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martes, 29 de septiembre de 2015

El País:El santuario del cómic se hace museo


Un gracioso señor de bigote canoso y con gafas oscuras alarga el índice hasta tocar a un hombre araña vestido de licra azul y roja. Igual que Dios da vida a Adán en la obra de Miguel Ángel, el guionista Stan Lee crea con su dedo a Spiderman, protegido por Hulk y Thor en un gigantesco óleo. La Capilla Sixtina de los superhéroes, en el techo de la tienda Akira cómics (Av. De Betanzos, 74), cierra, como los Museos Vaticanos, la visita al mayor santuario de la historieta en España. Un museo y librería donde cuelgan ahora 40 páginas originales de algunos de los mejores dibujantes estadounidenses y europeos.

En 2014, la primera aparición de Superman alcanzó en una subasta de arte 2,8 millones de euros. Las paredes de la tienda, nombrada en 2012 la mejor librería del mundo por los Eisner —Oscar del cómic—, no tienen un original de la legendaria Action Comics, pero entre las históricas obras colgadas, se cuelan dibujos del genio del terror Richard Corben o Jack Kirby, rey de los superhéroes que da nombre al museo con el futurista personaje Kamandi, de los cincuenta. Es la joya de la corona.

"Una página original de Watchmen de Dave Gibbons alcanza a los 18.000 dólares y he visto portadas de Kirby subastadas por 30.000. En Francia, donde se valora más como arte que como colección, un Hergé (creador de Tintín) supera los dos millones de euros", explica Iván Marugán, dueño con su hermano de la tienda. Durante dos años ha buscado las obras: "Hay un gran negocio en la venta de originales". Y también falsificaciones y trampas en el precio. Para evitarlo, se codean con expertos como Daniel Aldonza, dueño del primer espacio de venta de originales en Madrid, El Arte del cómic.

La exposición es gratuita, aunque por su tamaño hay que reservar la visita en su web. “Queremos ser una tienda del siglo XXI, que no solo venda. Es una inversión”, cuentan los Marugán. Y luchar así contra la crisis de un sector que cierra cada día dos establecimientos. Se puede visitar los miércoles y sábados a las 17:30 y a las 19:00, y está abierta a todos. “Queremos llegar al público mayoritario. Mostramos la evolución de la creación”, explica.

Algunos autores ganan más por vender originales que con su sueldo. Es el caso, por ejemplo, de Alex Ross, que dejó de crear cómics para vender sus dibujos como cuadros o encargos. En el Museo Jack Kirby, varias cubiertas tienen su firma. Una página de su Kingdom Come recibe un trono de excepción. "Es la favorita", reseña Jesús Marugán, que año tras años viaja a la Comic-Con de San Diego para trabajar en mejorar la tienda y convencer a otros autores. "Hay cosas solo perceptibles en el original". No faltan Ibáñez o Jan, creador de Superlópez, que en el 15º aniversario hizo un dibujo del escaparate.

Como el resto de la tienda, la exposición está viva y seguirá creciendo. “Caben hasta 100 cuadros”. El museo se completa con un traje de Darth Vader, firmas y fotografías con ilustres que los visitan y el premio que los convirtió en mejores del mundo. En breve habrá una aplicación que servirá para comprar pero que derivará en una audioguía con curiosidades y recomendaciones.

Como todo museo que se precie, la visita cierra con cafetería y una tienda de camisetas. “Hemos hecho tríptico en inglés. Vienen hasta de Rusia”. Su objetivo es que sea La Meca por la que el aficionado esté obligado a pasar cuando pase por Madrid. Y rendir pleitesía así a Lee, Kirby, Broussard y los dioses paganos del cómic.

lunes, 28 de septiembre de 2015

El País:La segunda vida de Corto Maltés


El único que podría haber enterrado a Corto Maltés para siempre le dejó en el aire: Hugo Pratt era tan libertario como su mítico marino. En 1988, en una entrevista con este diario, el autor italiano auguraba: “Habrá un final para Corto, pero no pienso hacerlo yo, porque Corto Maltés encontrará otro dibujante que le dé vida”. Veinte años después de la muerte de Pratt, su vaticinio se ha cumplido. El miércoles 30 se publicará en España (Norma), Francia (Casterman) e Italia (Rizzoli) Bajo el sol de medianoche, la primera aventura de Corto Maltés que no firma el padre de la criatura.

Ese otro dibujante se llama Rubén Pellejero (Badalona, 1952), que un buen día recibió la llamada del guionista Juan Díaz Canales (Madrid, 1972) para proponerle uno de esos proyectos que sólo tienen dos salidas: una catástrofe o un triunfo planetario. Retomar a Corto donde Pratt lo dejó. O más exactamente en algún tiempo vacío porque el italiano nunca publicó las historietas con un orden cronológico, desde que creó a su héroe en 1967 en La batalla del mar salado. “Al principio me lo tomé a broma y después le pedí unos días para pensarlo. Soy consciente de lo que simboliza el personaje”, recuerda Pellejero ahora, en vísperas de un lanzamiento de palabras mayores en Francia (150.000 ejemplares). En España se editarán inicialmente 10.000 libros en tres versiones distintas (castellano, catalán y blanco y negro), según el editor de Norma, Luis Martínez.

Si Pellejero se pensó dos veces aceptar el reto, Díaz Canales lo tuvo claro desde que Patricia Zanotti, la directora de Cong, la empresa que posee los derechos de Hugo Pratt, le invitó a dar cuerpo literario a una nueva aventura del héroe. “Me pareció que no se podía rechazar. Corto es un viejo amigo. Leerle en mi adolescencia fue una revelación, ha sido el que más me ha influenciado”.

Así que Blacksad, el gato-detective que arrasa en todo el mundo inventado por Díaz Canales y el dibujante Juanjo Guarnido, está en deuda con Corto. El propio Díaz Canales, por su parte, ya sabe lo que significa crear un icono. “No tengo un sentido tan sagrado de los personajes. Corto es ya un clásico, un poco patrimonio de todos. Generación tras generación, habrá autores que lo irán retomando. Renunciar a esto significaría renunciar a personajes como Ulises, Quijote o Batman. Y por otro lado es poner puertas al mar porque al cabo de unos años dejan de estar sujetos a derechos. Incluso en vida de uno empieza a pasar. Blacksad, por ejemplo, ya está en un juego de rol”, reflexiona el guionista, que cumple años el mismo día que saldrá a la calle el nuevo Corto. ¿El mismo Corto? Sí y no. “No me interesaba hacer una copia exacta. Ir por ese camino era subestimar la obra de Pratt. Había que captar la atmósfera y no el detalle”, señala Pellejero, que en cierta manera había honrado a Corto con su propio aventurero, Dieter Lumpen, que nació en 1981 en la revista Cairo con guion de Jorge Zetner y Astiberri recopiló en un volumen integral en 2014.

Corto y Dieter son descreídos con punto romántico, imanes para mujeres y hombres, fumadores irredentos y ociosos en misión permanente. Se sabe de ellos tanto como se ignora. Y ahí, en uno de esos huecos negros, han situado Pellejero y Díaz Canales su primer álbum en común. Año 1915. Corto está en Panamá y acabará en Seattle. Pasará por Alaska, llegará al Círculo Polar Ártico y el oeste de Canadá en pos de una amante de Jack London a la que debe entregar una carta. Será el principio de una segunda vida literaria. Continuará.

sábado, 26 de septiembre de 2015

El País:El cómic también habla árabe



Egipto, año 3014, el caos se cierne sobre Egipto. Un grupo de “inadaptados” trata de salvar el mundo de una invasión alienígena. Todo está en manos de este equipo: Fahmy, expolicía; Sahar, experta en tecnología; Ram, científico y ciborg y Naguib, burro inteligente gracias a la modificación genética. Son los superhéroes nacidos de los trazos del dibujante Sherif Adel. El cómic árabe ha experimentado un crecimiento progresivo en los últimos diez años yha adquirido una especial relevancia tras las primaveras. El ilustrador egipcio es una muestra de que los tebeos existen más allá de Occidente. Y vaya que si lo hacen. Una exposición enmarcada en el Hay Festival Segovia reúne una muestra de plumas destacadas en este sector que cada vez con más fuerza florece de Túnez a Jordania, pasando por Egipto o Líbano.

“La demanda y la producción han crecido mucho pero está muy lejos de ser una gran industria. Las editoriales todavía lo ven como un riesgo”, explica vía mail el autor de Pass by tomorrow (Vuelva usted mañana), el cómic que recoge las aventuras de este grupo de salvadores tan variopinto. La exhibición recoge el trabajo de una treintena de artistas tan diferentes entre sí como el propio mundo del que provienen. “No se puede hablar de cómic árabe”, apunta el comisario Pedro Rojo, “hay una variedad brutal de estilos y temas”. Sin embargo, sí se puede trazar un marco general: luchan contra los estereotipos, dan un papel protagonista a la mujer y ofrecen un retrato de la sociedad árabe actual, muchas veces, a pesar de la censura.

Tres jóvenes son las protagonistas de Diario de una chica árabe. Viven las peripecias típicas de unas chicas de su edad, con sus bocadillos de texto defienden, por ejemplo, su libertad de llevar velo o no y también hablan de sexo y de educación. Además pueden viajar en el tiempo. Detrás de este cómic hay un nombre masculino: Ahmad Qatato, un jordano afincado en Italia que no duda en afirmar: “Mis historias hablan sobre feminismo”. Así de simple. “Es inevitable que los árabes se fijen en los pioneros del cómic de Occidente y Japón, pero también tratamos de buscar nuestro estilo y no vivir en la sombra”, asegura por correo electrónico. Los dibujantes se unen en agrupaciones artísticas como Lab619 (Túnez), Samandal (Líbano) y Tok-tok (Egipto).

Aunque la proliferación de novelas gráficas comenzara hace una década, es en los últimos cuatro años cuando más se ha notado su presencia e importancia. Smiri Issam se formó en Bellas Artes en la Universidad de Túnez y acaba de publicar su primer tebeo para adultos, One-third (Un tercio), un trabajo conceptual que habla sobre cuestiones existenciales como la victoria y la derrota. “Los comics han sido una forma de expresión compleja y subversiva para los ilustradores y escritores árabes. Desde las primaveras abordan también tabúes sociales y estereotipos de la región”, explica. Precisamente el ser un sector todavía minoritario les permite pasar más desapercibidos en aquellos países en los que la censura es más férrea. “Pueden romper líneas rojas, como el sexo o la problemática social, porque se salen del mainstream”, explica Rojo. La red también les echa una mano en esto. Issam apunta que su trabajo “todavía es duro desde el punto de vista editorial y de presupuesto, pero estos obstáculos se superan gracias a internet”.

Las mujeres juegan un papel relevante en este auge, tanto como productoras de contenido como protagonistas de las viñetas. Muchos de estos productos muestran a superheroínas, con disfraz o sin él, que luchan contra la misoginia. Joumana Medlej, de Líbano, es la madre de Malaak, un ángel de la paz que debe luchar contra las injusticias y contra las mofas de sus compañeros masculinos. Lena Merhej, también libanesa, constituye una pieza clave en el estallido de la novela gráfica árabe. Sus primeros trabajos relataban la vida de su madre alemana en Líbano. Safia Ouarezki, argelina, narra la historia de una mujer que colecciona paraguas y que se sirve de su supuesta locura para hablar de los tabués que nadie nombra en un humilde barrio de Argel. Shakmagia es una publicación nacida hace algo más de un año en Egipto y se sirve del humor y el sarcasmo para defender los derechos humanos y denunciar los abusos a las mujeres en aquel país.

Viñetas que se leen de derecha a izquierda, burros que salvan al mundo, autores masculinos que reivindican el papel de la mujer en la sociedad. El cómic también vive al sur del Mediterráneo.

viernes, 25 de septiembre de 2015

El País:El superpoder de dibujar en EE UU


Las Torres Gemelas se acababan de inaugurar. Era la Nueva York de la crisis del petróleo y el miedo al Bronx. Allí llegó el joven José Luis García López, que desde su Galicia natal (Pontevedra, 1948), tras pasar por Argentina, se aventuró en los setenta a intentar dibujar a los superhéroes de EE UU. Cuatro décadas después, el World Trade Center está resucitando, la Gran Manzana se levanta de otra crisis, y el primer español que pudo dibujar Superman no fue, ni mucho menos, el último: su llegada abrió una brecha que ha abarcado tres generaciones. Marvel y DC Comics ya son tierra de conquista española, apellidos como Pacheco o Aja suenan a celebridades del mundillo y una oleada de treintañeros trata de seguir sus improntas.

En el fondo, podrían ser una familia. Abuelo, padres, hijos. Hasta comparten ciertos elementos: casi ninguno soñaba con dibujar superhéroes, sino que les importaba la historieta en sí. Tampoco viven en Nueva York, ya que desde Cádiz o Valladolid con la conexión a Internet basta y sobra. De hecho, apenas visitan a sus clientes al otro lado del océano. También les une una visión desencantada de Marvel y DC como titanes donde los “tipos trajeados de arriba” –definición de Pacheco- solo creen en el Dios dinero, mientras los creadores buscan seguir fabricando sueños. Quizás por eso, apenas firman contratos exclusivos y prefieren navegar entre una y otra editorial, además de proyectos más personales.

Los más jóvenes, como Jorge Jiménez o Vicente Cifuentes, admiran a los mayores y crecieron con su ejemplo. El veterano, García-López, podría narrar cómo se plantó ante la sede de DC en los setenta y consiguió gracias a un amigo enseñar su trabajo. Ese mismo día, le pidieron ponerle tinta a una historieta de Clark Kent.

Hoy quizás cueste más colarse en los despachos de DC y Marvel, pero tampoco hace falta. “Es bastante más fácil ahora. Los editores visitan más convenciones y están más acostumbrados a mantenerse en contacto con muchos artistas. Además Internet facilita enseñar tu trabajo y enviarlo. Cuando yo empecé era todo físico”, defiende Marcos Martín (Barcelona, 1972), que se estrenó en 1997 dibujando Batman y ya ha pasado a la siguiente fase: proyectos personales como The Private Eye, un webcómic publicado en su portal Panel Syndicate, que este año obtuvo un Eisner (los Oscar del tebeo).

“Todo el mundo tiene la sensación de que haciendo A+B+C tienes el resultado final, pero es una suma de casualidades. Te gustan los cómics, dibujas mucho, conoces a alguien que conoce a alguien que te presenta a otro”, relata Carlos Pacheco (San Roque, 1961). Así le pasó a él, que empezó como muchos dibujando para Planeta DeAgostini en España. Y así suele ser para la mayoría: el contacto con un editor es fundamental para empezar a escalar. Pero, antes, se necesitan brazos fuertes y entrenados.

“Si es lo que quieres, asume esa decisión hasta el final, porque vas a estar el 80% de tu vida ante una mesa y una página blanca”, defiende Jiménez (Granada, 1986), que del manga pasó a DC y a ser considerado uno de los talentos más prometedores, a la par que Bruno Redondo o Cifuentes. Es este un aspecto que casi todos destacan: de acuerdo el talento, pero sin perseverancia no se llega. “No lo consiguen los mejores, sino los más pesados, los que insistimos más”, bromea hasta cierto punto Martín.

Él, por ejemplo, lo tenía tan claro que se fue directamente a Nueva York a buscarse la vida, a lo García López. “Lo que quería era dibujar cómics de superhéroes, entrar a trabajar en Marvel”, recuerda. Finalmente, logró un encuentro con Paul Levitz, directivo ahora y expresidente de DC, que fue su portal de ingreso al mundillo.

En realidad, desplazarse físicamente hasta EE UU es opcional. A David Aja (Valladolid, 1977) le bastó con irse a Barcelona. En el salón del Cómic se entrevistó con muchos editores, entre ellos los de Marvel: trato hecho y bienvenido. Aunque Aja se buscó pronto su propio camino dentro del “mainstream”: encargado de la serie Ojo de Halcón, a priori personaje minoritario de Marvel, la llevó a cimas desconocidas. Cuatro Eisner, capítulos tan peculiares como un número en braille o uno contado desde el punto de vista de un perro y ventas como si lloviera: “No esperaban que pasásemos de los seis números. Por otro lado, eso nos daba libertad creativa absoluta. Nunca me metería con series más famosas, tendría demasiadas pautas”.

jueves, 24 de septiembre de 2015

Corto Maltés parte de nuevo a la aventura tras 20 años de ausencia


Corto Maltés volverá a correr aventuras veinte años después de la muerte de su creador, Hugo Pratt, gracias a un dúo español que busca hacer descubrir este famoso marinero a una nueva generación de amantes de cómics.

En 'Bajo el sol de medianoche', el dibujante catalán Rubén Pellejero y el guionista madrileño Juan Díaz Canales trasladan a Corto al Gran Norte estadounidense, tras las huellas del escritor Jack London.

A lo largo de 88 páginas, Corto vuelve a la época de "su primera aventura". La acción se desarrolla en 1915, cuando este antihéroe regresa de sus aventuras en el Pacífico y en América del Sur, que Hugo Pratt plasmó en 1967 en el primer álbum de la saga, "La balada del mar salado".

Corto Maltés nunca se había aventurado hasta el momento en Alaska. Sin embargo, sus extensos territorios salvajes la convierten en un terreno de juego "muy 'prattiano', al igual que el desierto o el mar", a los que el autor italiano fallecido el 20 de agosto de 1995 estaba muy vinculado, añade el guionista madrileño.

Viajero, libertario y bello joven humanista con dominio de la ironía, Corto Maltés es un icono de las historietas gráficas literarias de Hugo Pratt, que inspiraron a muchos dibujantes. Su carisma reposa en que "no es un héroe clásico", estima Patrizia Zanotti, colorista de los cómics dibujados por Pratt y heredera de sus obras. "Invita a reflexionar de una forma ligera", asegura.

"Te invita a que viajes con él, a que sueñes con él", añade el dibujante Rubén Pellejero. Sus aventuras han sido traducidas a una veintena de lenguas. Si Corto Maltés es muy conocido en el mundo francófono, en Italia y en España, también cuenta con aficionados en América Latina, Estados Unidos y hasta en Corea del Sur.

Este moderno corsario, que seduce también por su "gran respeto por todas las culturas, todas las tradiciones, todas las religiones", "viaja en un mundo sin barreras, sin fronteras" durante la guerra ruso-japonesa de principios del siglo XX o durante la Primera Guerra Mundial, según Patrizia Zanotti.

El dibujante italiano, que vivió varios años en Argentina en la década de los 50, siempre ha dejado la puerta abierta a que su célebre personaje siguiera con vida tras su muerte, recuerda.

España, el lugar ideal

Y, para su renacimiento, España era el lugar ideal, visto que Corto es hijo de una gitana andaluza y de un marinero de la Royal Navy nacido en 1887, cuyo rastro se pierde en la guerra civil española. Los nuevos padrinos de Corto descartaron desde un primer momento retomar su historia a partir de su último viaje en la isla de Pascua, "Mû", al preferir en cambio insertar sus historias en las lagunas existentes en su biografía.

Juan Díaz Canales, conocido por su serie 'Blacksad', empieza así su trabajo de documentación y propone como dibujante a Rubén Pellejero, cuyo personaje del aventurero Dieter Lumpen recuerda a Corto. "Siempre hemos planteado que queremos actuar como autores y no como copistas de la obra de Pratt", explica el catalán, orgulloso de trabajar con rotulador y pincel.

El álbum contará con una versión en color y otra en blanco y negro, así como con una tirada limitada de 120 páginas en blanco y negro para coleccionistas.

Con esta nueva entrega, a la que deberá seguir otra dentro de dos años, los españoles esperan atraer a un nuevo público a las historias de Pratt. "Creo que han pasado una o dos generaciones que conocen el personaje, pero jamás se han leído la obra" de su autor, estima el madrileño. "Si nuestro álbum sirve como puerta de entrada a la serie, sería una felicidad añadida", añade.

'Bajo el sol de medianoche' estará disponible el 30 de septiembre en las librerías de España (con una versión en español y una en catalán), Francia, Bélgica, Suiza, Italia y, un mes más tarde, en Canadá.

domingo, 20 de septiembre de 2015

ABC:Se estrena la primera ópera de Tintín


Por primera vez, un cómic deTintín es adaptado a la ópera. Se trata de «Las joyas de la Castafiore», creado por Hergé en 1963 y que ahora se representa en Bruselas, en el castillo de la Hulpe, hasta el próximo día 26 de septiembre.

El álbum está protagonizado por una diva excéntrica, que es invitada al castillo de Moulinsart para disgusto Capitán Haddock. Tras el robo de las joyas de la cantante, Tintín y los famosos detectives Hernández y Fernández se embarcan en la misión de encontrar al culpable.

El papel de joven reportero aventurero ha recaído en el soprano de trece años Amani Picci. «Conocí a Tintín por la película, y me siento muy identificado con él, aunque yo no he ido a la Luna», ha afirmado. Picci ha reconocido así que nunca había leído ninguna de las obras de Hergé antes de ser elegido para el papel. También ha confesado haber recibido durante los ensayos de este verano, «un montón de consejos para aprender a manejar el estrés», ante una audiencia prevista de 1.800 espectadores.

Por «Las joyas de la Castafiore» desfilan todos los personajes fundamentales del universo de Hergé: el capitán Haddock, los policías Hernández y Fernández, el profesor Tornasol, Néstor el mayordomo y la diva Bianca Castafiore (interpretada por la soprano Hélène Bernardy.

«Es la aventura más musical de Tintín, en la que la lírica está presente en cada página», ha afirmado Cédric Monnoye, director de Ópera para Todos, entidad impulsora del proyecto, quetambién está previsto que viaje a Francia.

viernes, 18 de septiembre de 2015

Warner Bros. trabaja en una comedia sobre los superhéroes Booster Gold y Blue Beetle


Greg Berlanti, creador de Arrow y The Flash, vuelve al cine con una nueva película de superhéroes para Warner Bros.

Según informa The Tracking Board, el estudio está trabajando en una película conjunta de Booster Gold y Blue Beetle, dos de los personajes de DC Comics que Warner Bros ha estado barajeando adaptar desde hace años.

Blue Beetle casi consiguió su propia serie durante la emisión de Smallville, mientras que Gold Booster casi consigue tenerla en Syfy. Sin embargo, Warner Bros. ha decidido que son más adecuados llevarlos a la gran pantalla con Greg Berlanti como director y productor ejecutivo del proyecto.

La película será al estilo Infiltrados en clase con una gran énfasis en la comedia, algo contradictorio a las recientes declaraciones del estudio sobre no dar ningún punto de comedia a sus películas. Además, el dúo serán también parte importante de La Liga de la Justicia. Mientras esperamos más detalles del proyecto, Warner Bros. tiene aún pendiente de estreno Batman v Superman: El amanecer de la justicia, concretamente el 23 de marzo de 2016.

miércoles, 9 de septiembre de 2015

El Mundo:Cuando el cine de animación es 'no apto para menores'


 
¿Quién dijo que los dibujos animados eran para niños? Es más: ¿quién dijo que los dibujos animados para niños eran para niños? Si han visto recientemente 'Dumbo', quizá entiendan el significado profundo de la última pregunta. Si no, tomen el DVD de esa tierna historia de Disney y deténganse en la escena de los elefantes rosas, cuando el pequeño proboscídeo consume alcohol por accidente y se agarra un 'ciego' que en teoría tendría que ser pesadillesca moraleja contra la ebriedad, pero que se termina siendo oda a los estupefacientes. El 'viejo' Walt, lejos de esa imagen edulcorada que ha ido ganando, era un experto en traumatizar a los niños, como en la transformación de 'Pinocho' en burro o la muerte de la mamá de 'Bambi'. Y aunque la maquinaria Disney se ha ido ablandando con el tiempo, los animadores todavía siguen colando perversiones, como en '¿Quién engañó a Roger Rabbit?' y 'El Rey León'. Por no hablar del terrorismo emocional de Pixar. O de los 'cartoons' de Tex Avery y los primeros de Bugs Bunny.

Pero también existe un mundo de animación destinada específicamente para adultos, que se caracteriza por subrayar los contenidos sexuales, violentos o moralmente 'incorrectos'. ¿Que quizá haya algo depravado cosas de adultos en un formato supuestamente infantil? No es lugar aquí para exhumar a Freud, así que hagamos una somera lista a estas películas a cuento de la presentación en la Mostra de Venecia de 'Anomalisa', de Charlie Kaufman.

En puridad, habría que empezar a hablar del tema con Ralph Bakshi, pero quizá sea 'Akira' el título que más hizo por demoler el estereotipo de la infantilidad a la hora de hablar de cine de animación. Estrenada en 1988, la película de Katsuhiro Otomo metía pandillas moteras violentas, drogas, inquietantes fenómenos paranormales y un escenario apocalíptico ambientado en el Neo Tokio de 2019 (dentro de cuatro años, cuidado). Vamos, que no colaba lo de los dibujos animados si eras menor y tu madre te pillaba viéndola. Aunque empezó como un fenómeno de culto, abrió definitivamente al planeta al 'anime' japonés. Gracias a ella descubrimos que había un mundo más allá de las series japonesas como 'Comando G', que había un señor llamado Miyazaki que hacía películas como 'La princesa Mononoke' o que 'Ghost in the shell' era más cyberpunk que el cyberpunk.

Pero volvamos a Bakshi. Si el checo Jan Vankmajer fue el Méliès de la animación para adultos, el mago que jugó con las posibilidades imaginativas del género, Ralph Bakshi fue el Griffith, el que fijó las bases del lenguaje y demostró su validez industrial. Primero adaptó al cine 'El gato Fritz' (1972), el cómic de Robert Crumb que acercó la contracultura estadounidense a las masas, y se ganó el honor de conseguir la primera película de dibujos animados calificada 'X'. También hizo aquella adaptación de 'El señor de los anillos' (1978) dibujando, fotograma a fotograma, a partir de una filmación con actores de carne y hueso (lo que se conoce como 'rotoscope'). Y luego tiene 'Heavy Traffic' (1973), 'Coonskin' (1975), 'American pop' (1982)... La versión hispana de todo aquello es la descacharrante 'Vampiros en La Habana' (1985), una inaudita película cubana con bien de sexo y sangre. Lo último de Bakshi, de momento es 'Cool World' (1993, traducida aquí con el terrible 'Una rubia entre dos mundos'), en el que hacía de tinta las suculentas curvas de Kim Bassinger.

Richard Linklater, el director de 'Boyhood' también probó suerte con el 'rotoscope' en 'Waking life' (2001) y 'A scanner darkly' (2005), protagonizadas por estrellas como Ethan Hawke, Keanu Reeves, Wynona Ryder, Robert Downey Jr. o Julie Delpy. Historias cotidianas, en un caso, o de ciencia ficción, en el otro, 'ampliadas' mediante las técnicas de animación. Quizás movidos por la aventura de Linklater, otros directores de cine 'convencional' (es decir, de actores reales, porque sus películas no es que sean comunes y corrientes) han dado el salto a la animación. Es el caso de Wes Anderson con 'Fantastic Mr. Fox' (2009), historia zorruna rodada en 'stop-motion' sobre el relato de Roald Dahl. O de Fernando Trueba, que se alió con Javier Mariscal para plasmar en dibujos en movimiento su pasión por el jazz latino en 'Chico y Rita' (2010), que fue candidata española al Oscar a mejor largometraje de animación. Una alianza, la de música y dibujos animados, que ya se había demostrado efectiva en 'The Wall' (1982), dirigida por Alan Parker sobre la denuncia social ("otro ladrillo en el muro", etcétera, etcétera) del disco de Pink Floyd. Martillos andantes, deshumanización... Todo muy ochentero, como 'Heavy Metal' (1981) , que amplió el concepto de videoclip animado con piezas que se movían sobre canciones de Black Sabbath y Journey.

Y ahora que hablamos de denuncia social, es inevitable mencionar 'Persépolis' (2007), adaptación del cómic de Merjane Satrapi sobre su odisea personal en el Irán posterior a la revolución de los ayatolás y su huida de aquel horror. En su caso, se hace verdad esa máxima de Art Spiegelman, de que los dibujos consiguen llegar a lugares donde no se adentran ni el cine ni la literatura. Sin salir de Medio Oriente, 'Vals con Bashir' (2008), de Ari Folman, reproducía igualmente lo irreproducible: el horror de la Guerra del Líbano y las matanzas de Sabra y Shatila. Temas graves y serios que están en el extremo opuesto de 'South Park' (1999), máximo exponente de esa otra corriente de películas para adultos centradas en el humor y las bromas burras.

Pero si quieren una recomendación, véanse 'Las navidades del yonki' (1993), un corto en plastilina de Nick Donkin y Melodie McDaniel producido por Francis Ford Coppola a partir de un relato de William S. Burroughs. A Walt Disney le hubiese encantado.

domingo, 6 de septiembre de 2015

El País:Una española en el universo Marvel



Marvel tiene nueva dibujante en la oficina. En un par de semanas, Natacha Bustos (Ibiza, 1981) comenzará a entregar páginas a la mayor editorial de comics de Estados Unidos, pero su mesa de dibujo no está en la clásica sede neoyorquina, sino a 6.000 kilómetros, en un estudio barcelonés que es también su casa. A partir de noviembre iniciará Devil Dinosaur and Moon Girl—su primera experiencia con una serie mensual—, las aventuras de un T-Rex rojo y una niña afroamericana, un título que mezcla la moda de los dinosaurios con la diversidad racial. “Este año puede ser la primera vez que diga que vivo del tebeo. Hasta ahora he sido mercenaria”.

Natural de la isla balear, aunque con un acento malagueño que delata su infancia en Torremolinos, Bustos, de madre afrobrasileña y padre chileno, no tiene un estilo claramente superheroico, sino heredado del manga. “Mi origen es diverso, como gusta allí”, contesta por teléfono.

Devil Dinosaur and Moon Girl reinventa dos de los personajes más extraños de Jack Kirby, rey de superhéroes y creador de Iron Man o 4 Fantásticos. Su Moon-Boy es hoy una niña negra. Otro intento de Marvel de expandir audiencia. “Hay demanda social global. Puede ser corrección política pero debemos olvidar la raza y centrarnos en la historieta. Son pasos necesarios para llegar a una minoría poco representada. No debería ser cosa de este es negro y este chino”, defiende la dibujante.

Bustos es consciente de que Internet ataca dichos cambios, y que el fan “a veces es conservador”, pero la respuesta que ha recibido también ha sido acogedora. “Hay una necesidad de referentes”, asegura. Solo una semana después de la presentación, le llegaron fotos de niñas negras vestidas de la protagonista, diseñada por la escritora Amy Reeder: “No podía rechazar un personaje como yo. Era personal. Es una nerd, gordita y lejos de estereotipos”, defiende.

A Bustos le tocará dibujar, además, dinosaurios, lo que parece el sueño de todo niño. Repasando los cajones de su infancia ha descubierto, sin embargo, que no era el suyo. “Con nueve años mi hermano dibujaba mucho mejor: Tortugas Ninja, Mario... Yo hacía princesas. Es síntoma de la sociedad. Te influye lo que crees que tienes que ver. Los dinosaurios eran de chicos, una estupidez. Es guay dibujar seres raros”, recuerda. Esos referentes cambiaron cuando con 13 años descubrió el manga. “El primero que leí me volvió loca”. Ahora unas maquetas de tiranosaurios y velociraptores reposan sobre su mesa.

Lo que sí tiene claro es que siempre quiso dibujar: “Intentaba contar comics, pero no sabía lo que eran. A Torremolinos llegaban dos astérix y uno japonés”. Después de probar con diseño gráfico, animación (donde todavía trabaja) e incluso estudios de aparejador, el momento decisivo llegó hace 10 años con Chernóbil, de Francisco Sánchez, que dibujó “mientras cobraba el paro”. El lanzamiento coincidió con la crisis de Fukushima, lo que les sirvió —“maldita casualidad”— para venderlo al extranjero. “Fue Lost in traslation, hablando con periodistas y editores en Japón. Aunque no era mi cómic, me permitió entrar en el mundillo”. ¿Y hay camaradería? La dibujante cree que sí: “Hay muy buen rollo. Me he hecho mi grupito: los pintamonas. Es una profesión agradecida, donde nos respetamos porque sabemos que es muy duro, dibujes donde dibujes”.

Así fue adentrándose en otros mercados. “Internet es básico para mostrarte”. En marzo hizo un especial en DC con el guionista de Devil Dinosaur, Brandon Montclare, que le recomendó a Marvel. Javier Rodríguez, con quien colaboró en Francia, enseñó también sus bocetos para que firmara un número de Spiderwoman. “Es mi Obi-wan. Cuando te ven, existes, y otros te llaman”.

Y, aunque es la última de una larga lista de españoles en saltar a Estados Unidos, Bustos es solo la segunda mujer española, tras Emma Ríos, en trabajar en Marvel. Autores como Emma Ríos utilizaron su lanzamiento en Marvel para luego hacer lo que querían en el independiente. Bustos no lo ve mal. “Cuando tienes tu público vas donde te dejan crear cosas nuevas, tuyas y con libertad. Aunque a mí también me gusta hacer otros personajes. Emma es una artista que hará historia por su manera de contar historias propias. Es un referente”.

Sobre la minoría de mujeres en esta industria, Bustos le resta importancia (en junio eran el 13% de Marvel). “Llama la atención porque somos pocas, pero en España no me han tratado de menos”, defiende. En EE UU, aun así, ya han comenzado a clasificarla por su color de piel: “Estoy en listas de dibujantes afroamericanas y me llaman para entrevistarme. Sin embargo, me siento incapaz de hablar por un colectivo, no soy parte de la comunidad. No quiero meterme en temas políticos y personales”.

De momento desea ponerse a trabajar. “Motiva pero hay mucha anticipación sin ver nada. Es la cultura de usar y tirar”. Ella lo percibe así: “Es un paso para enseñar que aunque en España se edite más, muchos nos vamos. No hay cultura visual. La animación sigue con lo barato: rosa para chicas y zombies y peleas para chicos. La gente ni conoce a Miyazaki”.

sábado, 5 de septiembre de 2015

Bruguera, nuestra Marvel


La edad de oro de Bruguera se empezó a vislumbrar cuando se comenzó a publicar Mortadelo, fue subiendo con Mortadelo y llegó al súmmun con Mortadelo". Con esta frase cargada de su particular ironía, Francisco Ibáñez evidenció la importancia de su dúo de detectives para la Editorial Bruguera, la más importante empresa de tebeos en España. Sin embargo, y sin restar mérito a la más célebre serie de historietas del país, Bruguera es mucho más que 'Mortadelo y Filemón', y buena prueba de ello es su presente y prometedor futuro en la gran pantalla.

'Anacleto, agente secreto' se estrenó el pasado viernes 4 de septiembre con una buena acogida por parte de crítica y público, que han visto con buenos ojos la adaptación "crepuscular" que Javier Ruiz Caldera ha hecho de otra de las grandes series de Bruguera. Así pues, parece que puede confirmarse el éxito de dicho proyecto, al que el propio director define como "el 'Sin Perdón' del cine español".

De esta forma, el triunfo Anacleto se suma a la triunfal acogida de la reciente 'Mortadelo y Filemón contra Jimmy el cachondo' y al numeroso, aunque peor ponderado, recibimiento de 'Zipi y Zape y el club de la canica'. Así, Anacleto (Vázquez), Mortadelo (Ibáñez) y Zipi y Zape (Escobar), han protagonizado tres victorias seguidas en las adaptaciones cinematográficas de obras de la Editorial Bruguera (ahora Ediciones B) en los últimos dos años.

Pero ahí no queda la cosa. Los rumores de una pronta película sobre 'Super López', protagonizada por Dani Rovira, de una serie de animación de 'Rompetechos' para televisión y de la secuela de 'Mortadelo y Filemón contra Jimmy el cachondo' son cada vez más serios, por lo que en un plazo de menos de dos años podríamos tener otros tres nuevos estrenos exitosos de Bruguera.

De producirse esto, nos encontraríamos ante un fenómeno similar (salvando las distancias) al que está teniendo lugar en Estados Unidos con las adaptaciones Marvel y DC, que copan la cartelera cinematográfica y la parrilla televisiva impulsando enormemente el universo cómic. Y es que, el triunfo no es sólo beneficioso para la industria cinematográfica, sino que se re-invierte en los tebeos. Buena prueba de ello son las 'superventas' de 'El Tesorero' de Ibáñez, poco después de la película de Javier Fesser.

En definitiva, si el río sigue por este cauce, no deberíamos tener ningún complejo en llamar a Bruguera "nuestra Marvel", porque aunque nuestras superproducciones no sean tan 'súper' ni contemos con la espectacularidad del arte norteamericano, tenemos un arma que nos permite defendernos muy dignamente: el humor.

En cualquier caso, mientras se cumplen o no las expectativas, dejémonos de ensoñaciones y aspiraciones 'chovinistas' y centrémonos en lo que tenemos. Ahora mismo, en la sala de cine más cercana, Imanol Arias clava a un Anacleto con tres décadas más, Quim Gutiérrez se luce en unas buenas escenas de acción y Carlos Areces brilla con su 'chanancia' como Vázquez, el autor y a la vez villano del filme. Disfrutemos de 'Anacleto, agente secreto'.

viernes, 4 de septiembre de 2015

Anacleto sale del cómic y dispara a la taquilla


Desde que el cine se decidió a poner en pantalla el mundo del cómic, en España ha habido varios retos, unos ya realizados, como el de «Mortadelo y Filemón», otros por realizar («Rompetechos», sin duda uno de los más atrayentes) y el que nos ocupa: el tebeo de Vázquez, «Anacleto, agente secreto». Es el filme que se estrena hoy, cómic que se ha encargado de llevar a la pantalla Javier Ruiz Caldera («Tres bodas de más»). El director ha contado para este propósito con Imanol Arias en el papel de Anacleto, y con Quim Gutiérrez, en un papel inédito en el tebeo, pues no existía este hijo un tanto peculiar que el actor encarna.

El reto era complejo, sobre todo si tenemos en cuenta que el cómic dejó dejó de publicarse hace treinta años. Caldera asegura que «teníamos la posibilidad de actualizarlo, de imaginarnos lo que le podría haber pasado desde entonces. Colocar a un agente secreto de los años 60 en 2015 nos hacía mucha gracia pero, por otro lado, teníamos que heredar el verdadero espíritu de Vázquez, con su idea y su personaje».

Dicho espíritu era complicado. Hay que recordar las características de Anacleto tebeo, por ejemplo, sus escenarios: el desierto, generalmente el de Gobi. En él, Anacleto solía internarse, pasar sed y ver espejismos de oasis. Siempre caía en los falsos y despreciaba los verdaderos. Y, cuando por fin entraba en uno, solo conseguía bocadillos de anchoas y al pedir la cerveza el chiringuito cerraba.

También solía escalar altísimas montañas donde al culminarlas se daba cuenta de que por el otro lado había un ascensor. Asimismo, había tiburones diversos que siempre intentaban zampárselo en las misiones en alta mar, pero nunca lo lograban.

Anacleto nunca falla


Meter todos estos disparates en una película era harto complicado, por lo que Fernando Navarro, el guionista, optó por una vía intermedia. Logró meter escenarios como el desierto pero, sobre todo, no quiso desembarazarse de una de las bazas fuertes del tebeo: la aparición del malvado, una mueca del mismo Vázquez que solía dibujarse a él mismo como el malo y el antagonista de Anacleto. Para ello, Caldera recurrió al siempre sólido y polivalente Carlos Areces en el papel del muy villano Vázquez. También las frases históricas como «Anacleto nunca falla», están presentes en la película.

El dúo Navarro-Caldera introdujo la novedad del hijo del famoso espía para dar un giro a la historia y contar la relación paterno-filial como nudo argumental de la trama. A Gutiérrez no le fue fácil el papel. Aún naturalmente dotado para la comedia, tuvo que realizar un mes de entrenamiento (aunque fue más coreográfico que físico) para realizar unas luchas más propias de Bruce Lee y Jason Bourne que de un guardia de seguridad que ni sabe que posee esas habilidades.

A pesar de que en un principio se creyó que el tebeo de Vázquez estaba basado en James Bond, el mismo autor certificó que su principal fuente de inspiración fue «Super agente 86», la serie de televisión de los 60 en la que Don Adams encarnaba a Maxwell Smart, un patoso agente que intentaba imitar a James Bond consiguiendo solo una parodia de él.

Smart utilizaba el llamado zapatófono, pues escondía un teléfono en el zapato. En la versión de Caldera, Imanol Arias lo ha sustituido con un enorme teléfono, de esos primeros que salieron en la era de los móviles. Del «Super agente 86» hubo una versión moderna, con un filme en 2008 protagonizada por Steve Carrell y Anna Hathaway. El resultado fue discreto.

miércoles, 2 de septiembre de 2015

El Mundo:Lo que vive de Bruguera


"Repugnantes". Así definía Manuel Vázquez (1930-1995) a sus personajes en una entrevista concedida al por entonces fanzine Amaniaco en 1993. El mítico dibujante no se cortaba a la hora de renegar de creaciones suyas como Don Polillo, al que calificaba de "tonto" o a las Hermanas Gilda, a las que describía como "gilipollas". Para Vázquez eran personajes "falsos completamente", masacrados "por la censura propia, la censura gubernamental y la censura de la censura" con los que "no se podía hacer nada". Sólo hacía una excepción: para él mismo, el Tío Vázquez, habitual en sus historias, y Anacleto. Y a su manera, no falló. Ambas figuras han sido trasladas al cine en las últimas fechas. Santiago Segura dio vida al tío en El Gran Vázquez (Óscar Aibar, 2015) y el próximo viernes llega a las pantallas españolas Anacleto: agente secreto, dirigida por Javier Ruiz Caldera y protagonizada por Imanol Arias, Quim Gutiérrez y Carlos Areces, que reinterpreta la figura de Vázquez, en este caso en su versión de villano de las viñetas y archienemigo del superespía.

¿Propiciará la película un renacer de la denominada Escuela Bruguera? El término fue acuñado por Terenci Moix en Los cómics, arte para el consumo y formas pop, libro de culto que se adelantó a Umberto Eco a la hora de estudiar de forma académica el por entonces denostado medio. En él, Moix utilizaba la expresión para englobar al conjunto de autores españoles que se dedicaron al tebeo de humor en el seno de Bruguera, la editorial barcelonesa que desde la posguerra hasta su disolución, en 1986, controló el mercado de la historieta en España.

Tras su bancarrota, su fondo editorial fue adquirido por el Grupo Z, que la transformó en Ediciones B. Nunca más se supo de Bruguera salvo por su antigua filial mexicana, que sigue editando y produciendo los títulos de western, y un breve renacer en 2006 como pequeño sello editorial adscrita a Ediciones B. Duró apenas cuatro años, pero a su directora, Ana María Moix, le dio tiempo a reeditar el demandado libro de su hermano sobre el cómic, esta vez bajo el título Historia social del cómic.

Personajes vivos

Pulgarcito, Can Can, El DDT, Din Dan... Son títulos de colecciones que vendían cifras que ya querrían hoy en día muchas publicaciones y que llegaban a todos los hogares españoles. Ahora, sus nombres caen en el olvido y salvo honrosas excepciones, sólo son recordados por los más viejos de cada casa y no por sus retoños. Pero de sus entrañas salieron personajes que aún logran cosechar un inigualable éxito entre el público infantil, adulto y juvenil. A la cabeza, y de forma incontestable, se encuentra Mortadelo y Filemón. Lo puede comprobar cualquiera que se acerque a una feria del libro o un salón del cómic en el que se encuentre el autor de la famosa pareja de detectives. Da igual que se encuentre el mayor vendedor de best seller: su cola para las firmas no superará a la de Francisco Ibáñez (1936). No por nada, el dibujante es capaz de vender 10.000 ejemplares de su último álbum, El tesorero, en un sólo día. Todo un récord en el mercado patrio, sólo comparable con las distintas adaptaciones a varios medios: muñecos y merchandising de todo tipo, videojuegos, series de dibujos animados, un musical y cine; dos películas dirigidas por Javier Fesser en los últimos 12 años.

Dibujos animados y películas también han disfrutado los gemelos Zipi y Zape, creados por Escobar (1908-1994). Criticado por el tono infantil de sus producción en sus última etapa, su imagen se ha reivindicado gracias a la reedición de su obras previas al Decreto de 24 de junio de 1955 -que censuraba los contenidos de la prensa infantil y juvenil- y a su éxodo junto a los restantes miembros de los cinco grandes de Bruguera (él mismo, Conti, Giner, Cifré y Peñarroya) para fundar una publicación propia en la que trabajar con más libertad. Fue un proyecto fallido pero redimido de forma magistral por Paco Roca en su novela gráfica el Invierno del dibujante.

Completa la trinidad, con el permiso del mencionado Anacleto, Superlópez, el insigne personaje creado por Juan López Fernández, Jan (1939) a principios de los años 70. El castizo héroe sigue apareciendo puntualmente con nuevas historias en las librerías, y prueba de su éxito es la imposibilidad de encontrar alguno de sus ejemplares antiguos, caso de la recopilación de sus aventuras en el Super Humor número 6, imposible de conseguir salvo para bolsillos pudientes. Su adaptación a la gran pantalla ha estado en manos de directores como Álex de la Iglesia, aunque es precisamente el director de Anacleto, Ruiz Caldera, el encargado de un proyecto que podría tener al inevitable Dani Rovira como estrella.

Los caídos en el olvido

Alejados del primer plano, decenas de personajes de Bruguera viven el sueño de los justos, con autores fallecidos o que no tienen intención alguna de recuperar creaciones de un tiempo pasado y no siempre mejor. Hay joyas reivindicables: Sir Tim O'Theo, La Familia Cebolleta, el Repórter Tribulete o Benito Boniato, estudiante de Bachillerato... Junto a una serie de personajes cuyo costumbrismo satírico no es capaz de superar una estructura episódica de marcado humor infantil.

Son personajes que no han encontrado hueco ni en la edición especial de coleccionistas que hizo la editorial RBA hace seis años con el nombre de Clásicos del Humor. Pero lo cierto es que junto a Antoñito Brazofuerte o El Doctor Fetchanseba se encuentran los que ahora serían declarados políticamente incorrectos antes o después de ser masacrados en las redes sociales, como esa familia de gitanos millonarios aficionados al robo y apellidados Churumbel. Fueron obra de, cómo no, el señor Vázquez.