y políticos nada tienen que ver con los de un lector francés o español. Sin embargo, el milagro se produce.

P. Es el poder de los símbolos, de las metáforas.

R. La metáfora, el símbolo y la utopía son terriblemente poderosas. Cuando en La fiebre de Urbicanda, hace 30 años, hablábamos de una ciudad partida en dos, lógicamente la gente vería Berlín. Si hablabas de muros, la gente pensaba en la guerra de los Balcanes, y hoy piensa en Trump y en México, o en Israel y Palestina. ¿Por qué seguir creando estos universos utópicos después de 35 años? Porque esas utopías se van recargando con elementos e interpretaciones geográficas, sociales y políticas diferentes por parte de los lectores.

P. Las ciudades de Schuiten y Peeters no se llaman París, ni Copenhague, ni Bruselas… pero son París, Copenhague, Bruselas…

R. Es que no podemos escapar a nuestras raíces culturales, a nuestro entorno, a nuestras referencias. De lo que se trata es de, a partir de ahí, tratar de contar el mundo. Es muy difícil tener a alguien como Balzac, un genio que era capaz, solo con pasar tres días en un pueblito, de restituir cantidad de universos y de sociedades. Le presentaban a un médico y de pronto conocía perfectamente los problemas de la medicina. Impresionante. Y luego tenemos a Kafka, que era lo contrario. Todos sus personajes son él, de alguna manera, y nos da la sensación de que a través de su propia conciencia nos ha dado un mundo. En Proust también pasa. Y Roland Barthes escribió un libro sobre la muerte de su madre que, a la vez, es uno de los más grandes libros que existen sobre el duelo.

P. La alienación y la soledad del ser humano en medio de mundos estruendosos e hipersociables provoca bastante inquietud. Es un tema extraordinario para la ficción, uno de sus temas favoritos, ¿no?

R. Me apasiona el tema de la museificación del mundo. Ciudades como Ámsterdam, Barcelona o París llevan ya tiempo experimentado la contradicción entre un evidente modelo turístico-económico muy beneficioso y la progresiva imposibilidad de vivir en la ciudad. En Ámsterdam, por ejemplo, las autoridades ya recomiendan al turista que visite otros lugares en lugar de ese.

P. El centro de las ciudades se parece cada vez más. Hay una globalización, también, en cierto modo, cierta alienación, ¿no cree?

R. Estamos llegando al absurdo. Mucha gente quiere que el centro de esas ciudades sea solo bonito, visitable, que no haya elementos desagradables o inesperados. Y eso es una especie de exorcización de nuestros miedos. Queremos lo que esperamos: tiendas de lujo, museos bellos para fotografiar, restaurantes preciosos —si no se ve el humo de la cocina, mejor—, y no deseamos cosas inesperadas. Son ciudades a las que se está desposeyendo de la vida, de todo aquello orgánico que conforma la vida: la suciedad, el trabajo, aquellas poblaciones que no encajan en nuestro estilo de vida… y claro, de ahí llegamos a la cuestión de cómo se expulsa del centro de las ciudades a los mendigos y a los sin techo. Y, por lo mismo, de cómo Europa expulsa a sus inmigrantes.

sábado, 24 de junio de 2017

La vida es un cómic


El cómic vive un auge de las biografías de personajes famosos, especialmente de artistas. En los últimos meses han llegado a las librerías álbumes que cuentan la vida de personajes como Modigliani, Glenn Gould, Van Gogh, Camus, Picasso y Casagemas, Monet, Munch... Se trata tanto de traducciones como de obras de autores españoles.

Algunos hablan aquí del reto que supone, en una temática ya abordada por infinidad de documentales y biografías, la mirada del dibujante, cuyo trazo aporta emotividad e intimidad sin olvidar la faceta creativa del biografiado.

En algún caso, todo comenzó con el encargo de un museo. Como Vincent (Salamandra), de la holandesa Barbara Stok (Groninga, 1970), que se centra en el periodo en que Van Gogh se fue a vivir al sur de Francia, a la localidad de Arlés. Su frustrada amistad con Gauguin, sus difíciles relaciones con la sociedad, sus visitas a prostíbulos, su sentimiento de culpa por ser un mantenido de su hermano... son algunos de los temas, narrados con un trazo muy claro, casi infantil, por el que discurre una historia adulta. Stok, que responde por correo electrónico, comenzó la investigación “leyendo todas sus cartas.

De ellas, seleccioné escenas y pensamientos. Viajé a Arlés y Saint-Rémy para ver dónde vivió. No leí muchas biografías, sólo unas pocas. Baso la historia en su punto de vista”. Dice que “usualmente, trabajo con historias autobiográficas, hablo de mis miedos, trivialidades cotidianas, mi tema central es cómo vivir la vida, cuestiono los valores de la sociedad y me preguntó qué es lo que realmente importa.

En el fondo, Vincent trata esos mismos temas”. Escogió los dos últimos años de su vida porque “hay un montón de cosas ahí: realizó sus mejores cuadros, su sueño de una residencia de artistas, el trágico incidente de su oreja cortada, y finalmente el manicomio. Esperanzas, decepciones... y al final, resignación y consuelo en su obra y la naturaleza”.

En La vida (Astiberri), Tyto Alba (Badalona, 1975) explora la amistad entre Pablo Picasso y Carles Casagemas. Dice que ha introducido pocos elementos de ficción, como “la escena del cementerio, una anécdota mía con un amigo, pero Casagemas estuvo allí con Picasso y tranquilamente podría haber sucedido”.

La narración es enormemente intensa, y muy centrada en las emociones, “pero eso ya estaba en la historia real –afirma–; el suicidio, la depresión de Picasso, la pobreza, la época azul... es una historia traumática”. El sexo, muy presente, es importante porque “es una época en la que la sociedad está muy reprimida y a esa edad hay además una gran confusión.

Picasso se obsesiona por demostrar continuamente su masculinidad, y Casagemas tiene dificultades para ello dada esa represión de la que hablo. Una mente inestable y con baja autoestima se vuelve más confusa todavía. Casagemas está desesperado por ser amado, pero el sexo es algo en lo que es inexperto, le causa una gran angustia dar esa impresión y esa tensión le hace fracasar. Eso le avergüenza, lo siente como una obligación. Debería parecerle muy injusto que una mujer le dejase por eso y tampoco creo que fuera capaz de hablar de ese tema con ella ni con nadie”. Al igual que los biógrafos, tuvo que escoger entre diferentes versiones sobre un mismo hecho, en especial el suicidio de Casagemas, “muy diferente contado por Manuel Pallarés que por Manolo en el libro de Josep Pla”.

La italiana Gorgia Marras (Génova, 1988) se ha atrevido con Munch (Sapristi). En una entrevista por Skype, afirma: “Me han interesado sus litografías y obras secundarias, así como sus diarios íntimos. Pensé que todo el mundo conoce El grito, pero que había un mundo inmenso que permanecía más oculto”. Su decisión fue abordar la historia en blanco y negro –con los recuerdos en tono azulado– porque “se trataba de lo menos conocido. Estamos acostumbrados al sol, al color, pero en aquella época, en Noruega, todo era en blanco, negro y gris, muy frío, un entorno donde la enfermedad y la muerte estaban siempre presentes”.

Se ocupa de un Munch “joven, que creció sometido a unos principios católicos muy rígidos, en los que trabajar rodeado de mujeres desnudas era pecado. Hay una parte de mí que conecta con eso, no he sufrido tanto como él, pero crecí en una familia italiana tradicional y entiendo ese sentimiento de buscar algo mientras la sociedad y tu entorno te pide lo contrario, ese desfase que acaba siendo tu fuente creativa y de dolor, sentir que tú no eres tu dueño. Munch huye, y El grito es el ataque de pánico como reacción a todo eso”.

Ha descubierto en el personaje “una ironía muy particular, que no aparece tanto en sus pinturas, pero sí en sus escritos, y que he intentado transmitir”. En el campo privado, aparece su enamoramiento de una mujer casada, que no supo llevar bien “porque la mujer no podía divorciarse entonces, y Munch no lo comprendió. Era muy moderna, un espíritu libre, demasiado ­para él”.

Otro cómic remarcable es La familia Carter (Impedimenta), de los estadounidenses David Lasky (Washington, 1967) y Frank M. ­Young (Tallahassee, 1963), que reconstruye la biografía de un clan rural que revolucionó la historia de la música en EE.UU. La pobreza es uno de las temas principales, cuenta Lasky por correo electrónico, pues “los Carter la experimentaron, en varios grados, incluso después de haber tenido éxito en la música. Ellos crearon la banda sonora de los años treinta, el country y el rock no se explican sin ellos. Cuando Frank y yo empezamos a trabajar en el libro, la economía de EE.UU. cayó en picado, perdimos nuestros empleos y vivimos en carne propia algunas de las cosas por las que ellos atravesaron”.

La obra muestra la explotación a que las discográficas sometían a los artistas, una situación que siguió vigente todo el siglo XX, “no sólo con los músicos, sólo hay que fijarse en los dibujantes de superhéroes”. Los Carter influenciaron directamente a Woody Guthrie, Bob Dylan, Elvis Presley y, por supuesto, Johnny Cash, que se casó con una mujer del clan.

Lasky admite un elemento de ficción, el manzano plantado por A.P. Carter que va creciendo a medida que pasa el tiempo. Lo más dificil para él ha sido “dibujar la música. ¡Menudo desafío! ¿Cómo se dibuja la belleza y la honestidad que se revelan en las canciones?”.

Otras biografías recientes en viñetas son Modigliani (Norma) de Seksik y Le Henanff; Glenn Gould (Astiberri), de Sandrine Revel; Monet (Norma), de Salva Rubio y Ricard Efa; o Camus (Norma), de José Lenzini y Laurent Gnoni. Todas aportan un tipo de conocimiento distinto sobre estos creadores que sólo el cómic puede comunicar.

Video de "Hombre Cubo" sobre el Festival de Cómic Europeo


Aquí os dejamos un estupendo vídeo de el "Hombre Cubo" sobre su paso por la V edición del Festival de Cómic Europeo de Úbeda.


jueves, 22 de junio de 2017

Fotos de Baldo Padilla del Festival de Cómic Europeo de Úbeda





Nazario: "Anarcoma fue el primer travesti de la historia del cómic"



Tras la publicación del primer tomo de sus memorias, el año pasado, Nazario (Castilleja del Capo, Sevilla, 1944) recupera a su personaje más popular en un tomo integral: Anarcoma. Obra gráfica completa (La Cúpula). La edición definitiva de este detective travesti que sorprendió al público por su osadía y el sexo homosexual explícito de sus páginas. Todo un icono de la transición.

“Anarcoma fue el primer travesti de la historia del cómic –asegura Nazario- En Italia había unos tebeos pornográficos (Satanic, Cruella), pero las protagonistas eran todas mujeres, vampiresas. No conozco ningún otro personaje parecido, que fuese anterior a Anarcoma”.

“Este volumen integral -asegura el dibujante- contiene todo el material disponible de Anarcoma: las dos historias largas, las cortas… e incluso las portadas que hice para revistas francesas. Ya era hora porque los cómics llevaban cinco años agotados. Y si a eso le sumamos que Laertes publicó hace cuatro meses la tercera parte (Nuevas aventuras de Anarcoma y el robot XM2), que al final he sacado en forma de novela, actualmente tenemos disponible toda la historia de Anarcoma”.

Además el dibujante ha coloreado varias páginas para esta edición integral: “Si –asegura Nazario- porque cuando creé Anarcoma, las primeras aventuras fueron en blanco y negro. Y luego algunas páginas se colorearon mecánicamente. Pero para esta edición casi todo el color es mío, aplicado manualmente. De esa forma he conseguido unificar todas las páginas”.

40 años de Anarcoma
El autor aseguara que: “Con este tomo celebro también el 40 aniversario de Anarcoma porque aunque se hizo famoso en El Víbora, en 1979, antes lo publiqué en Blanco y negro en la revista Rampa, a razón de un par de páginas semanales. Y eso fue en 1977".

Pero… ¿Cómo nació Anarcoma? “Ideé Anarcoma –asegura Nazario- porque estaba harto de hacer historietas cortas de cuatro, cinco u ocho páginas. Quería tener mi propio personaje, y se me ocurrió que fuese un detective. Primero pensé en un detective alto, fuerte, guapo… tipo Tom de Finlandia, pero era un poco el héroe de siempre. Y sí era una mujer, sería demasiado parecida a Barbarella o Modesty Blaise, por lo que se me ocurrió que fuera un travesti”.

“Mi intención –añade- era retratar el mundo homosexual de Barcelona, donde vivía; y un transexual era perfecto para hacerlo. Porque podía moverse por todos esos ambientes en los que no podía entrar un heterosexual”.

Sobre el nombre de Anarcoma: “Surgió -comenta Nazario- de la unión de las palabras “anarco” (de anarquía) y carcoma; la mezcla de los dos me sugería algo que roe, que destruye; y a la vez es un espíritu libre que vive su vida como le da la gana, sin ningún tipo de prejuicios”.

“En cuanto a su aspecto físico, que parecía la unión de Humphrey Bogart y Lauren Bacall: “Tenía muchas amigas de la época que se veían reflejadas y me decían que me había inspirado en ellas –comenta el dibujante-. Pero lo que hice fue reunir una serie de arquetipos idealizados. Es una mujer guapa, fuerte, con buenas tetas y buena poya, y que viste un vestido negro con una cremallera que le llega desde el pecho hasta el final de la minifalda. Unas botas negras de cuero. Era un poco fetiche”

En la historia también aparecían muchos amigos suyos, e incluso él mismo: “Me gustaba reflejar mi vida, el ambiente en el que me movía y por eso yo intervenía en la vida de los personajes y ellos en la mía. Por eso salíamos yo, mi amigo Alejandro, Ocaña… y le damos pistas a Anarcoma para encontrar lo que está buscando. Intenté reflejar la Barcelona de los 80, con los bares típicos de la época, los sitios donde nos reuníamos”.

Las influencias de Anarcoma
Nazario confiesa sus mayores influencias en Anarcoma: “Cuando dicen que soy un retratista de los bajos fondos, no pienso que sea cierto; yo sólo dibujaba los sitios donde nos movíamos en aquella época. Además reconozco que tengo una gran influencia de Jean Genet (Diario del ladrón), al que admiro. El retrato que hacía de la Barcelona de los años 30, los bares… es lo que intento hacer con Anarcoma”.

Otra de las grandes influencias de Nazario es Tom de Finlandia, un artista conocido por sus imágenes homoeróticas, que sufrió la opresión y la homofobia. “Precisamente acabo de ver la película Tom of Finland, que cuenta su historia, y fue un hombre que me influyó muchísimo por su recreación en los desnudos, los paquetes, las poyas, los pechos…” -comenta-.

“Y el personaje de XM2, el robot amante de Anarcoma, está inspirado en el androide que satisfacía a la Barbarella de Jean-Claude Forest. Aunque el de Barbarella tenía aspecto mecánico, mientras que XM2 era un macho ibérico, fuerte, peludo, calvito y muy bien dotado; que es el tipo de hombre que a mí me gusta”.

“Perjudicial para la juventud”
En la época que se empezó a publicar Anarcoma todavía había censura, pero Nazario asegura que: “Con Anarcoma no tuve ningún problema como los que había tenido en los 70, con el Rrollo enmascarado, Nasti de plasti o La piraña divina, que saqué de forma clandestina (porque contenía mis historias más escabrosas). Todo eso lo edité en Francia pero aproveché que un amigo tenía acceso a una “vietnamita” que había en la escuela de ingenieros, para imprimir 300 ejemplares. Y con eso si tuvimos problemas”.

Pero en el 78 ya estábamos en plena época del destape y había cientos de publicaciones. Por eso cuando llegó El Víbora, no sólo no se prohibió ni escandalizo a nadie sino que se convirtió en un icono. Y el personaje de Anarcoma fue el más famoso de esa primera etapa de la revista. Además resultaba atractivo no solo para homosexuales sino también para heteros.

Anarcoma también triunfó llegó a otros países: “Toutain sacó un libro de tapa dura en Estados Unidos, que tuvo que vender plastificado y en sex shops, lo que fue una censura terrible. También se publicó por capítulos en una revista italiana, en otra francesa, en Alemania, donde lo vendían con un mensaje que era perjudicial para la juventud, aunque no llegaron a prohibirlo, en danés y en sueco”.

“Curiosamente –comenta Nazario- esta edición integral, que se ha publicado también en Francia, la ofertaron a editores alemanes e ingleses y han dicho que ahora mismo no era época para este tipo de material. Por lo que creo que hoy en día hay más censura que en los ochenta.

“Cualquiera puede ver la evolución de mi estilo”
En cuanto a la evolución de su estilo, Nazario confiesa que: “Cualquiera puede comprobarlo en el libro, en el que hay páginas de un periodo de cuatro o cinco años. Yo empecé a dibujar en el 69, 70... de forma totalmente autodidacta, por lo que la perspectiva, la anatomía y esas cosas, no estaba muy ducho. Pero poco a poco se va notando un avance en ese sentido”.

“Además –añade-, en las primeras aventuras, en blanco y negro daba las sombras con rayitas de plumilla pero luego, con las aventura a color prescindí de esa sombra que quedaba muy sucia. Por eso la segunda parte es más limpia, el dibujo mucho más esquemático y juego mucho más con el color”.

“Lo dejé por la ilustración”
Nazario confiesa que “Dejé el cómic por la ilustración, porque estaba mucho mejor pagado. Además, llegó un momento, cuando hice Turandot y Alí Babá y los cuarenta maricones, en el que había rizado el rizo de lo que podía dar a nivel de historieta, tanto estéticamente como narrativamente”.

“Alguien –continúa- me ofreció la posibilidad de exponer en galerías. Me fue bastante bien y abandoné el cómic. En 2008 vino la crisis, cerraron las galerías y fue entonces cuando decidí hacer una página web y mandar a la mierda a los cuadros, bodegones y naturalezas muertas, que pintaba. Ahora estoy inmerso en la escritura y me encanta hacer fotografías desde mi ventana que da a la Plaza Real”.

El año pasado sacó el primer tomo de su autobiografía: Nazario: La vida del dibujante underground (Anagrama), de la que tiene previsto cinco tomos: “El primero está casi agotado y estoy esperando a que la editorial se decida a publicar el segundo”.

En cuanto a si se animaría a crear más cómics de Anarcoma: “No se me ocurriría volver a dibujar ahora ni loco –confiesa Nazario-. No me apetece. Mucha gente me ha dicho que por qué no he dibujado la tercera parte de Anarcoma o se lo daba a otro artista, pero no lo veo en manos de otro dibujante. Así que, como ahora escribo, lo he convertido en un libro que continúa las aventuras de la segunda parte”.

Este tomo de Anarcoma es un pedacito de la historia de la transición. Una obra irrepetible. Así que disfrutadlo como merece.

miércoles, 21 de junio de 2017

HBO y Damon Lindelof planean una serie sobre el cómic "Watchmen"


La cadena HBO y el productor y guionista Damon Lindelof ("Lost", "The Leftovers") negocian adaptar a la televisión y en forma de serie el cómic "Watchmen", firmado por Alan Moore y Dave Gibbons.

Según informó hoy el medio especializado The Hollywood Reporter, el proyecto se encuentra en las primeras fases de su desarrollo y todavía no hay un acuerdo alcanzado al respecto.

"Watchmen" narraba el auge y caída de un grupo de superhéroes durante una versión alternativa de la Guerra Fría.

Considerado una obra maestra del cómic, "Watchmen" fue llevado a la gran pantalla con una película homónima dirigida por el realizador Zack Snyder en 2009 que contó en su reparto con Jeffrey Dean Morgan, Malin Akerman, Patrick Wilson y Billy Crudup.

Snyder no se encuentra involucrado en esta potencial y nueva adaptación audiovisual del cómic.

martes, 20 de junio de 2017

'La Mujer Maravilla', el cómic que rompió paradigmas


En  los años 40 surgió 'La Mujer Maravilla' rompiendo paradigmas en el mundo de los cómics. Hoy, en la última versión llevada a la pantalla grande, se presenta como una súper heroína independiente e igualitaria, enfatizó José Ángel Garfias Frías, profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales.

De hecho, ser súper héroe no tiene género, simplemente es una cuestión de hacer lo correcto. Por ello, considera que esta última versión cumple con la imagen esperada de una súper heroína, añadió. Se trata de un personaje que a través de sus cualidades se gana un lugar dentro de la Liga de la Justicia.

WONDER WOMAN
La Mujer Maravilla es un personaje creado por Charles Moulton, quien nos presenta una historia basada en la mitología griega de una princesa guerrera de una sociedad de amazonas, llamada Diana de Themyscira.

Justamente, la súper heroína proviene de una sociedad matriarcal donde los hombres no son necesarios, pero llega a un mundo donde existen otros caminos, añadió el profesor universitario.

Se trata de un personaje con varios valores, pero los más importantes son la justicia, la valentía y la igualdad. Por algo tiene su lazo de la verdad, un elemento que le permite que las cosas caigan por su propio peso, además tiende a hacer alegoría de la justicia y de una manera imparcial toma todas las decisiones.

Después de 'Superman' y 'Batman', creo que ella es el tercer personaje más grande de D.C. Comics, que hasta la fecha se mantiene. De hecho, es una protagonista que no se deriva de un hombre como son 'Gatubela' y 'Batichica' que provienen de Batman, 'Súper chica' de Superman o 'She-ra' de He-man. Ella tiene su propia historia', comentó el profesor José Angél Farías.

La pelicula
El caso de esta heroína es muy significativo porque teníamos un personaje estelar femenino único, y en esta última versión llevada a la pantalla grande, se cuidó mucho para dar esa visión femenina pero moderna.

De hecho, esta versión es muy parecida al cómic, aunque aclaremos que paulatinamente los universos de cómics hacen ajustes narrativos, obviamente la Mujer Maravilla de los años 40 utilizaba falda larga y era mucho más discreta y reservada, pero en algún momento del 2000 se convirtió en una súper modelo. 

Y en esta última versión, tenemos un personaje que es guapa y atractiva pero no exagerada y encasillada en los roles que se tenían antes del personaje.

Algunos esperaban el estereotipo de una súper modelo exuberante, no obstante, cuidaron muy bien ese detalle y la vemos más bien por sus acciones y no tanto por su físico, que aunque es guapa no es el punto importante.

Así, creo que la película rescata muy bien ese espíritu que tenía el personaje en los primeros años, y lo adapta muy bien en su parte narrativa. Además, la dirección la hace muy ágil, concluyó.