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sábado, 12 de marzo de 2016

ABC:Hergé y Tintín, canónicos


La Factoría Moulinsart, que en tantas cosas recuerda a la warholiana y neoyorquina Factory, especialmente en lo referido a la explotación de la imagen y a su concepción del original y de la copia múltiple, ha autorizado la que puede considerarse la edición definitiva de la obra de Georges Remí, Hergé. Y lo hace, como no podía ser menos, de la mano de la Editorial Casterman, que ha emprendido la publicación de las obras completas de Hergé, pero además a partir de su versión original. La obra del dibujante belga se va a editar con el nombre de «Hergé. Le Feuilleton Intégral» en doce volúmenes, y lo va a ser con pretensiones de rigor, pues incluirá toda su producción tal y como apareció desde sus comienzos en la década de los veinte, publicada bien en tiras semanales en medios de Bruselas como «Le Petit Vingtième», «Coeurs Vaillants», el colaboracionista «Le Soir» de los años negros o en las páginas del «Journal Tintin».

La obra completa y original de Hergé, que Casterman ha previsto publicar a un ritmo de dos volúmenes por año, se ha ordenado cronológicamente, un criterio tan obvio como esencial para aproximarse a la realidad del dibujante en el momento en el que aparecieron las historias de sus personajes. Con esta edición definitiva se podrán ver tal y como fueron publicadas las aventuras, tanto las primeras versiones dibujadas en un blanco y negro de gran modernidad, como las posteriores coloreadas, en las que participaron Edgar Pierre Jacobs y luego Bob de Mor. A pesar de la dificultad añadida, no se ha prescindido en esta búsqueda de las primeras versiones de las aventuras editadas en formatos diferentes como «Las siete bolas de cristal», «El templo del sol» y «El asunto Tornasol», aparecidas en planchas italianas, es decir, horizontales.

En el «Feuilleton», del que se acaba de editar un primer volumen, no solo se incluirán los episodios de Tintín sino también los de Quick y Flupke (Quique y Flupi), «Monsieur Bellum» o Jo, Zette y Jocko, todos ellos una suerte de primos del audaz periodista, que completan el universo de Hergé. Los responsables del proyecto «Le Feuilleton Intégral», un verdadero «joint-venture» editorial, son los franceses Jean-Marie Embs y Philippe Mellot, encargados anteriormente de la edición de otro proyecto imposible como el de los «Archivos Moulinsart», a los que se ha unido Benoît Peeters, quizás el más conocido de los «hergéologos» oficiales.

Un tupé rebelde

Ahora, con la publicación de la primera entrega, aunque no lo sea ni cronológica ni editorialmente, se puede decir que Hergé y Tintín han llegado al Parnaso de la mano de Gallimard y Casterman -esta última también parte del grupo de la «rue» Sébastien Bottin-, aunque desde 1953 ya nos miraban desde la Luna. Así lo señala Antoine Gallimard, quien significativamente se ha referido al proyecto del «Feuilleton» como «La Pléiade de Hergé», en alusión a la mítica colección gallimardiana, reservada para los autores que han alcanzado el indiscutible canon de clásicos. Una iniciativa que seguro hubiera aprobado su famoso abuelo Gaston, a quien Pierre Assouline, otro tintinófilo destacado y autor de una imprescindible biografía de Hergé, le ha dedicado un libro.