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miércoles, 31 de agosto de 2016

"Algún día crearé un partido: mortadelita filemonero español"


El 20 de enero de 1958 apareció la primera aventura publicada de dos personajes detectivescos que acabarían siendo los más ilustres de la historieta española. Mortadelo y Filemón están a punto de llegar a las seis décadas de existencia y su autor, Francisco Ibáñez (Barcelona, 1936) sigue, a los 80 años, creando nuevas aventuras para deleite de sus fans. Ahora, EL MUNDO y Marca ofrecen a sus lectores la posibilidad de disfrutar de sus mejores historietas en una colección única de 40 tomos encuadernados lujosamente en tapa dura. A partir de este domingo, los agentes de la T.I.A. llegan cada semana al quiosco.Mientras sigue dibujando como un loco, con la vista puesta en el 60º aniversario de 2018, Ibáñez saca un hueco para presentar esta colección, que él mismo dice que va más allá de los detectives (uno calvo y con gafas, el otro con dos pelos) que le dan nombre. Así, el Súper, Ofelia, Bacterio, Rompetechos, el botones Sacarino y muchos más acompañan a Mortadelo y Filemón en este viaje de más de 5.000 páginas. "He conseguido", explica Ibáñez, "que no fuera lo clásico de un solo personaje. Cuando empecé, parecían tontos hablando en las viñetas, así que yo siempre les ponía un interlocutor. Sólo Rompetechos no lo tenía, pero tiene bastante gracia para que no lo necesite".El historietista más ilustre de España, compañero de aquellos autores que formaron una generación única en la Editorial Bruguera (Escobar, Vázquez, Raf), dice que el esfuerzo varía mucho entre un álbum y otro, aunque "es mentira eso de que vienen las musas al tablero y te soplan. En mi puñetera vida me ha soplado una musa de ésas en la oreja. No queda más remedio que apretar la cabeza con las manos hasta que brotan las ideas".Eso sí, en muchos casos la memoria es un arma fundamental. "Sacarino recordaba mis tiempos de botones en un banco", recuerda. "Entré de botones, y a los cuatro o cinco años, cuando la gente empieza a pensar en ser director general, yo vi que no había futuro y me marché con lo mío a hacer historietas. Fue un día feliz por mi parte... y por la del banco, seguro que también descorcharon champán".Lo que sí tiene claro es que el objetivo último de sus cómics es que la gente se ría, sin interpretaciones y dobles lecturas. Incluso en un libro como El tesorero, publicado el pasado año, y en el que se hace una clara referencia a Luis Bárcenas y a los casos de corrupción en el Partido Popular. "Hay gente que se lo toma muy en serio", explica de sus obras, "diciendo que en Mortadelo y Filemón hay salvajismo porque en una viñeta se caen del Empire State y en otra se van al fondo del volcán Krakatoa. Pero en la viñeta siguiente salen tan contentos, por ejemplo Mortadelo limpiándose la levita, y diciendo 'jo, qué caída más tonta'. Hace que la gente se lo tome a coña".Por eso, en vez de evocar referencias culteranas, Ibáñez insiste: "Mis historietas son casi un reflejo de lo que fue aquel celuloide rancio que a mí me gustaba horrores, películas de Harold Lloyd, la Alegre Pandilla, Jaimito e incluso del propio Charlot donde el tema no tenía mayor importancia, sino que cada medio minuto ocurría un nuevo gag, un trompazo o una animalada".Nada que ver, en cualquier caso, con los videojuegos. "Sí, yo también me asusto cuando veo a mis nietos matando enemigos y no de uno en uno, sino de cien en cien o de mil en mil, pero pasará y saldrán cosas nuevas". ¿Habrá entonces un videojuego de Mortadelo y Filemón? "No quiero meterlos en las pantallitas", sostiene su autor. "Ya han hecho un par de películas, una con personajes reales y otra de dibujos, por cierto magníficas ambas, y con eso es suficiente".También tiene otras fobias a la hora de hacer álbumes:"Ni de equipo de fútbol ni de política. Algún día crearé un partido político que llamaré 'Mortadelita Filemonero Español' y seguro que tendré más votos que muchos de los que nos están haciendo la puñeta», comenta entre risas.

Lo que sí le motiva es que esta colección acompañe a las páginas de deportes de EL MUNDO y Marca, aunque él mismo no se considere la persona más deportiva del mundo. "Mi deporte preferido es estar con los amigos y echar una partida al dominó o al póquer. Lo máximo que he hecho por recomendación facultativa ha sido nadar y andar. Empecé nadando, haciendo 40 largos diarios, y cuando te crees un Mark Spitz, un Weissmuller o un campeón olímpico, ves en la calle de al lado a una cría de 10 u 11 años que en el tiempo que tú haces un largo, ella hace cuatro o cinco... Se te cae el mundo a los pies y mandas a hacer puñetas la piscina. Me voy a caminar que es más distraído. El deporte que haces solo es lo más aburrido y pesado del mundo".Esto no es obstáculo para que, cada cuatro años, aparezca una nueva aventura olímpica de Mortadelo, un terreno en el que se mueve mejor que el fútbol "Los Juegos están bien porque tienen muchas disciplinas, hay variedad, pero lo del fútbol es tremendo. Lo hice tan feliz pensando que iba a salir bordado, y a los cuatro días los tacos se estaban prodigando, no los de las botas de los futbolistas, sino los que soltaba yo. Estaba hasta el gorro de hacer tacos. Y además es un tema muy monótono, sobre un deporte que nunca me ha llamado demasiado la atención. Aquello fue tremendo, pero continúa saliendo, me pongo delante del papel en blanco y siempre sale algún tema para acompañar y que no sea todo fútbol. Los personajes pueden salirse de allí y que haya variedad. Que el público no diga 'éste no entiende ni torta, se le nota a la legua' y que acabe satisfecho".Algo parecido a la Vuelta a España, que también corrieron los dos berzotas de la T.I.A. "Lo laborioso no era pintar ciclistas, sino pintar las ruedas: los dibujantes no podemos usar el compás para pintar círculos porque queda muy frío, muy feo. Hay que hacerlas a mano, a pulso, y meter en cada viñeta lo que llaman la jodida serpiente multicolor, con 40 ciclistas, que son 80 ruedas. Aquello era espantoso, tremendo, llega un momento en que odias hacer las ruedas y las pintaba cuadradas o triangulares porque estaba hasta las narices. Pero es una vez en la vida y cuando terminé me dije: 'ya está bien, se acabó'»."Bastante tengo con el deporte que hago, que ya termino harto", suspira. "Hice los Juegos de Río y no quiero saber nada de deporte hasta dentro de dos años que haga la de fútbol o dentro de cuatro el de los Juegos. Estoy hablando de aquí a dos o cuatro años, parece mentira un tío con mi edad que hable de fechas a cuatro años vista pero ahora estoy metido en el segundo cincuentenario de Mortadelo y Filemón y suelo decir que cuando empiece el tercero ya verás".

El País:París explora la relación «olvidada» de Hergé con el arte contemporáneo


Tintín acomete la penúltima de sus aventuras: contar a su manera las relaciones y el puesto de su padre, Hergé (Georges Remi, 1907 - 1983), en la historia del arte contemporáneo.

Hace apenas diez años, el Centro Pompidou contó las aventuras de la entrada triunfal del cómic, la historieta, en la historia del arte contemporáneo, a través de Hergé. Mucho antes, el Instituto Valenciano de Arte Moderno (Ivam) de Juan-Manuel Bonet consagró el puesto de Tintín en la historia del arte ¿popular? ¿pop? El «Tintín - Hergé» de Fernando Castillo, prologado por Luis Alberto de Cuenca, data de 2011. Casi fue ayer.

Antes y después de esas fechas liminares hubo incontables referencias cosmopolitas a la pareja Hergé - Tintín, coincidiendo con la publicación «definitiva» de una obra que ha continuado creciendo en muy diversas direcciones.

Relaciones «padre» e «hijo»
La gran retrospectiva de la temporada, «Hergé», comisariada por Jérômee Neutres, director de estrategia y desarrollo de la Reunión de los Museos Nacionales, y Sophie Tchang, conservadora en el Museo Hergé, propondrá, a finales de mes, en el Grand Palais, otro proyecto ambicioso: reconstruir las relaciones de «padre» e «hijo» con la historia del arte contemporáneo.

Los grandes especialistas han contado con mucho fervor las relaciones de la pareja con la historia del siglo XX, incluyendo algún capítulo español. Una temprana visita de Hergé a España, como «scout». Seguiría una magna estela de acontecimientos muy mayores. La mirada de Hergé - Tintín no está exenta de ambigüedades. Pero son raros los grandes creadores capaces de afrontar inmaculados tan convulsas peripecias.

Mucho menos conocidas son las relaciones de Hergé con el arte contemporáneo, como coleccionista, como creador, como «agitador», como «cronista», como pintor finalmente devorado por el dibujante de historietas. El padre de Tintín «mató» al dibujante y pintor que Hergé llegó a ser, sin atreverse a «abandonar» su carrera de autor de cómic / historietas de genio para consagrarse a la pintura «noble», evidentemente «informalista», «abstracta lírica» y cosas de ese tipo que se llevaron durante los años 60 del siglo pasado.

La última obra de Hergé
Anticipándose con mucha ironía a los futuros estudiosos de su obra, la obra última e inconclusa de Hergé, «Tintín y el Arte-Alfa» (1986), tiene mucho de «testamento» y reflexión crítica, mordaz, sobre la marcha de los negocios artísticos de nuestra civilización.

El Emir de ese álbum comienza por confesar a su interlocutor, Thomas d’Hartimont: «He venido a Europa, de compras. He propuesto a gobierno británico comprarle el castillo de Windsor, que yo habría reconstruido en Wadesdah. A pesar de sus dificultades presupuestarias, no quisieron venderme ese castillo. En Francia he recibido la misma respuesta, cuando propuse comprar Versalles y la Torre Eiffel. Solo encuentro incomprensión. Incluso he ofrecido una suma considerable por una refinería recientemente construida en París, para hacer de ella un museo».

Horrorizado, Thomas d’Artimont le pregunta al Emir: «¡¿Habla usted del Centro Beaubourg / Pompidou, Excelencia…?!». «Sí».

Profecía cumplida
En esas estamos. Veinte años después, la profecía se ha cumplido. Parcialmente, al menos. El Museo del Louvre abre una «sucursal» en Abu Dabi. Y el Pompidou alquila sus fondos a quien pague uno o varios millones de euros anuales.

Esa visión muy cruda de la marcha del museo de arte contemporáneo, convertido en «refinería», factoría industrial destinada al reciclaje de los petrodólares, en el mejor de los casos, tiene en Hergé rostros paralelos, más convencionales.

Se descubrió muy tarde, en el domicilio de la primera esposa de Hergé, una obra de Magritte, una pieza mayor en la colección personal del padre de Tintín. Con los años, Hergé confirmó un gusto muy ecléctico, comprando obra de autores tan diversos como Lucio Fontana, Dubuffet o Andy Warhol, que llegó a retratar al padre de Tintín de manera más o menos convencional.

Coleccionista ecléctico, Hergé pudo ser un pintor abstracto / lírico. Y llegó a dejarse «tentar» por «vía» de trabajo que no llegó a imponerse. La delicadeza e ironía de ese Hergé secreto y mal conocido recuerda la ironía y delicadeza de Paul Klee, por momentos.

Ese Hergé «oculto» y sepultado en la tumba de lo inexplorado se «expresa» a través de Tintín, el viajero eternamente joven, descubriendo y dialogando con el arte de otras civilizaciones, entre la admiración y la ironía, aventura tras aventura. Los tesoros que el viajero descubre, a salto de mata, de civilización en civilización, poseen la luz inmaculada que no tienen las factorías donde el Emir de Hergé pretende reciclar sus petrodólares comprando arte contemporáneo.

martes, 30 de agosto de 2016

ABC:Felipe Almendros, el cómic como antídoto contra la dictadura del éxito


Como los buenos superhéroes y también algún que otro villano, Felipe Almendros (Badalona, 1976) hace equilibrios y malabares con dos personalidades que poco o nada tienen que ver entre sí pero que acaban encerradas en una misma viñeta. Y todo porque Almendros, trabajador de Correos de día -«pero de ventanilla, no cartero», matiza- e ilustrador e historietista en cuanto termina la jornada laboral, ha vuelto a hacer ficción de sí mismo para completar con «VIP» (Reservoir Books) esa trilogía que completan «SOS» y «RIP» y en la que el autor combina la autobiografía con la fantasía pura y dura.

En este caso, y después de transformar «RIP» en un sobrecogedor desahogo para tratar de lidiar con la muerte de su padre, el ilustrador badalonense cambia de tercio para firmar una historia a todo color y en formato revista con papel couché con la que reflexiona sobre los peligros del éxito y ahonda en esa idea de la fama «como algo volátil». «Me interesaba esa idea de mostrar la fama a través de alguien que intenta convertirse en algo que no es; que quiere sentirse valorado y agradar a cuanta más gente mejor», explica Almendros, que presenta en «VIP» a una versión bidimensional de sí mismo mudándose de Llefià (Badalona) a Barcelona para trabajar como cartero e instalarse en una habitación libre de un club de alterne mientras sueña con su futuro como estrella del rock.

«Es una manera de poder hablar de esa obsesión por el éxito y la popularidad y de la necesidad que tienen muchos creadores de que otros valoren su arte antes que de fiarse de su propio criterio», apunta un autor que, para reforzar el mensaje de «VIP», se ha atrevido incluso a grabar un puñado de canciones que acompañan a la primera edición del libro.

Unas gafas 3D para descubrir «aquello que nos impide ver la realidad» completan en lote de un cómic con el que el dibujante se mantiene fiel a su idea de desaprender todo lo aprendido en la escuela Llotja y dar rienda suelta a un estilo mutante. «Huyo de la idea de tener un estilo muy reconocible y marcado. Es un poco un acto de rebeldía», sostiene un autor que incluso se atreve en «VIP» con su propia versión de «Spider-Man», un Hombre Araña «naïf y feísta». «A nivel académico se insiste mucho en la idea de marca, de crear un estilo reconocible, pero eso es algo que yo rechazo», insiste.

Tanto es así que, además de esquivar el texto y los diálogos -«quería hacer un libro que se explicara por sí mismo», apunta-, conecta en una misma historia iconos del pop calcados a David Bowie, guiños a «Toy Story» o a la revista «Vice»; fantasea con publicidades inventadas y rinde homenaje a su propia geografía sentimental, representada aquí por las tres chimeneas de la central térmica de Sant Adrià del Besós. «He estado toda la santa vida viéndolas -apunta-. Es un tótem, el horizonte de Badalona. Tiene algo de vuelta al origen y de ver hacia adónde voy».

lunes, 29 de agosto de 2016

El País:“Me gusta más el Hergé que se identifica con el capitán Haddock”


“Me gusta más el Hergé que se identifica con el capitán Haddock que el que se identifica con Tintín”, afirma Dominique Maricq (Rixensart, Bélgica, 1953), archivista en los Studios Hergé y miembro del Comité de Autentificación de la obra del historietista. Maricq es el autor de Hergé por él mismo, iluminador y conciso volumen que acaba de publicar Zephyrum Ediciones, una precisa introducción al arte y al pensamiento del genio francobelga para el profano, pero también un inesperado regalo para el iniciado, porque el autor reivindica aquí una faceta algo subestimada del padre del famoso reportero trotamundos: su condición de hombre de letras, autor de una ingente obra epistolar capaz de abordar tanto urgentes cuestiones profesionales como desvelos introspectivos.


“Conocía a la creación, pero no al creador”, continúa Maricq, “y gracias a mi trabajo en los Studios Hergé he descubierto al ser humano, con sus luces y sus sombras. Me interesa mucho su evolución, el camino que recorrió para abrirse al mundo. Formado en la fe cristiana y el pensamiento colonial, acabó convirtiéndose en un humanista con insaciable curiosidad por el mundo, ávido de conocer otras mentalidades y culturas. Me gusta más el Hergé que disfrutaba escuchando la música de los setenta —Pink Floyd, Bob Dylan, Bob Marley— que el que, de joven, se deleitaba con marchas militares. Hergé financió el primer concierto de Keith Jarrett en Bélgica”.


La obra epistolar de Georges Remi, Hergé, abarca 40.000 cartas: un corpus que la Fundación Hergé ha escaneado —“Los escáneres parecían verdaderas máquinas de guerra”, observa Maricq— para poner a disposición de los investigadores interesados en seguir indagando en el inagotable legado del maestro de la línea clara.

No obstante, esa sistematización no implica que el acceso sea libre: la Fundación se reserva el derecho de aprobar únicamente los proyectos de investigación sólidos, serios y bien documentados. Pese a que la bibliografía sobre Hergé es ingente —se han catalogado 300 obras sobre el historietista: un caso único en ese ámbito—, aún hay mucho territorio para la investigación: “Su correo aún no ha sido demasiado investigado. Tampoco su producción de dibujos para particulares, material que se halla fuera del patrimonio de la Fundación. También sería interesante indagar en la historia de las publicaciones de Hergé en otros países”.

Ambiciosa exposición

El próximo 28 de septiembre se inaugurará en el Grand Palais de París una ambiciosa exposición sobre Hergé, con el propósito de reivindicarle como uno de los más influyentes artistas visuales del siglo XX. La muestra también atenderá a su faceta como coleccionista de arte progresivamente interesado por las vanguardias. Coincidiendo con el acontecimiento, Zephyrum Ediciones publicará la edición española de Hergé y el arte de Pierre Sterckx, crítico de arte y amigo personal del creador, al que solía aconsejar en las adquisiciones para su colección privada.

En Hergé por él mismo se revela a un autor de fino sentido del humor en sus intercambios epistolares con los lectores, implacable en sus juicios profesionales sobre el trabajo de colaboradores o aspirantes y sabiamente resignado a las insistentes críticas ideológicas que le dedicaban quienes jamás supieron comprender que el autor de Tintín en el país de los soviets y Tintín en el Congo fue un hombre que supo evolucionar, como bien podría ejemplificar Tintín y los Pícaros: “Su modo de satirizar tanto a las dictaduras de izquierdas como a la de derechas deja claro que su único compromiso era la comedia”, precisa Maricq, asimismo autor del libro Hergé côté jardín, sobre el retiro rural del creador de Tintín mientras experimentaba la crisis del tránsito sentimental entre las dos mujeres de su vida —la rígida e idealizada Germaine y la joven Fanny—, se acercaba al psicoanálisis y flirteaba con la idea de fundar una comunidad de artistas.

¿Qué pensaría el historietista del mundo actual? “Si Hergé viviera hoy y conociera la expansión del integrismo, creo que su reacción sería parecida a la que podrían tener sus personajes Hernández y Fernández. Una parte de sí diría: ‘La situación es grave, pero no desesperada’. Y otra parte diría: ‘La situación es desesperada, pero no grave’. De lo que estoy seguro es de que hubiese acabado convirtiendo a Tintín en un ecologista, que lucharía por una cuestión esencial: que la Tierra continúe”.

jueves, 25 de agosto de 2016

Entrevistas equipo técnico "Mortadelo y Filemón contra el imperio del O.C.H.I.O"


Aquí os dejamos la última de las entrevistas de mediometraje  "Mortadelo y Filemón contra el imperio del O.C.H.I.O" .

Estas son las personas que ha hecho posible esta apuesta y que no pararon de trabajar detrás de las cámaras.

martes, 23 de agosto de 2016

Hergé, mucho más que el padre de Tintín y Milú


Considerado uno de los más grandes artistas contemporáneos, la obra de Georges Remi, más conocido como Hergé, casi no necesita presentación. Basta con decir Tintín para asociar al autor belga, considerado "el padre del cómic europeo", y saber de quién estamos hablando. El creador de Tintín, pero también autor de Quique y Flupi (1930) o Las aventuras de Jo, Zette y Jocko (1935) ha vendido casi 250 millones de cómics, y su obra ha sido traducida a cientos de idiomas.

Tintín apareció por primera vez el 10 de enero de 1929, en las páginas de Le Petit Vingtième -el suplemento para jóvenes del periódico ultraconservador Le XXème Siècle-. La primera aventura del joven reportero - y su fox terrier Milú- lo lleva a la Unión Soviética, donde se enfrenta a los bolcheviques. Al concluir su publicación semanal, en mayo de 1930, una muchedumbre de lectores se concentró en Bruselas junto a la estación de tren, donde el periódico simuló la llegada de Tintín de la URSS (un joven vestido como Tintín con un fox terrier). El enorme e inesperado éxito de la publicación animó a Hergé a prolongar sus aventuras. Unas aventuras que llegaron al semanario francés, el católico Coeurs Vaillants, y que dieron inicio a una carrera internacional imparable.
Pero Hergé no sólo fue un gran dibujante, faceta por la que es más conocido, sino que fue un apasionado del arte, tanto como pintor -algo que él nunca se consideró-, como coleccionista, con una especial predilección por Miró. Aunque él no se considerara artista, hay piezas suyas que son objeto de colección y que han sido subastadas en galerías con precios estratosféricos, como la portada en tinta china para su álbum Tintín y la estrella misteriosa, que superó los 2,5 millones de euros.

El Grand Palais de París y los Studios Hergé presentan desde el 28 de septiembre y hasta el 15 de enero Hergé, una gran exposición que visualizará las múltiples facetas de la obra de Hergé a través de sus planchas originales, de las pinturas de las que se rodeó o de las fotografías que guardó, y que evocan las claves que guiaron su vida y su visión artística. Y atención a todos los amantes de Tintín: el 10 de enero se lanzará el primer álbum, Tintín País de los Soviets, coloreado.

lunes, 22 de agosto de 2016

Un ‘thriller’ pone a Gaudí en la escena del crimen


El fantasma de Gaudí es una novela gráfica de misterio y suspense narrada con la agilidad que suele encontrarse en el cine o en la televisión. La obra cuenta con guión de El Torres y dibujos de Jesús Alonso Iglesias, y está editada por Dibbuks. En la pasada edición del Salón del Cómic de Barcelona, fue galardonada con el premio a la mejor obra de autor español.

El cómic relata una sucesión de crímenes que tienen al común (además de su violencia) el hecho de que los cadáveres aparecen siempre en uno de los edificios creados por el arquitecto Antoni Gaudí. La historia arranca cuando Antonia, una cajera de supermercado, salva a un anciano de ser atropellado, se desencadenan una serie de terribles sucesos que ponen en aprietos a la policía que intenta encontrar algún patrón en el macabro plan del asesino. Cobra fuerza la sospecha de que la obra de Gaudí esconde alguna clave que permitiría impedir un nuevo asesinato.

La obra se mueve bajo los parámetros habituales de los thrillers protagonizados por un asesino en serie pero con la particularidad de situar la acción en un escenario poco frecuente.

Barcelona se convierte así en un protagonista más de la historia y cada asesinato permite descubrir un nuevo espacio magníficamente recreado para la ocasión. De esta forma, El fantasma de Gaudí se acaba convirtiendo en una especie de truculenta guía de viaje de la ciudad modernista. El Park Güell, la casa Batlló, la casa Vicens o la Pedrera son algunos de los escenarios escogidos en el relato, con especial hincapié a la Sagrada Familia, que sirve de excusa para proporcionar alguna de las escenas más espectaculares en el cuarto y último capítulo.

Pese a ser un cómic de temática sombría, el resultado no es oscuro ni en la narración ni en el dibujo. El estilo gráfico de Jesús Alonso Iglesias (1972), de base realista, posee una fuerte deriva expresionista y hasta caricaturesca que lo convierte en uno de los aciertos del libro. Un dibujo que sigue la estela de los nuevos dibujantes francobelgas, como Bodart, Yoann o el primer Conrad, que han sabido renovar la tradición con un estilo de dibujo más suelto y nervioso. Precisamente, ha sido en el mercado francófono donde se han publicado las últimas obras de Iglesias, dos biografías en viñetas, una sobre el editor Pierre Paquet y otra sobre los hermanos Dalton.

El guión del malagueño El Torres (Juan Antonio Torres, 1972) introduce algunos elementos sobrenaturales pero en esencia apuesta por jugar con los elementos habituales de las novelas detectivescas o incluso en las películas de serie B. Con una notable trayectoria internacional a través del sello Amigo Cómics, El Torres es conocido sobre todo como guionista de dos novelas gráficas de horror dibujadas por Gabriel Hernández: El velo (2009) y El bosque de los suicidas (2011).
El álbum también cuenta con una edición en catalán titulada Els fantasmes de Gaudí, editada por la misma editorial, y para el que se ha realizado una portada especial.

jueves, 18 de agosto de 2016

Muere el escritor Víctor Mora, creador del ‘Capitán Trueno’ y ‘El Jabato’


La labor del guionista de cómic ha sido, casi siempre, protagonista de un obligado silencio. En la historia del tebeo español su nombre era muchas veces – quizás todas- olvidado en los títulos de crédito de los cuadernillos y revistas que inundaban los quioscos en los años 40 y 50. Los niños y jóvenes que devoraban esos tebeos ignoraban que, tras las aventuras de sus personajes preferidos, se encontraba la pluma de grandes escritores como Pedro Quesada o Rafael González, en una constante que se rompería con un guionista que se convertiría en uno de los grandes renovadores del tebeo hispano: Víctor Mora, que ha muerto este miércoles a los 85 años en Barcelona.

Nacido en una Barcelona que todavía festejaba la proclamación de la República, con apenas cinco años conoció el exilio huyendo de las persecuciones de la Guerra Civil. Educado en Francia, volvió a la capital catalana tras la muerte de su padre pasando por todo tipo de trabajos hasta recabar en la Editorial Bruguera, donde sus pocas aptitudes para el dibujo le llevaron pronto a escribir para series como Dr. Niebla o Inspector Dan, subiendo poco a poco en el “escalafón” hasta que Rafael González le dio en 1956 la oportunidad de crear una serie completamente nueva. Mora aprovechó para plasmar en esa nueva serie todo lo que había aprendido tanto de sus admirados autores franceses, con Jean-Michel Charlier y Jijé a la cabeza, como de los grandes maestros de la aventura del cómic americano de prensa, de los Milton Caniff, Lee Falk o Alex Raymond.

Lo que era un encargo para hacer frente al éxito de El Cachorro, de Iranzo, se convirtió pronto en el gran innovador del cómic patrio: El Capitán Trueno. Junto a un dibujante hiperdotado como Ambrós, Mora cambió radicalmente el discurso taciturno y responsable de los héroes que poblaban las viñetas por una aventura festiva y dinámica llena de humor, un héroe de sonrisa contagiosa que tuvo un éxito arrasador con más de 300.000 ejemplares semanales vendidos. Pero el triunfo no impidió que el guionista y su compañera pasaran ese mismo año unos meses en la cárcel Modelo de Barcelona por su militancia comunista. Pese al éxito de la serie, que multiplicó la presencia de Mora en creaciones como El cosaco verde, El Jabato o El Sheriff King, el compromiso político del guionista le llevó a un nuevo exilio político en Francia en 1963. Allí comenzó sus primeras novelas, como Els platans de Barcelona o La pluja morta, mientras continuaba trabajando en la historieta francesa y española, con obras tan importantes como Sunday, con Víctor de la Fuente o la carismática Dani Futuro, principio del camino de la autoría personal de Carlos Giménez.

Cómics diferentes, que trasladaban tímidamente la frescura del tebeo francés a las revistas españolas de historieta, todavía sometidas a una censura franquista que les impedía crecer más allá del público infantil. En ese camino de reconocimiento de la historieta, en los 70 firma junto a Luis García una de las obras fundamentales del cómic adulto español: Las Crónicas del Sin Nombre, en la que proyecta sus inquietudes políticas y personales. Pero no abandona su pasión por la aventura más clásica, por el género puro que practica en series como Los ángeles de acero, con dibujos de Víctor de la Fuente, o Los inoxidables, junto a Víctor Parras.

Mora representa como pocos el constante esfuerzo de superación de la historieta española, siempre constreñida por la situación política o por la cortedad de miras de una industria, pero también la reivindicación de la autoría. Su lucha por el reconocimiento de los derechos de autor de El Capitán Trueno le convirtieron en ejemplo para todas las generaciones anteriores y posteriores.

Con su muerte, desaparece una de las grandes figuras de esa época dorada del cuadernillo de aventuras, de los tebeos que forjaron el imaginario colectivo de la España de posguerra. Pero se pierde, también, a uno de los grandes renovadores de la historieta española.

miércoles, 17 de agosto de 2016

El País:¿Eres de Tintín o de Spirou? El debate que cerró Yves Chaland


El ser humano tiende a la etiqueta excluyente. Parece como una necesidad perentoria ante cualquier decisión, una justificación que, por sí sola, elude cualquier otra argumentación y permite que uno sea, sin demasiados razonamientos, de mar o de montaña, del Madrid o del Barça, de Papá Noel o de los Reyes Magos (aunque aquí cabe la nota de la inteligencia del niño que elige, con lógica, a los dos, demostrando que el sentido común se pierde con la “adultez”). Y claro, en los tebeos no podía ser de otra manera: o eres de Marvel o de DC, pijamero o gafapasta, Corben o Moebius, TBO o Pulgarcito, El Jabato o El capitán Trueno… Aunque quizás la batalla más épica que ha conocido Europa en esto de los tebeos es la que enfrenta desde hace décadas a los dos grandes iconos del cómic francobelga: Tintin y Spirou.

Elegir uno de los dos es casi como optar por vivir en universos diferentes. Los seguidores del reportero de pantalones bombachos, más antiguos en el lugar, cierto es, son los grandes defensores de la llamada Escuela de Bruselas que tuvo a Hergé y sus seguidores como adalides (hoy también conocida como de Moulinsart, habida cuenta de la feroz defensa que hace la actual empresa propietaria de los derechos de Tintin). Por su parte, los partidarios del botones se identifican con la Escuela de Marcinelle (antes denominada de Charleroi), que tenía a Jijé y Franquín como sus fundadores. Las diferencias, es cierto, existían: los acólitos de Hergé eran aquellos que demostraban su querencia por un estilo que Joost Swarte definiría con acierto como “la línea clara”. Un estilo que había nacido lejos de Bélgica décadas antes, en las tiras de Bringing Up Father de George McManus que tanto admiró y siguió Alain de Saint-Ogan, pero que tuvo su mayor desarrollo en la Europa de entreguerras, sobre todo a partir del éxito de las aventuras de Tintín.

El fino trazo de Hergé y sus colores planos se convirtieron en una manera de entender la estética de la historieta, pero que conectaba también con toda una filosofía de la aventura que apostaba por el exotismo viajero con ciertos -leves- guiños adultos escondidos en un humor sencillo y blanco. Por su parte, el estilo de Jijé estaba en el otro extremo del espectro artístico: realista, de entintado de mancha, sucio y detallista, pero potente, que se reconocía también deudor del cómic de prensa americano, pero esta vez de los autores más naturalistas como Foster o Raymond. El realismo de Jijé fue asumido y reinterpretado por Franquin, un genio que supo dotar al trazo de su maestro una vertiente humorística y caricaturesca donde el gag de slapstick puro, dinámico y visual, encajaba a la perfección (y que, todo sea dicho, influenciaría de forma decisiva a toda la publicación de Bruguera desde que Ibáñez lo siguiera, pero eso es otra historia).

Aunque visualmente los tebeos de Spirou y Tintin estaban en las antípodas y su forma de entender el humor era antitética, en el fondo ambos tenían una concepción de la aventura similar, que la escribía en mayúsculas desde el respeto al género y la indagación de los misterios como base. Incluso si se rasca un poco, se puede comprobar cómo más allá del estilo, existían conexiones formales a través de una narrativa lineal, poco dada a entender la página en su conjunto como hacían los americanos. Incluso ambos protagonistas tenían un flequillo rebelde.

Pero esas coincidencias no eran suficientes para los fans irredentos: los universos de Marcinelle y Bruselas parecían inmiscibles hasta el punto de que, cuando el cómic se hizo adulto en Francia a partir de los sesenta, el enfrentamiento se mantuvo y la línea clara tuvo su contrapartida en lo que en España se bautizó como la línea chunga. Aunque no del todo, porque por lo menos la iconoclastia de los Humanoides parecía atreverse incluso con la sagrada dicotomía, alternando en las páginas de Metal Hurlant a seguidores de Jijé como Moebius y de Hergé como Clerc. Y, a medio camino, el gran Yves Chaland. Chaland fue, por desgracia, una estrella fugaz del cómic, que no tuvo tiempo de desarrollar un potencial que parecía increíble. Su estilo era de impoluta línea clara, pero la potencia de su narrativa bebía del realismo de Alex Raymond (con quien, por desgracia, compartiría final: ambos murieron en accidente de coche). Su trazo recordaba la elegancia de Hergé, pero su dinamismo era propio de Franquin.

Quizás por eso, la posibilidad de un Spirou firmado por Chaland era tan esperada y, a la vez, tan temida. Tras la legendaria y magistral etapa franquiniana, la editorial eligió al discreto e insípido Fournier como continuador, de estilo similar, pero que nunca entendió la personalidad que Franquín. Llegados a los 80, la editorial se planteó de nuevo el cambio, y Chaland apareció lógicamente en la agenda: el dibujante parisino podía asumir la responsabilidad de seguir con las aventuras del botones porque él entendía a Franquin en toda su extensión. No solo eso: tenía una personalidad creativa desarrollada y arrolladora, que le permitiría imponerse a las exigencias que lastraban la, pese a todo, respetable tarea que realizaban en ese momento Tome y Janry con el personaje, tras convivir con la versión de Broca y Cauvin. Pero era una opción temida por una editorial que, como muchas empresas, no entendían la creación como arte, sino como un producto.

El talento de Chaland podía hacerse con el timón del personaje por encima de las necesidades de mercadotecnia y, paradójicamente, la propia editorial torpedeó la labor de Chaland cuando llegó el esperado encargo. El Spirou de Chaland debutó en 1982 en formato de tira en blanco y negro cuando la revista estrenaba un reluciente color en todas sus páginas, pero incluso así, el dibujante parisino demostró su genialidad rompiendo todos los esquemas, logrando que su aventura recuperase en apenas unas viñetas el espíritu rebelde y gamberro de Franquin, pero que evolucionase rápidamente para hibridarse con la aventura exótica tintiniana en un encuentro tan insospechado como maravilloso. Corazones de acero, como se llamó esta primera historieta (aunque también es conocida como A la búsqueda de Boncongo), evolucionaba rápidamente hacia una nueva forma de entender la historieta clásica, modernizándola desde el respeto secular a sus raíces. Por desgracia, el sabotaje se intensificó hasta el punto que Chaland abandonó la serie, dejándola inacabada. Aunque fueron muchos los intentos de retomarla y acabarla durante los años siguientes, al final la temprana muerte del dibujante dejó a todos los aficionados huérfanos de esa esperada continuación.

Pero es fácil imaginar lo que pudo haber sido el Spirou de Chaland: solo hay que ver lo que hizo junto a Yann en Las aventuras de Freddy Lombard, auténtico híbrido de Spirou y Tintin que muestra hasta dónde el dibujante podía fusionar los universos de Marcinelle y Moulinsart en un camino personal. Las primeras intenciones se dejan ver ya en el diseño del protagonista, con detalles gráficos que recuerdan a la creación de Hergé, pero con un espíritu más próximo al corrosivo humor de Franquin, pero la verdadera fusión chisporroteante de ideas la encontramos en sus argumentos y en cómo los cuenta, apostando por historias plenamente adultas pero con el mismo espíritu de pasión por la aventura de sus referentes.

Pero es todo imaginación: el Spirou de Chaland se quedó en un intento inacabado que adquirió la categoría de obra de culto tras la desaparición de su autor. Recordado y envidiado, pero aguantando durante años el miedo de su editorial original, Dupuis, que vio con resquemor como su fama aumentaba hasta convertirse en legendaria, fomentando todo tipo de ediciones, desde las alternativas, donde se evitaba la referencia al botones para evitar problemas legales, a las abiertamente piratas. Afortunadamente, con el tiempo la editorial cambió y fue consciente de la oportunidad perdida, editando hace poco toda la obra en una lujosa edición que incluye un excelente texto de José-Louis Bocquet (en el que se cuentan con cruda minuciosidad todas las maniobras de la editorial contra la obra de Chaland) y que llega ahora a España exquisitamente editada por Dibbuks.

No solo eso, sino que se dio cuenta de que podía aprovechar todo el caudal creativo de la afición de los grandes dibujantes por Spirou creando la colección Una aventura de Spirou y Fantasio por…, que ha dado lugar ya a obras maestras como El diario de un ingenuo, de Emile Bravo o la sugerente —y continuación natural de Corazones de Acero— El botones de verde-gris, de Yann y Schwartz, devolviendo al botones a la primera línea de la actualidad del cómic.

lunes, 15 de agosto de 2016

Novedades Yermo ediciones de agosto


Aquí os dejamos las que serán las novedades de Yermo en agosto.

Oro bajo la nieve

En 1897, Matt, un joven campesino americano, huye de la granja familiar para ir a labrarsu futuro en el Klondike, un río desconocidode Alaska que pronto se convertirá en el objetivo de todos los buscadores de oro del continente. Pero Matt enseguida descubrirá que la vida no es nada sencilla en un mundo en el que el oro se encuentra enterrado bajo la nieve…

La historia de Oro bajo la nieve, basada en la novela homónima de Nicolas Vanier, nos muestra la odisea de los cincuenta mil hombres, entre ellos el escritor Jack London, que se perdieron en un desierto de hielo y nieve, arrastrados por la fiebre del oro, una epidemia provocada por un simple titular en los periódicos: “En Alaska hay toneladas de oro”.

Samurai

¡Segundo volumen con las aventuras de Takeo, el samurái solitario! Tras haber escapado de las garras del decimotercer profeta, Takeo prosigue su misión en el punto donde la había abandonado. Viaja hasta la isla sin nombre, donde debe encontrar a su hermano y, gracias a él, descubrir toda la realidad sobre su pasado. Pero en esa isla maldita encontrará peligros que pondrán su vida en jaque…

La serie Samurái mezcla con gran habilidad la narrativa habitual del manga con la espectacularidad del cómic francobelga, dando como resultado una historia de gran intensidad, con un ritmo endiablado y varios giros de guión que dejan al lector boquiabiertos.

Sherlock Holmes Society

Tras desenmascarar al responsable de la masacre de la pequeña ciudad irlandesa de Keelodge, no solo Sherlock Holmes corre peligro… ¡sino todos sus allegados!

El ataque a su casa, en el 221B de Baker Street, se ha saldado con un precio que tal vez Holmes no esté preparado a pagar.

Poco a poco, el detective más famoso de la ficción contemporánea tendrá que seguir desentrañando el misterio que le rodea, ¡pues lo que está en juego ahora es el destino de Londres!

Este segundo volumen cierra la colección Sherlock Holmes Society, en la que el famoso detective vuelve de varios años en los que ha sido dado por muerto y se enfrenta a uno de los casos más terroríficos de su carrera, en los que acabará descubriendo que, en ocasiones,  hasta lo imposible es posible.

viernes, 12 de agosto de 2016

Superhéroes anónimos toman «Viñetas desde el Atlántico»


Decenas de superhéroes de ficción pululan como cada agosto desde hace casi dos décadas por las calles de La Coruña, pero junto a ellos comparten protagonismo en esta ocasión «superhombres» anónimos protagonistas de historias de desahucios, dictaduras, paro o marginalidad en la tercera edad. La decimonovena edición del Salón Internacional del Cómic «Viñetas desde el Atlántico» se celebra en la ciudad gallega hasta el domingo con un evidente tono social para «subrayar lo que es la realidad». Así lo expone Miguelanxo Prado, Premio Nacional de Cómic 2013 y director de una cita en la que se pretende recopilar «la sensibilidad social aparecida en la banda diseñada en los últimos años».

Entre los artistas invitados sobresale esta vez Chris Claremont, creador de los «X-Men» en su etapa más aplaudida, donde Prado aprecia una «revolución», al hablar «por primera vez [en este formato] de exclusión social, xenofobia, racismo y desconfianza hacia lo diferente. Incluso trata la responsabilidad del poder y dice que cuando no se ejerce correctamente, no puede quedar impune».

Junto a Claremont —que ofrecerá una conferencia el sábado en el Kiosko Alfonso entre las 18.30 y las 20.00 horas y cuya exposición se encuentra en el Palexco— estarán artistas que certifican el carácter social de este «Viñetas desde el Atlántico»:Cristina Bueno, Nadar, Jorge González o Juan Díaz Canales. La primera lleva la problemática de las plataformas de afectados por las hipotecas a su obra «Aquí vivió», mientras que el segundo narra las vivencias de un parado en «El mundo a sus pies». El argentino González, por su parte, retrata los efectos sociales de las dictaduras iberoamericanas del siglo pasado. Díaz Canales (Premio Nacional del Cómic 2014) expone «Como viaja el agua», cuyos protagonistas son dos ancianos que viven marginados, además de «Corto Maltés» junto a Rubén Pellejero.

Un género despierto
«El cómic es uno de los espacios artísticos que reaccionan con mayor rapidez a los acontecimientos e inquietudes sociales», defiende Prado. Así se lo intentarán transmitir a los visitantes de un certamen que no busca competir con los salones de Barcelona, Granada o Avilés, sino «complementar esa maquinaria que mueve a todos». Según cuantifica, «el 80 por ciento de los visitantes de "Viñetas desde el Atlántico" no son lectores habituales de cómics y, cuando llegan, se muestran sorprendidos de todo lo que se hace». De la mano de Daniel Torres, por ejemplo, podrán recorrer la Historia a través de los tipos de hogares donde ha habitado el hombre, un tema que centra las más de 600 páginas de «La Casa».

Pellejero (Gran Premio del Salón del Cómic de Barcelona 2010) es otro de los atractivos de un cartel que, como suele ser habitual, reserva espacio para los autores gallegos. Dos de ellos, Prado y David Rubín, llevan hasta el Palacio de María Pita «Miguel ENCervantes. El retablo de las maravillas», la exposición del IV Centenario de la Muerte de Cervantes que se exhibe por primera vez fuera del circuito de las ciudades vinculadas a la vida del escritor de «El Quijote».

La feria, cuyo programa puede consultarse al detalle en la web vinetasdesdeoatlantico.com, convertirá el Paseo de las Palmeras coruñés en la Rúa de la BD (Banda Diseñada), donde adquirir clásicos y nuevas publicaciones, asistir a talleres —varios de ellos para niños de 4 a 11 años hoy, el viernes y el sábado—, o firmas de los autores, que tendrán lugar el viernes de 18.30 a 20.00 horas y el sábado de 12.00 a 13.30 horas.

jueves, 11 de agosto de 2016

Chris Claremont reivindica un tipo de historieta que «hable» al público


Chris Claremont, guionista de «Patrulla X» y creador de los modernos X-Men, ha reivindicado, en su participación en el Salón del Cómic «Viñetas desde o Atlántico», la historieta que «hable al público». «Que el lector se sienta identificado con los personajes, es un reto de grandes dimensiones», ha reconocido.

En rueda de prensa, Claremont, que debutó como guionista en la serie «El Increíble Hulk», ha manifestado que, para él, el mayor valor de los X-Men ha sido el de poder llegar «a una gran diversidad de lectores», el «anhelo» que, en su opinión, tiene todo autor.

«Que la historieta hable al público», ha remarcado. Así, explicado que uno de los mayores elogios que ha recibido fue el de un lector que le trasladó que la conversación de una de sus obras era la misma que había mantenido él mismo con una allegada.

Para Claremont, esto es un ejemplo de la conexión que ficción y realidad tienen en sus obras. Así, ha remarcado que muchos personajes están basados en personas que forman o han formado parte de su ámbito personal, como su madre o amigas.

Valor del cómic
Preguntado si es consciente de la influencia que han tenido sus trabajos, ha considerado que hablar de «legado» supone hablar de «un autor muerto que ha dejado de trabajar». «Para mí, los trabajos están siempre inacabados», ha expuesto este guionista británico, para quien los cómics deben ser «valorados y respetados» igual que un libro.

Mientras, sobre si ha tenido reconocimiento económico por los éxitos de las películas de «X-Men», ha bromeado asegurando que, a veces, «recibe un cheque de 35 dólares» por su participación en una de las películas haciendo de congresista. «Está bien tener otra carrera como plan "b"», ha indicado entre sonrisas.

miércoles, 10 de agosto de 2016

Los ganadores de los premios Eisner 2016


La reciente edición de Comic-Con que, como todos los años, se celebra en San Diego, nos ha dejado la lista de ganadores de los prestigiosos premios Eisner, que desde 1988 se entregan en Estados Unidos a los mejores representantes de la industria del cómic que se han publicado en el año precedente. En cuanto a las categorías principales, Jason Aaron se lleva dos premios por su serie Paletos cabrones, mientras que Brian K. Vaughan hace lo propio, no con Saga como los años anteriores, sino con su nueva serie Paper Girls, junto a Cliff Chiang (quien se lleva el premio a mejor dibujante); en mejor serie limitada, el dúo formado por Ed Brubaker y Sean Phillips vuelve a despuntar con The Fade Out.

También merecen especial atención otros ganadores como David Ajá por sus portadas para Ojo de Halcón, Karnak y Scarlet Witch, Bandette de Paul Tobin y Colleen Coover al mejor webcómic o Ruinas de Peter Kuper a la mejor novela gráfica.

En la web de la Comic-Con podéis consultar la lista completa de ganadores en todas las categorías disponibles:

Mejor serie regular

Paletos cabrones de Jason Aaron y Jason Latour (Image, Planeta)
Bandette de Paul Tobin y Colleen Coover (Monkeybrain, Aleta Ediciones)
Giant Days de John Allison, Lissa Treiman y Max Sarin (BOOM! Box)
Invencible de Robert Kirkman, Ryan Ottley y Cliff Rathburn (Image/Skybound, Aleta Ediciones)
Estela Plateada de Dan Slott y Michael Allred (Marvel, Panini)

Mejor serie limitada

The Fade Out de Ed Brubaker y Sean Phillips (Image)
Chrononauts de Mark Millar y Sean Murphy (Image)
Lady Killer de Joëlle Jones y Jamie S. Rich (Dark Horse, Panini)
Minimum Wage: So Many Bad Decisions de Bob Fingerman (Image)
The Spire de Simon Spurrier y Jeff Stokely (BOOM! Studios)

Mejor serie nueva

Paper Girls de Brian K. Vaughan y Cliff Chiang (Image, Planeta)
Bitch Planet de Kelly Sue DeConnick y Valentine De Landro (Image)
Harrow County de Cullen Bunn y Tyler Crook (Dark Horse, Norma)
Kaijumax de Zander Cannon (Oni)
Monstress de Marjorie Liu y Sana Takeda (Image)
La Imbatible Chica Ardilla de Ryan North y Erica Henderson (Marvel, Panini)

Mejor novela gráfica

Ruinas de Peter Kuper (SelfMadeHero, Sexto Piso)
Long Walk to Valhalla de Adam Smith y Matthew Fox (BOOM!/Archaia)
Nanjing: The Burning City de Ethan Young (Dark Horse)
Sam Zabel y la Pluma Mágica de Dylan Horrocks (Fantagraphics, Astiberri)
Las emocionantes aventuras de Lovelace y Babbage de Sydney Padua (Pantheon, UOC)

Mejor publicación humorística

Step Aside, Pops: A Hark! A Vagrant Collection de Kate Beaton (Drawn & Quarterly)
Cyanide & Happiness: Stab Factory de Kris Wilson, Rob DenBleyker y Dave McElfatrick (BOOM! Studios/BOOM! Box)
Deep Dark Fears de Fran Krause (Ten Speed Press)
Sexcastle de Kyle Starks (Image)
UR de Eric Haven (AdHouse)

Mejor publicación juvenil

SuperMutant Magic Academy de Jillian Tamaki (Drawn & Quarterly)
Awkward de Svetlana Chmakova (Yen Press)
Drowned City: Hurricane Katrina and New Orleans de Don Brown (Houghton Mifflin Harcourt)
March: Book Two de John Lewis, Andrew Aydin y Nate Powell (Top Shelf/IDW)
Moose de Max de Radiguès (Conundrum)
Oyster War de Ben Towle (Oni)

Mejor webcómic

Bandette de Paul Tobin and Colleen Coover (Monkeybrain/comiXology, Aleta Ediciones)
Fresh Romance, editado por Janelle Asselin (Rosy Press/comiXology)
The Legend of Wonder Woman de Renae De Liz (DC Digital)
Lighten Up de Ronald Wimberly (The Nib, thenib.com/lighten-up-4f7f96ca8a7e#.u45ffr3l1)
These Memories Won’t Last de Stu Campbell (memories.sutueatsflies.com/)

Mejor guionista

Jason Aaron por Paletos cabrones (Image, Planeta), Men of Wrath (Marvel Icon), Doctor Extraño (Panini), Star Wars y Thor (Marvel, Panini)
John Allison por Giant Days (BOOM! Box)
Ed Brubaker por The Fade Out (Image), Velvet (Image, Panini) y Criminal Special Edition (Image)
Marjorie Liu por Monstress (Image)
G. Willow Wilson por Ms. Marvel (Marvel)

Mejor guionista/dibujante

Bill Griffith por Invisible Ink: My Mother’s Secret Love Affair with a Famous Cartoonist (Fantagraphics)
Nathan Hale por Nathan Hale’s Hazardous Tales: The Underground Abductor (Abrams)
Sydney Padua por Las emocionantes aventuras de Lovelace y Babbage (Pantheon, UOC)
Ed Piskor por Hip-Hop Family Tree vol. 3 (Fantagraphics)
Noah Van Sciver por Fante Bukowski, Saint Cole (Fantagraphics)

Mejor dibujante/entintador

Cliff Chiang por Paper Girls (Image, Planeta)
Michael Allred por Estela Plateada (Marvel, Panini) y Art Ops (Vertigo)
Erica Henderson por Jughead (Archie) y La Imbatible Chica Ardilla (Marvel, Panini)
Joëlle Jones por Lady Killer (Dark Horse, Panini) y Brides of Helheim (Oni)
Nate Powell por March, Book Two (Top Shelf/IDW)

Mejor portadista

David Aja por Ojo de Halcón (Marvel, Panini), Karnak y Scarlet Witch (Marvel)
Rafael Albuquerque por Ei8ht (Dark Horse) y Huck (Image)
Amanda Conner por Harley Quinn (DC, ECC)
Joëlle Jones por Lady Killer (Dark Horse, Panini) y Brides of Helheim (Oni)
Ed Piskor por Hip-Hop Family Tree vol. 3 (Fantagraphics)

domingo, 7 de agosto de 2016

Subastada una primera edición de un cómic de Superman por un millón de dólares




El primer número del cómic de Superman, con un precio en portada de 10 céntimos, se subastó este jueves por 956.000 dólares, según informa Heritage Auctions en un comunicado. Se sabe que existen alrededor de 100 ejemplares de dicha edición.

Certified Guaranty Co. certificó el ejemplar con una calificación de 5.5 puntos de 10 posibles. Se esperaba un precio de venta de alrededor de 750.000 dólares.

El ejemplar proviene de la colección de un aficionado a las historietas en la costa este que lo adquirió en la década de 1990 por 26.000 dólares. La persona que presentó la oferta ganadora no desea ser identificada, según el portavoz Eric Bradley.

viernes, 5 de agosto de 2016

Entrevistas reparto artístico "Mortadelo y Filemón contra el imperio d


Entrevistas realizadas a muchos de los actores y extras que participaron el pasado mes de mayo-junio en la grabación del medio metraje de "Mortadelo y Filemón contra el imperio del O.C.H.I.O."

jueves, 4 de agosto de 2016

Novedades de Dibbuks para septiembre


En esta imagen de Dibbuks vemos un avance de lo que nos traerá el mes de septiembre. Entre ellas vemos cosas tan interesantes como un nuevo número de Spirou, La Resistencia o una novedad de nuestro amigo Azpiri.

Deseando que lleguen.

martes, 2 de agosto de 2016

'Mouse Guard' al cine


Ha sido la Fox quien se ha hecho con los derechos para llevar a la gran pantalla la saga de cómics de David Petersen. Según cuenta The Hollywood Reporter, Mouse Guard será una película acción real que usará CGI al estilo de lo que hemos visto en El libro de la selva. Lo que busca el estudio es usar las técnicas de captura de movimiento usada en su saga de los simios, así como la última adaptación del relato de Rudyard Kipling llevado a cabo por Disney para dar vida al mundo de los personajes animales de Petersen. El guión será de Gary Whitta (Star Wars: Rogue One y El libro de Eli) y estará dirigida por Matt Reeves (El amanecer del planeta de los simios); producirá la cinta Ross Richie de BOOM! Studios (editorial que publica los cómics originales de "Mouse Guard" a través de su sello Archaia Studios Press) y Stephen Christy. El propio David Petersen será coproductor en el proyecto.

"Mouse Guard" es una serie de cómics protagonizada por animales antropomórficos ambientada en un entorno medieval que cuenta las aventuras de una comunidad de ratones que ha jurado proteger a los habitantes del bosque. La serie empezó a publicarse hace diez años y desde entonces ha vendido casi un millón de copias y se ha traducido a diez idiomas (Norma Editorial los publica en español y catalán). La serie está considerada como una de las series de cómic independiente más exitosas de la última década. Ha sido galardonada con dos premios Eisner, una por ser la mejor publicación para niños por Otoño 1152 e Invierno 1152, y otra por Otoño 1152 al mejor álbum (reimpresión).

En español cuenta con los siguientes títulos: Otoño 1152, Invierno 1152, Hacha Negra, Baldwin el valiente y otras historias, Leyendas de la guardia 1 y Leyendas de la guardia 2. También cuenta con un recomendable juego de rol diseñado por Luke Crane y que ganó el premio Origins en 2008 al mejor juego de rol, tres ENnie y otros tantos premios indie de la industria lúdica (el juego está publicado en español gracias a Holocubierta Ediciones).

Petersen está trabajando ahora mismo en la adaptación de la novela de Kenneth Grahame El viento en los sauces para IDW Publishing, y tiene pensado publicar un nuevo volumen de "Mouse Guard" en 2017.