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viernes, 26 de mayo de 2017

'Alpha', el cómic que nos mete en la piel de un inmigrante subsahariano


La crisis migratoria de los Balcanes ha hecho que casi nos olvidemos del otro principal flujo migratorio que llega a Europa, el de los subsaharianos. Menos mal que hay artistas comprometidos que nos recuerdan que miles de personas se siguen jugando la vida en su sueño por alcanzar Europa. Como la novelista francesa Bessora y el dibujante Barroux, que en Alpha. Abiyán-Estación París Norte (Norma) narran la odisea de un inmigrante de Costa de Marfil que quiere reunirse con su familia en Francia. Un viaje de 18 meses lleno de dificultades, traficantes de personas o barcazas sobrecargadas que difícilmente le permitirán alcanzar su sueño.

Una apasionante novela gráfica que ganó el Premio Médicos Sin Fronteras en 2015.

“Alpha, el protagonista –asegura Bessora- no es un personaje real, porque no queríamos robarle la vida a nadie; pero me documenté mucho para comprender en qué consistía salir de Costa de Marfil para llegar hasta Francia después de 18 meses. Es una ficción con el objetivo de crear un diario íntimo de viaje, metiéndonos en su piel y viajando junto a él. Cuando leemos el libro tenemos la impresión de que él es el autor de la historia y los dibujos, aunque sea un personaje como tal”.

Barroux confiesa que la idea para el libro se la dio un inmigrante al que conoció en Francia: “La chispa de la idea viene de un gran taller donde yo trabajaba y también vivían muchas personas. Allí acogimos a un “sin papeles”, que se llamaba Togola, y que nos contó su historia. Eso me dio el deseo de descubrir más. Acababa de hacer una novela gráfica sobre la I Guerra Mundial y quería hacer algo moderno sobre África. Pero Alpha no es ese inmigrante”.

“Al final -añade el dibujante- Togola consiguió los papeles después de llevar diez años en Francia ilegalmente. Su historia daría para otro libro porque como no podía volver a Costa de Marfil acabó teniendo una familia allí y otra en Francia. Tenía una vida muy complicada y gracias a asociaciones logro sus papeles; y lo primero que hizo fue coger un avión para ver a su familia africana. Su historia daría para otra novela gráfica. Por eso le he dedicado el libro”.

“Queríamos poner cara a los inmigrantes”
Bessora publicó su primera novela en 1999 y en 2001 ganó el premio Fénéon por Les Taches d’encre, al que siguió el Grand Prix littéraire d’Afrique Noire en 2007 por Cueillez-moi jolis Messieurs, pero esta es su primera novel a gráfica: “Los escritores trabajamos solos, pero también me gusta colaborar con otros autores porque me fascina la pintura, el dibujo… así la idea de escribir un texto pensando que luego un dibujante iba a completarlo con sus dibujos me pareció fascinante”.

En una historia como esta es fácil caer en el sensacionalismo, pero ambos lo evitan con un trabajo tan emocionante como realista: “La idea –asegura la escritora- era ofrecer una perspectiva diferente de los reportajes un tanto fríos que vemos todos los días en los informativos y, a la vez no caer una especie de compasión miserabilista. No quería que hubiese condescendencia con el protagonista. Quería que los lectores pudiesen meterse en su piel y la mejor forma narrativa de hacerlo era la primera persona, el diario íntimo. Por eso adoptamos el yo”.

Una perfecta combinación de texto e imágenes
Para este trabajo compartido, ambos tuvieron que cambiar radicalmente de estilo. “Yo –asegura Bessora- tenía que compartir mis textos con imágenes. Por eso mis fragmentos no tenían que explicarlo todo, sino dejar sitio para las cosas que añadía Barroux con sus dibujos. Por eso escribí de forma muy seca, sencilla, lo más sobria posible, para que las imágenes completasen la historia”.

“Es una historia que necesitaba imágenes –continúa la escritora- porque el texto solo es demasiado fuerte, es como un puñetazo en la cara. Las imágenes también son duras, pero tienen una especie de falsa ingenuidad que da oxígeno y resalta la parte lírica del texto“

“Yo quería –apostilla el dibujante- mostrar algo diferente de lo que escribía Bessora, de forma que texto e imagen se complementaran. Ese era el desafío: conseguir que ambos lenguajes se complementen. Y creo que lo hemos logrado”.

Barroux, que tiene una brillante carrera como ilustrador de prensa, habiendo trabajado para medios como The New York Times, Washington Post y Forbes, nos comenta que: “Gráficamente yo quería conservar la idea de que era un diario íntimo que el protagonista hacía por el camino. Por eso hice todas las ilustraciones en un auténtico diario, por las dos caras de las páginas y luego añadimos los textos escritos a mano. Y las imágenes, las hice con cinco rotuladores, de los que usan los niños; y de una forma muy en bruto porque también quería que diese la sensación de que el protagonista los había hecho durante su viaje con lo que tenía a mano”.

“No quería que los dibujos fuesen meras ilustraciones del texto –añade Barroux-, quería que tuviesen tanta fuerza, aspereza y tanta brutalidad como las palabras. Así que me puse esos límites y no dejé ese estilo de la página uno a la 95, todo lo hice con esos cinco rotuladores”.

Las enormes dificultades a las que se enfrentan las mujeres
Durante una parte del viaje un grupo acompaña al protagonista, entre los que destacan un niño que viaja solo y una mujer que se ha visto obligada a vender su cuerpo para intentar escapar de la miseria. “Me interesaba reflejar las enormes dificultades a las que se enfrentan las mujeres para escapar de la miseria –nos cuenta Bessora-. No quería hacer un reportaje, algo intelectual, sino un recorrido humano, encarnado en Abebi, la protagonista, que pasa por todas las dificultades: la prostitución, la enfermedad…”.

Bessora destaca también que: “El viaje del protagonista dura 18 meses y se ve obligado a vender todo lo que tiene: su casa su negocio, para intentar llegar a Francia. Mientras que el viaje de vuelta de los inmigrantes repatriados desde Francia apenas dura seis horas y es realmente barato para personas como yo que tenemos visado”.

La escritora asegura que había que cambiar la política migratoria europea: “Mi opinión personal es que podríamos abrirnos un poco más a esa gente que necesita ayuda. No soy una política, soy una escritora y nuestra fuerza es poder crear un mundo en tres dimensiones, a través de las palabras y las imágenes, para que las personas que nos lean puedan ponerse en la piel de un inmigrante. Esa es la potencia de la ficción, que es una mentira que dice una verdad que nadie quiere oír”.

También queríamos llegar a los jóvenes
Barroux nos comenta que: “Hemos ido a muchos colegios a hablar del libro con los jóvenes e incluso fuimos al Liceo Francés de Londres”.

“Creo que ese bombardeo de imágenes a velocidad de vértigo de los Telediarios acaba anestesiando al público –asegura Bessora- No podemos sentir empatía con esos refugiados porque la empatía requiere tiempo, requiere meterse en la piel de la gente. Por eso hemos llevado el libro a algunos colegios y, en uno de ellos, un alumno me confesó que unos familiares suyos habían pasado por una experiencia similar. Y que gracias al libro sus familiares se convertían en alguien real, no en esos cientos de rostros anónimos que vemos en las noticias. Que era como si este libro reconociese su existencia”.

“Los jóvenes –añade Bessora- viven en un mundo donde es muy difícil desarrollar la empatía propia, por todo lo que nos bombardea. Este tipo de libro es una forma de desarrollar la empatía, la reflexión. Creo que es importante para los adolescente y los jóvenes”.

Premio Médicos sin Fronteras 2015
En cuanto al Premio de Médicos sin Fronteras: “A mí me emocionó –asegura Barroux-. Nunca te lo esperas. Todos decimos que no hacemos los libros para ganar premios sino para llegar a las personas, pero cuando nos dieron el premio la verdad es que me emocioné. Por el libro, por el trabajo…”

Sobre sus proyectos, Bessora asegura que: “Siempre nos preguntan si vamos a volver a trabajar juntos, así que deberíamos encontrar una idea. Mientras trabajo en una tetralogía de novelas”.

“Yo tengo dos novelas gráficas -añade Barroux-. Una es un viaje por Estados Unidos, de Nueva York a San Francisco, que se va a llamar Lincoln Highway 750 y trata de un hombre que recorres esa carretera. Además trabajo en otra novela gráfica, sobre el nacimiento del virus ébola, que adapta la novela de Paul Costeau que recibió el Premio Goncourt en 1995”.

miércoles, 24 de mayo de 2017

'Aura', un cómic infantil para eliminar los estigmas sobre la enfermedad


Aura es una neurona que vive en el cerebro de una persona que padece epilepsia. Un día se encuentra con Axon, que es una neurona de alguien que no tiene ninguna enfermedad, y le explica cuales son sus «peculiaridades». Así empieza este cómic infantil sobre la epilepsia, cuyo autor es el mismo Txema Pikabea. Siempre ha tenido inquietud por escribir, «de hecho hace unos años escribí una novela que he autopublicado», y la idea de hacer algo sobre su enfermedad siempre le había rondado la cabeza.

El detonante fue conocer a otros afectados guipuzcoanos en la asociación, con los que descubrió una realidad desconocida para él: la de la marginación y la discriminación social. «Soy una persona muy inquieta, y un día empecé a escribir una historieta sobre dos neuronas que charlan sobre la epilepsia».

«Pero 'Aura' va más allá de contar qué es la enfermedad», advierte el de Lasarte. «Habla sobre los prejuicios que se crean, y manda mensajes positivos para que la gente reflexione y entienda que no hay que dejarse llevar por lo que oyes por ahí, sino que hay que escuchar y aprender para poder hacer tu propio juicio sobre las cosas».

Unas lecciones que tratará de transmitir a jóvenes de toda Gipuzkoa, ya que este cómic es parte del proyecto 'Elkar Ezagutzen' que ha impulsado la Asociación Gipuzkoana de Epilepsia y cuyo objetivo es desestigmatizar la enfermedad. «Vamos a ir a los colegios, para que el mensaje llegue a los niños, pero sobre todo a los adolescentes». Y es que en muchas ocasiones la enfermedad se desarrolla durante esa edad. «Los chavales lo pasan fatal, porque es una edad en la que si no eres como tus iguales, te machacan», asegura Txema.

Sus creadores afirman que «se trata de un proyecto muy bonito, con el que trataremos de que los niños entiendan que si un compañero tiene epilepsia no es un bicho raro». Consideran que los niños son un público potencial, «ya que los mayores ya tienen unos prejuicios muy interiorizados y mucho más difíciles de cambiar. En cambio los chavales son unas esponjas, y es importante que estén bien formados e informados sobre lo que es la epilepsia para que en un futuro esos prejuicios desaparezcan».

Varias caras conocidas colaboran con 'Elkar Ezagutzen'. Los presentadores vascos Julian Iantzi y Julen Telleria acudirán a algunas sesiones en los colegios para difundir unos conceptos básicos de utilidad sobre la epilepsia y ofrecer herramientas para garantizar la seguridad de los alumnos a los que pueda sobrevenir una crisis. El pelotari guipuzcoano Iker Irribarria también ha colaborado, participando en un vídeo divulgativo que se proyectará en las aulas.

El cómic se presenta esta tarde en el Aquarium (18.00 horas), con motivo de la celebración del Día Mundial de la Epilepsia. Txema anima a aquellos que la padezcan y que estén «en la sombra» a que se acerquen a la asociación, «porque allí se van a sentir identificados y les vamos a ayudar en todo lo que necesiten».

El País:‘Yo, gorda’: los complejos saltan de la báscula al cómic


Cuando hace unos años el sobrepeso mató a su padre de 58 años, Meritxell Bosch (Los Teques, Venezuela, 1982), que había llegado a ver en su báscula más allá de los 100 kilos, se puso un objetivo: "Tenía que adelgazar. No por el físico ni porque me sintiera mal conmigo misma. Yo estaba encantadísima con mis chichas. Pero era cuestión de salud. Las palabras del médico cuando nos dio el diagnóstico de mi padre se me quedaron grabadas". Esa lucha prosperó. Bosch perdió alrededor de 50 kilos. Pero, le faltaba algo por hacer. Esta dibujante catalana nominada al Eisner por sus tebeos infantiles quería narrar su relato como mejor lo entiende: en viñetas. Así nació Yo, gorda, nombre autoexplicativo de su primer cómic autobiográfico editado por La Cúpula.

"Lo he hecho en mis ratos libres, mientras hacía otras labores en las que me pagaban. No es un cómic alimenticio. Yo misma avisé a la editorial de que tal y como se paga el cómic en España, no lo podría entregar rápido. Tengo que vivir, tengo un hijo pequeñito que alimentar y la situación aquí no es fácil. Entretanto, escribí tres novelas gráficas para EE UU, hice varias colaboraciones fuera, daba clases en la escuela Joso... Vivir solo del cómic sigue siendo difícil", cuenta por teléfono desde Sabadell Bosch, que en 2015 se convirtió en la primera autora española en ser candidata a los llamados Oscar del cómic por BirdCatDog, editado al otro lado del charco: "Mi trabajo siempre es personal, pero Yo, Gorda ha estado conmigo durante años".

Esta es la primera vez que publica en España, y pese a su timidez, poco a poco, está empezando a acostumbrarse a que le pregunten, si bien avisa de que todavía le cuesta mucho. Sin embargo, no para de reírse. Su pasión se hace notar. Porque está volcada en lo que más le gusta hacer.

Tras ilustrar mundos de ensueño, animales y cuentos de fantasía, Bosch utiliza sus ilustraciones como una puerta a un mundo más sombrío, más real que cualquiera de sus anteriores trabajos, y no solo por el sobrepeso: sus citas con la psicóloga, las imposiciones de su madre, los abusos de su padre... Su viaje está cargado de altibajos, aunque tampoco se olvida de los momentos más dulces, de amor y amistad. "Tienes que narrar tu historia, pero lo haces viéndola desde fuera. Lo difícil es tratarlos como si fueran personajes que no conoces. Montarlo poco a poco. Todo es real, pero soy yo y no soy yo. Porque la vida no tiene una narración lógica", reflexiona.

Bosch ha conseguido hoy ver esa época como un capítulo pasado de su vida: "Al adelgazar, te das cuenta de que muchísimas cosas te faltaban y ahora tienes. Aunque en realidad tengo más complejos ahora que cuando estaba gorda. Te exigen que te maquilles, que te arregles, que seas una persona exteriormente bella, teñida, sin descuidar... Nos bombardean con esa información. Y lo noto mucho más en los jóvenes. Yo tengo 35 años y si salgo un día sin maquillar o en chándal, me da igual. Pero ellas siempre tienen que estar al máximo". Así, su cómic manda un mensaje a las lectoras que cojan el tomo mientras se plantean los mismos problemas de baja autoestima y complejos que ella atravesó: "Si te arreglas o si te quieres sentir guapa, no lo hagas para gusta a un hombre o una mujer. Hazlo solo porque te gusta. Si con este cómic puedo ayudar a alguien con bulimia o despreciado por los demás a que cambie el chip, encantada. La vida es corta. Hay que disfrutarla".

Bosch ha encontrado el mismo rechazo que con el aspecto físico también cuando explica cuál es su profesión: "En España los ilustradores seguimos siendo los frikis, 'unos pintamonas' todavía mal vistos. Alguna vez cuando digo que soy dibujante de cómic y se ríen de mí. Sí, ha cambiado, pero, incluso en el mundillo, siempre me han echado atrás por mi estilo. Me decían que mi dibujo no era igual a nada, por lo que no sabían si venderían. Eso que es una virtud en un dibujante, esa curiosidad, diferencia y descubrimiento, no se acepta en el mercado. Por eso tuve que salir fuera. Nadie iba a arriesgarse". Y Bosch sigue arriesgando, preparando en nuevas obras "basadas en hechos reales" que lanzará "con mucha tranquilidad". Entre ellas, Barrio Rojo, un proyecto con el que comenzó hace cinco años sobre la infancia de su padre en Venezuela.

Sus intimidades más profundas siguen reflejándose así en la página, desde vomitar en el baño a su primera experiencia sexual. Una especie de diván de psicólogo en viñetas. Aunque, pese a abrirse así ante su público, Bosch reconoce que todavía le cuesta hablar de sí misma y salir del estudio que tiene en su casa para explicar su trabajo y compartirlo con otros: "Solo me importa que guste. Como persona no importa nada quien sea o deje de ser. No le veo relevancia". Huye de las redes y de su "egocentrismo". Y es que, al final, solo quiere ser una persona más: "Me gustaría ser dibujante en la sombra. Hacer lo que quiera, cuando quiera y sin que nadie me moleste. Quiero evitar tener nombre. Solo vivir del dibujo, estar tranquilita y ser feliz con mis cositas. No me gusta ni el moderneo, ni el artisteo, ni el postureo. Quiero el anonimato, que no sepan nada de mí".

martes, 23 de mayo de 2017

El estilo europeo


Nació de una gitana y un marinero de Cornualles, lo que otorgó a Corto Maltés un espíritu aventurero que lo llevó por todos lados: desde la Europa de la Primera Guerra Mundial a buscar tesoros en Patagonia. Valerian es un agente que viaja por el espacio y el tiempo acompañado de una socia de temperamento irascible. Juntos enfrentan enemigos que atentan contra su imperio. Y el más conocido es Astérix, un pequeño galo de blonda cabellera que con su pequeña aldea de díscolos rústicos resiste, ahora y siempre, al invasor romano.

Todos son héroes atípicos y protagonistas de cómicos europeos, cuyo contenido y forma difieren del tradicional cómic book estadounidense y que se enfoca más en el trabajo de autor. “Allí lo que interesa es el arco argumental, la historia completa, más que sacar continuamente nuevas aventuras de un personaje.

No es que no hayan series de larga duración —algunas llevan publicándose más de 50 años— pero éstas no dependen de los mandatos editoriales”, explica Francisco Leñero, responsable de la biblioteca C+C Espacio, que tiene una gran colección de este tipo.

A diferencia de lo que ocurre con el cómic mainstream de Estados Unidos, el autor de una historia europea mantiene control sobre sus creaciones. Si algún otro artista es contratado para crear nuevos volúmenes, tiene que tener la aprobación del creador.

Eso es lo que ocurrió con Astérix el galo. Creada en 1959 por el guionista René Goscinny y el dibujante Albert Uderzo, la serie continúa en el siglo XXI con Jean-Yves Ferry (guionista) y Didier Conrad (ilustrador). Corto Maltes, la obra más conocida de Hugo Pratt, vivió en 2015 otra aventura de manos de los españoles Juan Díaz Canales y Rubén Pellejero. Esta característica hace que los tomos que se publican, conocidos como álbumes, muy rara vez presenten una historia incompleta.

Y estas historias dieron el paso lógico a la pantalla grande. Astérix  tiene nueve adaptaciones animadas y cuatro de acción real; Tintín cuenta con una veintena de filmes y este año se espera el estreno de la película dirigida por Luc Beson de Valerian y la ciudad de los mil planetas, creada por Pierre Christin.Incluso en las décadas en las que los cómics eran un bien escaso en Bolivia, más allá de Marvel y DC, los álbumes europeos eran conocidos en el país, especialmente Tintín y Asterix. Esto se debe a que, según explica Leñero, Latinoamérica tiene una relación muy especial con el noveno arte europeo. “Muchos de los autores de la región han trabajado siguiendo los conceptos del otro lado del Atlántico. Y varios artistas argentinos y chilenos han recalado en obras europeas”.

Francisco Solano López, Eduardo Risso, Carlos Trillo y Alejandro Jodorowsky son algunos de los latinoamericanos que se han dado a conocer en álbumes que remiten a Europa. De hecho, Jodorowsky trabajó con algunos de los grandes del viejo continente: con Moebius produjo El Incal; con  O.G. Boiscommun Pietrolino; La casta de los metabarones fue resultado de la alianza con Juan Giménez, y con el maestro del arte erótico Milo Manara publicó Los Borgia.

Por otro lado, autores como Pratt y Manara han trabajado en Argentina y Chile. “Pratt fue responsable de establecer la línea argentina durante los años que trabajó en ese país con personas como Solano López, José Luis Salinas, José Muñoz y Héctor Germán Oesterheld”, agregó Leñero.

Todos ellos títulos que se pueden encontrar ahora en Bolivia gracias a los esfuerzos de La Viñeteca, Yachaywasi y otras librerías especializadas del país. No resultan publicaciones baratas, ya que son en formato prestige y con tapa dura, pero ofrecen una interesante alternativa a la interminable lucha de los superhéroes.

Los dibujos pasan al cine

Hay otro mundo en el cómic más allá de los superhéroes. Y eso lo saben los lectores de las novelas gráficas, acostumbrados a leer viñetas dedicadas a biografías, historia del día a día, la ciencia ficción, el drama o la vida misma de su autor. Poco a poco, el cine ha ido recolectando entre este género en crecimiento argumentos y personajes para películas totalmente alejadas de los seres voladores que salvan la Tierra.

El último ejemplo en la cartelera española es la francesa Rosalie Blum, con la que Julian Rappeneau ha adaptado los tres volúmenes que conforman la obra homónima de Camille Jourdy. En Francia, gracias a la fuerza editorial y cultural que allí posee el mundo del cómic, el cine lleva años realizando estas adaptaciones, e incluso una de ellas, La vida de Adéle, de Abdellatif Kechiche, ganó la Palma de Oro de Cannes.

Y hay muchos más ejemplos, gracias a que el material primigenio desborda interés: en tiempos de sagas, secuelas y remakes, estas adaptaciones superan con mucho el nivel de calidad de sus correligionarias en pantalla.

lunes, 22 de mayo de 2017

Los cómics para mujeres no existen



Durante el Salón del Cómic de Barcelona (FICOMIC), el más importante en España, Conxita Herrero coloreó de rojo a toda la industria española del tebeo. «Me puse triste porque de unas 30 nominaciones sólo estábamos nominadas tres chicas. Me acordé de todas esas personas talentosísimas que conozco que dibujan cómic y entonces me di cuenta de que más del 50 % de esas personas eran chicas y vislumbré que ese 10 % que representábamos en FICOMIC era injustísimo», expuso desde el atril la candidata a autora revelación ('Gran Bola de Helado' -Apa Apa-) mientras los organizadores se esforzaban por no sonrojarse. «Conxita Herrero denuncia la poca presencia femenina en los Premios. Y recordamos que las nominaciones las hacen los profesionales del sector», justificaron luego en su cuenta oficial de Twitter del evento.

¿Estaba justificada la reclamación? «Es un problema complejo, pero en primer lugar la falta de autoras se debe a que tradicionalmente hemos consumido menos cómics, porque no nos hemos visto representadas, así que las que hemos seguido en esto es por que nos gustaba demasiado. El 'boom' de autoras surge en los ochenta, estamos hablando de algo muy reciente. A partir del nuevo siglo comienza una nueva cantera mucho mayor que va a dar pie a un mayor número de obras creadas por mujeres en la industria», explica Carla Berrocal ('El Brujo' -Edicions de Ponent-), promotora de 'Autoras de Cómic', un colectivo en busca de la igualdad de género en el mundo de la viñeta. «En ilustración sí que ha habido un alto de porcentaje de mujeres siempre. Pero es verdad que se cumplen 20 años la Asociación Profesional de Ilustradores de Valencia y cuando yo fui presidenta fui la única mujer candidata al puesto», añade la autora Cristina Durán ('Una posibilidad entre mil' -Sins Entido y Astiberri-).

«Cuando yo empecé a publicar había alguna que otra autora que publicaba como Lara Miralles, pero esto era un campo de nabos total. Recuerdo que, por ejemplo, empecé haciendo 'fanzines' (publicaciones alternativas hechas con pocos recursos y de tirada reducida) con un autora que ahora le va muy bien a nivel internacional y es una estrella: Emma Ríos ('Bella Muerte' -Astiberri-). Empezamos juntos en La Coruña y yo ya sabía en aquel entonces que ella iba a llegar lejos porque tenía mucho talento y ganas de comerse el mundo», recuerda David Rubín ('Beowulf' -Astiberri-), reconocido a uno y otro lado del Atlántico por sus novelas gráficas. «Ahora están surgiendo un montón de autoras más y cuantas más surjan mejor. A mí me parece que era necesario, que da una visión nueva y ¡qué coño!, es que es así. No sé por qué en general en todas las artes o si vas cualquier museo o revisas el cine los hombres somos los que estamos ahí siempre y prácticamente la mujer a nivel de dirección de cine y otras siempre ha sido más anecdótica que otra cosa», reclama el gallego.

«Cuando yo entré había muchísimas mujeres, ciertamente había una presencia que mucha gente consideraba inusitada porque no se veía reflejada en las páginas de los cómics. Era una mujer dentro del engranaje empresarial, es decir muchas editoras. De hecho, desde un principio la mayoría de mis editoras eran mujer y eran unas tipas fantásticas. Todavía no hay esa paridad absoluta pero sí se ha notado muchísimo esa diferencia muy grande. Lo que pasa es que durante un tiempo han ido ocupando terrenos en función de determinadas posiciones. Creo que un principio se entró más como colorista o como guionista que como dibujante», comienza el veterano Carlos Pacheco ('Arrowsmith' -ECC Ediciones-), con cuatro décadas de experiencia en España y Estados Unidos. «En los últimos años está eclosionando la llegada de mujeres al dibujo, aunque siempre ha habido ejemplos desde los años sesenta. Probablemente se deba no a que el medio haya prohibido la entrada a la mujer, que no es la liga de fútbol. Probablemente, de una manera más sutil y enrevesada, se ha ofrecido un tipo de entretenimiento dirigido a crear fantasías para machos adolescentes. De hecho, los superhéroes no eran elementos sexualizados en los masculinos y sí estaban sexualizadas las chicas. Eso hacía que las chicas tuvieran poco interés en el cómic», sostiene el dibujante.

El cambio es incontestable y aplastante. «Soy profesor en el Máster en la Facultad de Bellas Artes de Valencia y tengo un 75 % de alumnas. Me estoy dando cuenta de que las que más leen, las que más se interesan por la cultura están siendo ellas. Esto es un reflejo de que la cultura está pasando a manos de la mujeres, lo que a mí me alegra muchísimo. Veo mucha calidad y mucho interés en lo que están haciendo y eso tenía que salir por algún sitio. Y sale con la calidad y el talento que, por lo menos en Valencia, es espectacular», indica el autor Miguel Ángel Giner Bou ('La máquina de Efrén' -Ediciones Sins Entido y Astiberri-). Además, la progresión ha permitido que las nuevas generaciones puedan encontrar referentes en los lápices con mayor facilidad. «A nivel gráfico todos los años tengo algunas 'Sonia Pulido' ('La madeja' -Intermon Oxfam-), 'María Herreros' ('Todas putas' -Dibbuks-) y 'Ana Oncina' ('Croqueta y Empanadilla' -La Cúpula-). Hay unas tendencias y una edad de aprendizaje en que se han fijado en estas autoras que tienen una gráfica muy definida. Están en la fase de estar copiando pero durarán poco porque tiene entre 18 y 22 años y pronto tendrán su estilo. Pero yo a su edad copiaba a Moebius, es inevitable», añade el guionista, dibujante y profesor.

La puerta del manga

La influencia oriental coincide como la llave para la entrada de las mujeres dentro y fuera de España. «Siempre ha sido una puerta cerrada para las mujeres. Todas aquellas que se lanzaron a dibujar y a crear fueron verdaderas adelantadas a su tiempo y personas que rompieron moldes en su época. Con la llegada del aperturismo que supuso el manga, se abrió esa puerta y dio pie a un mayor interés por parte de las lectoras, ya que entre sus páginas existían un mayor número de personajes femeninos, lo que suponía una mayor cantidad de lectoras y, por tanto, autoras potenciales», adelanta Berrocal, quien además de dibujante ha sido impulsora de la exposición itinerante 'Presentes: Autoras de tebeo de ayer y hoy'.

domingo, 21 de mayo de 2017

Álvaro Pons (crítico cómics): "Quiero contagiar mi pasión por el tebeo"


Hablar de Álvaro Pons es hablar del cómic, de su pasado, presente y futuro, porque este "lector" de viñetas, no es sólo uno de los críticos de cómics más valorados en España, sino también el autor de "La Cárcel de Papel", el blog que abrió en 2002 y cuyas entradas recupera ahora en el libro del mismo nombre.

Aunque cuando comenzó a publicar en internet ni se imaginaba que esas palabras pasarían al papel, como ha contado en una entrevista a Efe, el objetivo de ambas aventuras siempre ha sido el mismo: querer "contagiar" la pasión que le llevó a leer tebeos desde niño, a coleccionarlos e, incluso, a padecer una "dualidad esquizofrénica", como los súperheroes.


Y la tiene, asegura, porque este valenciano (1966) es profesor durante el día en el Departamento de Óptica en la Facultad de Física, donde también es vicedecano; y lector empedernido el resto de las horas, hasta el punto de confesar que calcula tener 100 metros lineales de estanterías repletos de centenares de ejemplares del noveno arte.

Esos, más los que regala y dona a bibliotecas e instituciones, y por eso esta "personalidad comiquera", como también se define e incide, lo que quiere aportar con este libro editado por Confluencias es su "testimonio" sobre la vida del cómic en España.

Como reconoce también, "La cárcel de papel. Diario de un lector de tebeos" ha sido un trabajo "complicado" no sólo a nivel de corrección -todo lo que había escrito estaba hecho a "vuela pluma"-, sino también por la complejidad de seleccionar lo mejor de 15 años.

"Cuando me convenció la editorial para hacer este libro volqué todo el blog en el ordenador y me salió un documento de 6.000 páginas. Son 10 años continuados, y los últimos cinco a ratos, y eso son más de 3.000 entradas. Luego hice una selección y se me quedó un archivo manejable de 3.000 folios. Sobre eso he hecho la selección", destaca.

Así, para los que le conozcan por primera vez a través de este libro, Pons ha recopilado en la edición "analógica" de sus entradas temas donde analiza puntos de inflexión del mundo del cómic, como "el cambio de Marvel, de Planeta Panini, la aparición de los mangas más masivos, el cambio de formato a la novela gráfica o la aparición de los tebeos digitales".

Ese tipo de cosas que le parecían destacadas, además de incluir una selección de los cómics que más le han gustado en estos quince años, como "Diario de un ingenio" de Èmile Bravo o "Chapuzas de amor", de Jaime Hernández.

Pero también nos da a conocer las centenares de "cosas" que ama de los tebeos, como perderse en "Palomar" (la novela gráfica de Gilbert Hernández), ver su vida reflejada en "Monsieur Jean" (álbum de historias cortas de Philippe Dupuy y Charles Berberian) o la limpieza del trazo del dibujante estadounidense Mort Meskin.

"El cómic es un medio que me apasiona, que me ha hecho vivir muchas vidas y eso ya es suficiente para amar algo. No tengo recuerdos sin un tebeo pegado a las manos, para mi ha sido la manera de aprender, de creer, de abrirme la mente a todo, esa ventanita de los tebeos ha sido por la que yo veía el mundo. Le debo tantas cosas que lo mínimo es decirlo por todas partes", reflexiona.

Pons, que comenzó a escribir sobre tebeos a finales de los 80 en revistas como EMM, pasó mas tarde a hacerlo en míticas cabeceras como "Nemo" o "La Guía del Cómic". Además, el valenciano ha sido comisario de exposiciones como la de "Tebeos" en el Festival Internacinoal del Cómic de Angoulême o "VLC València Línia Clara" del IVAM de la ciudad del Turia.

viernes, 19 de mayo de 2017

Un cómic explica a los niños qué ocurre después del «nos vamos a divorciar» de sus padres


«Nos vamos a divorciar, es lo mejor para todos». Es la frase que da inicio al conflicto en la familia de Marta y Pablo. Estos niños ficticios protagonizan un cómic editado por la Conferencia por el Mejor Interés de la Infancia (CEMIN), con el que pretenden explicar a los menores cuál es su papel en los procesos judiciales que se abren tras un divorcio.

Los miedos que se generan en los personajes al enfrentarse a una situación desconocida sirven de hilo narrativo para ilustrar a los pequeños lectores la realidad con la que se pueden encontrar al acudir al juzgado. Los principales temores de los hijos en estos casos son tener que elegir entre uno de sus progenitores o perder su afecto por las respuestas dadas al juez. «Yo no quiero decir algo y que papá y mamá se enfaden conmigo», expresa Pablo angustiado en una viñeta del tebeo.

Mediante las ilustraciones de José Aguilar y el texto del magistrado Ángel Luis Campo y el psicólogo Vicente Ibáñez, el cómic lanza un doble mensaje. Por un lado, tranquiliza a los menores sobre el momento de prestar testimonio, a la par que invita a los adultos a reflexionar sobre el sistema con el que actualmente se decide la custodia de los hijos.

«Un juez que no te conoce de nada, puede poner en cinco minutos todas las normas que regirán tu vida en los próximos quince años», alerta Campo, magistrado de la sección cuarta de la Audiencia Provincial de Asturias. La historia muestra también el sufrimiento que padecen los menores cuando son empleados como arma arrojadiza entre sus progenitores. «En los divorcios se utiliza a los niños, bien por dinero o para hacer daño», señala Campo.

Ante tal situación, el magistrado aboga por la mediación familiar como mecanismo para la resolución de conflictos familiares. «Aquí en Asturias se ha hecho mucho de palabra, pero en la práctica muy poco, es una de las patas que falta en esta mesa», lamenta. Junto a un cambio de leyes y mentalidades, los expertos señalan la necesidad de modificar los espacios dentro de los propios juzgados. «No todos están preparados, no es lo mismo escuchar a los menores con una toga y desde el estrado que en un tú a tú», destaca Gemma González calvo, abogada de familia. En ese sentido, la letrada señala que de las cuatro salas asturianas especializadas en derecho de familia, repartidas entre los juzgados de Oviedo y Gijón, solo estos últimos disponen de un espacio físico adecuado. «Si te vas a juzgados generalistas, el espacio es el mismo para un tema penal que para escuchar a un niño».

La crisis del cómic: no culpen a las mujeres ni a la diversidad racial


Aticulo de Iñaki Díaz-Guerra aparecido en "El Mundo"

«En esta industria siempre que era presentado un personaje afroamericano, héroe o villano, habitualmente por artistas y escritores blancos, se le endosaba un nombre racista que apuntaba hacia su condición de rehén. He venido a deciros que a todo cerdo le llega su San Martín. El hombre negro no va a seguir siendo el gran borrego del mundo del cómic. Vamos a reflejar la realidad y conseguiremos que se nos respete». La escena de Persiguiendo a Amy acaba con Hooper X, el airado autor negro que suelta este discurso, sacando una pistola y amenazando con disparar a todo blanco que le mire mal. Sí, el tipo estaba como unas maracas, pero era un visionario. La (estupenda) película de Kevin Smith es de 1997 y 20 años después el debate en el mundo de los superhéroes ya no es la ausencia de diversidad: es el exceso.

Desde que Disney compró Marvel en 2009, La casa de las ideas ha seguido con sus personajes la misma evolución que su nuevo propietario con los protagonistas de sus películas: se acabaron las princesas blancas y sometidas y los príncipes salvadores y, por supuesto, blancos. Más mujeres independientes, más razas, más religiones, más culturas...

Pero Marvel ha doblado la apuesta y no se ha limitado a incorporar personajes nuevos para cubrir vacíos, sino que ha sometido a sus viejos estandartes a un cambio radical. Los superhéroes ya no son lo que eran. Literalmente.Spiderman es ahora Miles Morales, de padre afroamericano y madre puertorriqueña, en vez del eterno adultescente Peter Parker. Iron Man se ha convertido en woman, ya que Tony Stark, millonario blanco y playboy obsoleto, ha cedido el traje a Riri Williams, universitaria negra superdotada. Bajo los músculos de Hulk no está Bruce Banner, sino el genio de origen asiático Amadeus Cho. Ms. Marvel ya no es Carol Danvers, con su aspecto de playmate y su uniforme más de playa que de salvar planetas, sino la paquistaní Kamala Khan, primer personaje musulmán con colección Marvel. Los dioses tampoco se libran del cambio y Thor es una mujer. América Chávez, latina, lesbiana y superpoderosa, tiene su propia serie: Miss América. Hasta el inmortal Lobezno ha visto como la joven X-23 hereda sus garras, su violencia y su tebeo.

Una hermosa revolución merecedora de aplauso, ¿verdad? Bueno, aquí es donde se complica la cosa.El mes pasado, el vicepresidente de ventas de Marvel, David Gabriel, se vino arriba en el blog ICv2: «En las tiendas nos dicen que la gente no quiere más diversidad ni más personajes femeninos. No sé si es realmente cierto, pero es lo que apreciamos en las ventas. Los compradores dan la espalda a cualquier personaje diverso o mujer». Ay.

Al día siguiente intentó recular, pero ya era tarde. El lío estaba montado: Marvel culpaba de su crisis de ventas a los nuevos personajes de otras razas, culturas y sexo. El principal problema de los comentarios de Gabriel no es que fueran políticamente incorrectos, es que son mentira.

Aunque la cuota de mercado de Marvel cayó del 43% al 38%, el análisis colección por colección no respalda la tesis de que la diversidad mató a la estrella del cómic. De las 104 series que editó en 2016, 40 tenían un protagonista diverso y sus ventas se correspondían con la media general. Y varias de ellas, como Spiderman, Ms. Marvel, Black Panther o Thor residen entre las 10 más vendidas. El hundimiento de otros buques insignia de la casa, como X-Men o Star Wars, ha repercutido mucho más en la crisis que cualquier cambio de raza o género.Sin embargo, la polémica existe y la refuerza el efecto red social, que hace parecer mayoritario al nicho, sobre todo si el nicho está lleno de tíos blancos reaccionarios y enfadados. Cualquier variación en los personajes clásicos encuentra gritona oposición. No sólo lo ha sufrido Marvel: cuando se anunció el remake de Cazafantasmas protagonizado por mujeres, los puristas pusieron el grito en el cielo con una violencia inusitada y promovieron un boicot. Después, la película, que costó 144 millones de dólares, ingresó 263. Diríamos que el boicot salió regular. Cualquier lector de tebeos sabe que es innegable que el universo Marvel ha sido históricamente masculino (machista en algunos casos) y blanco. Como su público. Pero también sabe que Marvel nunca ha rehuido los temas sociales y políticos. Y este paso era lógico: no tiene sentido que el racismo lleve 50 años siendo uno de sus temas centrales, con la constante persecución a los mutantes, para luego racanear con la diversidad racial de sus personajes.En realidad, la alergia al cambio va contra el espíritu Marvel, que siempre ha creado versiones alternativas de sus héroes. ¿Nos vamos a escandalizar ahora porque Thor tenga pechos cuando le hemos visto ser una rana? En serio, ¡una maldita rana con martillo! La diferencia es que para estas variaciones siempre utilizó el recurso de los universos paralelos y ahora el cambio llega en nuestra propia realidad: la Tierra 616. Ésta es la gran novedad.Como lector fanático y hastiado, sospecho que el problema de Marvel ha sido el contrario al que se plantea: ha tardado demasiado en jubilar a sus mitos. Porque ¿cuántas veces pueden separarse Peter Parker y Mary Jane Watson antes de que nos dé exactamente igual su vida? ¿En cuál de las mil resurrecciones de Jean Grey perdió su valor de leyenda La saga de Fénix Oscura? ¿Cuántas Secret Wars y Civil Wars se publicarán antes de que nadie recuerde por qué fueron importantes las originales? Y así hasta el infinito. Si cada muerto hubiera permanecido enterrado y cada historia cerrada, los nuevos rostros tras las antiguas máscaras no nos parecerían una revolución, sino ley de vida. Muchas colecciones Marvel caen porque son aburridas, ya nos las sabemos. Y ahí es donde la casa que encumbraron visionarios como Stan Lee, Jack Kirby o Chris Claremont (todos hombres, todos blancos) necesita buscar nuevas ideas en distintos lugares. Como hizo con uno de sus mayores éxitos recientes, el Black Panther de Ta-Nehisi Coates, tremendo escritor y ensayista negro que (oh, sorpresa) dio al gran héroe africano más matices que nadie antes. No, no hay demasiada diversidad en Marvel: sigue habiendo poca. De autores, de miradas, de historias. Si solventan eso, dará igual hasta que Thor sea una rana.

miércoles, 17 de mayo de 2017

ABC:Las superheroínas de DC Cómic vuelven a Madrid


Las calles de Madrid acogerán una exposición única en el mundo con diez ilustraciones originales que recrean a los principales personajes femeninos de DC Cómics en lugares emblemáticos de la capital. Las ilutraciones, según la organización, han sido realizadas por prestigiosos ilustradores españoles que colaboran con la editorial norteamericana. En el reverso de cada uno de estos originales, se podrán contemplar portadas clásicas que hacen un recorrido por los 75 años de historia de Wonder Woman.

Los personajes que estarán presentes en las calles madrileñas serán Katana, en el Intercambiador de Moncloa; Black Canary, en Plaza de España; Harley Quinn, en Red de San Luis; Batgirl, en San Bernardo; Starfire, en Canal; Supergirl en Alonso Martínez; Wonder Woman, en Plaza de Colón; Poison Ivy, en Gregorio Marañón; Catwoman, en Nuevos Ministerios, y Bumblebee, en el Estadio Santiago Bernabéu.

Esta acción responde al próximo estreno de la película Wonder Woman, que estará en los cines a partir del 23 de junio. Además, y para homenajear el aniversario de la superheroína, una impresionante estatua de 3,5 metros de altura del personaje será ubicada en la Glorieta de Bilbao. La estatua se descubrirá en el acto de inauguración este viernes 19 de mayo junto con la ilustración de Wonder Woman. Tras la inauguración la estatua se trasladará a su ubicación original en la Glorieta de Bilbao.

La Fundación Cris Contra el Cáncer lanza un cómic para dar respuesta a las dudas que la sociedad tiene sobre el cáncer




La Fundación Cris Contra el Cáncer ha lanzado el cómic 'SuperJ al rescate!' para dar respuestas a las dudas que la sociedad tiene sobre el cáncer, y que busca desmitificar los mitos y las falsas creencias que existen sobre esta enfermedad.

La directora de la Fundación Cris Contra el Cáncer, Marta Cardona, ha indicado que "es imprescindible poner a disposición del público general materiales formativos y divulgativos claros, interesantes y entretenidos que ayuden a entender el cáncer y la importancia de la investigación, y por ello lanzamos, SuperJ al rescate!".

El cómic se publicará mensualmente en la web de la fundación (www.criscancer.org) y tiene como protagonista a SuperJ que en cada ejemplar resolverá de forma divulgativa, las preguntas que los internautas pueden enviar por Twitter a través de la etiqueta #SuperJalRescate o por correo electrónico a la dirección 'anchez@criscancer.org'. 

SuperJ está inspirado en el director científico de la Fundación Cris Contra el Cáncer, investigador y jefe de Hematología del Hospital 12 de octubre, Joaquín Martínez. "Para mí es un reto que el autor para crear al personaje protagonista me tome como referencia", ha asegurado el doctor.


"Además, iniciativas de este tipo son muy importante ya que la ciencia se suele ver aburrida, pero protagonizando un cómic se vuelve divertida y llegas a un público más amplio. Es una forma original para que la sociedad conozca el trabajo que realiza un investigador, que, tras ello, hay mucho esfuerzo y tiempo, y que no es magia lo que hacemos", ha continuado Martínez.


Detrás de este cómic hay un equipo de investigadores de CRIS, del que forma parte el doctor Martínez, y el investigador e ilustrador del cómic, coordinador de los Proyectos Científicos de CRIS, Jesús Sánchez, quien ha explicado que "el cómic es una excelente herramienta de comunicación, es muy visual y trasmite conceptos complejos de forma rápida, eficaz y atractiva. Desde hace muy poco se está asociando esta herramienta de comunicación con la ciencia, y tiene un tremendo potencial. Creemos firmemente que esta simbiosis es una excelente forma de que la sociedad entienda la importancia del trabajo los investigadores".

martes, 16 de mayo de 2017

Walter Hill, un director de cine que se pasa al cómic


Ese es el espíritu que comparten estas dos adaptaciones al cómic realizadas por los franceses Matz (Alexis Nolent) y Jef; sobre todo este Balas perdidas que cuenta la historia de Roy Nash, un asesino a sueldo condenado a cadena perpetua al que un capo de la mafia saca de la cárcel a cambio de que le haga un favor: cazar a tres matones que le robaron un botín y mataron a uno de sus hombres. Para asegurarse su colaboración, los gángsters también usan a Lena, una antigua novia de Roy.

"Balas perdidas"

El protagonista deberá infiltrarse en los bajos fondos de Los Ángeles de la Ley Seca, enfrentándose a la mafia local, a policías corruptos y a sus propios jefes. ¿Cuáles serán sus auténticas motivaciones, el dinero, la venganza o el amor?

Sorprende que una historia como está, tan americana, haya sido realizada por dos autores europeos como Matz y Jef (que también es músico). Así lo señala el propio Walter Hill en una entrevista que incluye el cómic, y en la que confiesa su estupor cuando la editorial francesa se puso en contacto con él para pedirle algún guion que no hubiera conseguido rodar. Hill dijo que tenía hasta una treintena y les ofreció este Balas perdidas que, curiosamente, fue su primer guion Y nunca intentó llevarlo al cine, ni después de sus grandes éxitos.

Destacar que sus autores consiguen que el cómic sea casi una película gracias a su excelente ritmo, sus grandes viñetas en las que plasman paisajes y decorados de los Ángeles que a todos os sonarán, y al estupendo color de Jef que da al cómic un aspecto muy cinematográfico. Casi podríamos hablar de la “fotografía” de este cómic.

Una historia lleva de intrigas, pasiones, sexo y violencia, en la línea de las grandes películas de Walter Hill.

'Cuerpo y alma'

El cómic fue un éxito; y los mismos Matz y Jef adaptaron otro guion de Hill con los mismos ingredientes (y más sexo): Cuerpo y alma, en el que cuentan la historia de Frank Kitchen, un asesino a sueldo conocido por su eficiencia y discreción. Pero si eres tan bueno en tu trabajo te creas enemigos y uno de ellos urden un plan de venganza de lo más maquiavélico (con un giro de guion casi delirante); porque la peor venganza no siempre es la muerte.

La venganza, el suspense y los estallidos de violencia vuelven a ser los protagonistas de la historia que se ambienta en nuestro presente y nos lleva a Nueva York y San Francisco, en un cómic sorprendente en el que vuelve a destacar la estupenda adaptación de Matz. Con un ritmo trepidante, acción y violencia a raudales y unos personajes sólidos e interesantes

A lo que hay que añadir los cinematográficos dibujos de Jef y su estupendo coloreado, que terminan por dar al cómic la apariencia de una película.

Pero, aunque la historia sea actual, se mantiene la iconografía de los gánsters, con sus trajes impecables, los callejones oscuros, los locales sórdidos…

Casi al mismo tiempo que este cómic se publicó en Francia, el propio Walter Hill dirigió la película The Assignment (2016), la adaptación de la misma historia al cine, en un trepidante thriller protagonizado por Michelle Rodriguez y Sigourney Weaver, aunque las críticas no han sido tan buenas como las del cómic.

Un director mítico
Sus películas más conocidas son la mítica The Warriors (1979), una película de culto sobre un grupo de pandilleros acosados por sus enemigos; Forajidos de leyenda (1980), un western que debe mucho a su admirado Sam Peckimpah (con el que comparte su obsesión por estilizar la violencia); y Límite 48 horas y su secuela 48 horas más (1982-1990) que lanzaron al estrellato a Eddie Murphy.

Además de haber escrito el guión de La huida (Sam Peckimpah) y haber participado como productor en la saga de Alien (desde su primer título) e incluso haber ideado la historia de Aliens (James Cameron, 1986), cuyo guion definitivo escribiría el propio Cameron.

En los últimos tiempos se ha centrado más en la producción (Prometheus, Alien: Covenant), aunque en 2013 dirigió Una bala en la cabeza, una entretenida historia con Stallone de protagonista, y el año pasado volvió a la dirección con The Assignment, un thriller protagonizado por Michelle Rodriguez y Sigourney Weaver que adapta el mismo guion que el cómic Cuerpo y alma, como os hemos mencionado

lunes, 15 de mayo de 2017

'Palos de ciego', el cómic de un "barriobajero orgulloso" que dignifica al extrarradio


A Israel Gómez, ‘El Irra’ (Sevilla, 1979), los libros de ficción, dibujar historias y las películas de Luis Buñuel o Paul Verhoeven le salvaron de caer en la drogadicción que tenía a derecha e izquierda de la puerta de su casa. Criado en uno de los barrios más pobres de España, en ‘La Esquina del Gato’, en el municipio sevillano de San Juan de Aznalfarache, este dibujante podría haber acabado como muchos de sus amigos de infancia, con los que jugaba a fútbol en un descampado al que iban los toxicómanos a inyectarse la heroína: “Yo no tengo una visión romántica de las drogas porque he visto cómo se le iba vaciando la mirada a la gente de mi barrio”, dice este ilustrador autodidacta que acaba de publicar ‘Palos de ciego, su primera novela gráfica, editada por Astiberri, una de las editoriales españolas de referencia en el mundo de la ilustración.

‘El Irra’, que terminó la EGB a duras penas y se matriculó en una formación profesional en Artes Aplicadas, “la carrera de Bellas Artes de los pobres”, ha trabajado de cerrajero, de reponedor de supermercado, de camarero en la Costa del Sol y cargando y descargando camiones para poder financiarse su gran sueño: “Contar historias de barriobajeros desde la dignidad y no desde la mofa”.

Desgraciadamente, el trabajo no le permitía dibujar y pensar en sus historias, por lo que, tras ganar dos premios consecutivos del Instituto Andaluz de la Juventud (IAJ), decidió darse una oportunidad y dedicarse a lo que mejor sabe hacer. “Los premios a mí me han servido para recordarme que tengo talento, algo que pensaba que no tenía porque nadie me lo decía”, relata con cara de sentirse eterno perdedor por haber nacido en un barrio donde no se regalan los sueños.


"Me han dado la espalda por no ser hijo de papá"

Tras el impulso, comenzó a colgar sus cómics en las redes sociales, con tan buena suerte que los vio el dibujante David Rubín, toda una institución en el sector, quien, fascinado por la verdad, originalidad y autenticidad de ‘El Irra’, trasladó el trabajo a la editorial que finalmente ha publicado la primera obra gráfica de este sevillano orgulloso de ser ‘barriobajero’ y que ahora por fin se dedica en cuerpo y alma a lo que nunca pensó que pudiera dedicarse: “Mis padres no me podían financiar una estancia en Barcelona para formarme, que es donde está la meca del cómic”, resalta, a la vez que denuncia que “los medios especializados y la parte académica del cómic me han dado la espalda por no ser hijo de papá”.

Con un acento muy andaluz, aunque no localista, canalla e irreverente, Jesús, el protagonista de ‘A palo seco’, va sorteando el paro, la violencia, las drogas y las adversidades que padecen cada día quienes viven en barrios abandonados por las instituciones y estigmatizados por los grandes medios de comunicación, donde se culpa a los pobres de ser pobres. En realidad, Jesús, el personaje de ‘Palos de ciego’, bien podría ser ‘El Irra’, el joven que hoy pasea por su barrio recordando la dureza de crecer entre violencia, tráfico de drogas, paro, pobreza y desigualdad y que, sin embargo, se niega a irse de su barrio o contribuir al discurso de odio hacia su gente.

Este “barriobajero orgulloso” ha decidido retratar a su barrio en su primera novela gráfica porque “en el mundo somos más pobres que ricos” y siente que tiene la obligación de dar a conocer la realidad de los barrios de extrarradio, sin caer en moralismos, ni en maniqueísmos de buenos y malos. “El problema de mi barrio no es la gente que vive en él, sino el olvido que sufre de las instituciones”, subraya.

"La gente de barrio somos luchadoras"

Su único objetivo es visibilizar una realidad demasiadas veces ocultadas por las instituciones y el discurso dominante. “La gente de barrio somos luchadoras, nadie nos regala nada, vivimos de nuestro trabajo y nos ayudamos unos a otros cuando vienen mal dadas”, asegura mientras pasea por calles comidas de basura, bloques de piso que llevan años sin pintarse, corrillos de mujeres en pijama y zapatillas que lo saludan a su paso, ropa tendida en los balcones, niños que juegan tirados en el suelo y jóvenes que cantan flamenco en la calle.

En una de éstas, ‘El Irra’ se detiene para contar cómo un coche, que se dio a la fuga en una redada policial, se estrelló a escasos metros de su casa, que ya previamente había sido desvalijada dos veces por vecinos que tenían problemas con las drogas. “Aquí volaban los helicópteros de la policía en los tiempos duros de la droga”, recuerda. “No hay trabajo ninguno, quitando los quince días al año que te contrata el Ayuntamiento para barrer las calles del pueblo”, se queja señalando a un grupo de chavales ociosos en el parque del barrio.

A ‘El Irra’ le gustaría que su cómic llegara a muchas manos, especialmente a los barrios olvidados y a los colegios, y que los niños y jóvenes encuentren en él un empujón para superarse y no caer en el abismo en el que han caído muchos amigos y vecinos de este dibujante ‘outsider’ que ya está trabajando en su segunda obra, que versará sobre un reponedor de supermercado que tiene alucinaciones en el trabajo para escapar de la realidad. “No aspiro a contar historias de niños pijos de Simón Verde –urbanización de clase alta a las afueras de Sevilla-, sino a darle protagonismo a los currelas, a mi gente. No puedo ni quiero esconder de dónde soy. Me siento muy orgulloso”, sentencia con dosis de dignidad y ternura imposibles de comprar con todo el dinero del mundo.

sábado, 13 de mayo de 2017

Deadpool tendrá su propia serie de dibujos para televisión


La cadena de televisión por cable FXX, filial de FOX, anunció este pasado miércoles que creará una serie de animación basada en Deadpool, el personaje más irreverente y deslenguado de Marvel cuya adaptación a la gran pantalla fue un éxito de taquilla con Ryan Reynolds como protagonista.

Esta nueva serie de dibujos para adultos contará con el actor Donald Glover, ganador este año de un Globo de Oro, como líder del equipo creativo que en la pequeña pantalla dará continuidad a una película de 20th Century Fox que en 2016 recaudó unos 780 millones de dólares para así multiplicar por 13 su presupuesto inicial.

Programada para estrenarse a lo largo del 2018, la serie todavía no tiene título oficial aunque se la está llamando de manera provisional 'Marvel’s Deadpool'. Con Glover como productor ejecutivo y guionista, será producida por la empresa Marvel Television junto a FX Productions y ABC Signature Studios.

"¡¿Cuán divertido podría ser todo esto?! Deadpool, Donald y FX Productions, la combinación perfecta. Estamos encantados de que nuestra relación con FX, que comenzó con 'Legion', continúe con lo que seguramente será un espectáculo innovador en animación para adultos", comentó el director del área televisiva de Marvel Studios, Jeph Loeb.

Una temporada con 10 episodios

Loeb no aclaró si el propio Ryan Reynolds estará involucrado en la serie, que tendrá una primera temporada de 10 episodios, y tampoco se ha anunciado a ninguno de los actores de doblaje que trabajarán en este proyecto para FXX, canal de entretenimiento por cable propiedad de Fox FX Networks y que llega a 85 millones de hogares.

Desde su debut en las viñetas en 1991, Deadpool no tardó en erigirse como uno de los personajes más populares de Marvel. El éxito de su primera aventura cinematográfica obligó a las grandes productoras y franquicias de Hollywood a pensar en que la calificación 'R' (en EE UU, no apta para menores de 17 años) podía ser muy rentable económicamente, a la par que contentar a crítica y público con una adaptación fiel al tono violento de algunos cómics.

Por otra parte, la secuela para la gran pantalla de 'Deadpool' llegará a las salas de todo el mundo el 1 de junio de 2018. Dirigida por David Leitch, 'Deadpool 2' vuelve a contar con Reynolds como protagonista y estará acompañado por Josh Brolin interpretando a Cable y Zazie Beetz en el papel de Domino.

Hoy, 50.000 cómics gratis



En Estados Unidos hay un día especial para el cómic más allá de las convenciones. Cada primer sábado de mayo las tiendas de tebeos del país estadounidense reparten un ejemplar gratuito para fomentar la lectura de la historieta y el éxito ha sido tan notorio que las grandes compañías comenzaron a guardar algunos de sus lanzamientos para la fecha con el objetivo repartir un 'caramelo' que enganchara a futuros compradores.

En España, se ha adoptado de manera paulatina la costumbre para la segunda semana de mayo (aunque, algunas tiendas especializadas comparten con Estados Unidos la fecha del primer sábado para sus tebeos norteamericanos). No obstante, este 13 de mayo 2017 apunta a mejorar gracias a la oferta. Según los organizadores del 'Día del Cómic Gratis', se repartirán 50.000 ejemplares entre más de un centenar de librerías repartidas por 34 provincias, mientras que en su primera edición (2010) ofrecieron 2.000 tebeos en siete tiendas.

Entre la docena de tebeos gratuitos habrá novedades seductoras como 'Ninjak', punta de lanza de la editorial Hidra (Medusa Cómics) con el desembarco del universo Valiant -alternativa a los superhéroes Marvel y DC- en España. «El objetivo es acercanos a los lectores», avisan desde la editora de 'X-O Manowar' y por ello han elegido el número 1 de un personaje con futura serie de televisión. Con el particular espía y experto en artes marciales tratarán de llamar la atención sobre una colección que comenzará a publicarse en tomos desde el verano.

Otras 16 editoriales se apuntaron al 'Día del Cómic Gratis' con productos que suelen enfocarse al público adulto y juvenil. Fandogamia luce su 'Cazafantasmas' junto a su irrenunciable manga ('Tramas agridulces', en este caso), otras ofrecen productos atractivos como el primer capítulo de la edición americana de 'Ether' (Astiberri), de Matt Kindt y David Rubín o el ejemplar inédito a color con dos historias cortas de Usagi Yojimbo (Planeta Cómic).

Así, sin pagar un euro los lectores más interesados podrán recabar varios tebeos durante el día antes de volver con el botín a casa sólo por visitar las tiendas. Incluso algunos han sacrificado horas de sueño porque entre los más variados presentes también habrá lujos como los que ofrece la librería Akira en Madrid (galardonada como la mejor tienda de cómics del mundo en 2012). Allí, algunos fanáticos suelen han hecho cola desde las seis de la mañana porque sabían que tendrían premios especiales e inesperados por su particular 'madrugá'. Sesiones de firmas, presentaciones de colecciones, charlas con autores y talleres infantiles, serán algunas de las actividades complementarias en las diferentes librerías.

Las tiendas que surten a los aficionados durante el 'Día del Cómic Gratis' pueden consultarse en su página oficial: http://www.diadelcomicgratis.com/#rtiendas

jueves, 11 de mayo de 2017

Cuando el fontanero es el único sin superpoderes


¿Quién no desearía tener superpoderes? Pero, ¿y si ese deseo se cumpliera para toda la humanidad? Rob Williams plantea en 'Ordinary' (Grafito Editorial) un escenario en que todos los hombres (menos un fontanero) ha sido contagiados por un virus que les convierte en mutantes, superhumanos o cualquier deformación que les lleva mucho más allá de la simple capacidad de la especia. La cuestión es si el cambio será una bendición o una maldición.

La historia de Williams ('Juez Dredd', 'Escuadrón suicida') plantea dos discursos para el debate. Por un lado, el caos y las ambiciones desatadas por la epidemia en el mundo. Con los gobernantes de Estados Unidos como la sempiterna cabeza de Occidente en situaciones de apocalipsis, el guionista enseña hasta dónde es capaz de alcanzar la ambición sin límites y el radicalismo. Por el otro lado, el protagonista es involuntario porque se siente hundido por su aparente mala suerte y perseguido por quienes quieren que el nuevo mundo de superhombres se mantenga. El fontanero comienza como un tipo poco recomendable y prerezoso con mala reputación, deudas y divorciado que sólo se acuerda de su hijo cuando ha avanzado el cataclismo. De la mezcla surge un tebeo de ciencia ficción con superhéroes y magia sin pausa, aderezado con algunas sorpresas en la peculiar serie de pruebas para el único hombre sin poderes que ha publicado en España la editorial valenciana Grafito.

El dibujo está a cargo de Matt Brooker (D’Israeli) y recupera la apariencia habitual de superhéroes, villanos y mutantes para completar una peculiar fauna con gigantes, seres divinos, no muertos, seres antropomorfos y un increíble abanico salido de su imaginación. El lápiz de 'Sandman', 'La guerra de los mundos' o 'Leviathan' fabrica villanos y héroes a su antojo con una acertada combinación de colores y enfoques para combinar las diferentes amenazas de la aventura. Así, el cómic autoconclusivo desarrolla grandes posiblidades gráficas a través de los personajes para apoyar una trama que presenta un no muy habitual debate ético sobre si sería bueno proporcionar a toda la humanidad un poder inusual.

Snoopy cambia de dueño por 345 millones de dólares


El grupo canadiense DHX Media desembolsó 345 millones de dólares para obtener la propiedad de dos famosos personajes de historietas, Snoopy y Fresita, según un comunicado publicado el miércoles. Ya propietario de los derechos de varias figuras del mundo del entretenimiento infantil como los Teletubbies, el Inspector Gadget y Caillou, entre otros, DHX compró estos nuevos personajes a la firma estadounidense Iconix Brand Group.

Iconix había a su vez comprado a los Peanuts, una pandilla de niños junto al perro Snoopy creados en 1950 por el dibujante estadounidense Charles Schulz, por 175 millones de dólares al grupo de medios E.W. Scripps en 2010. La familia de Charles Schulz conserva el 20% de participación en los Peanuts, y el resto pasa a ser de DHX.

Fresita, que en algunos países se conoce como Frutillita, fue lanzada en 1979, y es una niña que usa ropa rosada y con fresas impresas en su ropa.

Con el tiempo Peanuts y Fresita se comercializaron bajo múltiples formas como juguetes, programas televisivos e incluso filmes. La película animada "Snoopy & Charlie Brown: Peanuts, La Película", que salió en noviembre de 2015, obtuvo ingresos por 246 millones de dólares en todo el mundo, según el sitio especializado Box Office Mojo.

Para adquirir los dos personajes a un precio superior a su propia cifra de facturación anual (304 millones de dólares en el ejercicio fiscal 2015-16 concluido en junio), DHX tuvo que pedir prestado. El grupo recurrió principalmente a un crédito renovable, un préstamo bancario y uno obligatorio para completar la operación.

miércoles, 10 de mayo de 2017

El cómic periodístico


El cómic nació con la página titulada The Yellow Kid and His New Phonograph, creada por Richard Felton Oucault, que fue publicada en el New York World en 1896 y considerada la primera historieta tal como la conocemos hoy en día. El cómic se usaba como arma comercial con la que pretendían hacerse la competencia los famosos magnates de la prensa norteamericana Joseph Pulitzer -que dio su apellido a sus propios y prestigiosos premios de prensa y literatura- y William Randolph Hearst, el mismísimo Ciudadano Kane de Orson Welles.

A partir de ahí surgen los comic-books, al principio recopilando los cómics de prensa y luego creando nuevos personajes. Mientras tanto, las viñetas y tiras de humor gráfico continúan en la prensa pero no como entretenimiento, sino con una función similar a las columnas de opinión.El cómic se popularizó de la mano del periodismo, por eso no es de extrañar el nacimiento de un nuevo género: el cómic periodístico, que está caracterizado por la narración de contenidos de actualidad importando códigos del periodismo para informar sobre hechos reales y con voluntad de veracidad.

El pistoletazo de salida de este nuevo género periodístico lo marcó en 1992 la entrega del premio Pulitzer al historietista Art Spiegelman por su obra Maus. Pese a los evidentes elementos de ficción, el mecanismo de base del historietista para llevar a cabo la documentación se fundamenta en la entrevista.

Los hechos que narra Art Spiegelman son contrastados mediante fuentes testimoniales como su propio padre, un judío superviviente de los campos de concentración nazis, o las fotografías que mezcla con sus ilustraciones. Spiegelman dota su relato de veracidad, honradez y autenticidad, características inherentes al Periodismo y a la Historia.

Lo que importa es el rigor, no el soporte. Esa es la consigna de los creadores que utilizan el cómic como vía para sus trabajos periodísticos. Entre ellos destacan el maltés Joe Sacco, el canadiense Guy Delisle y la estadounidense Sarah Glidden.

Joe Sacco es el autor más representativo por su labor en el cómic periodismo a lo largo de dos décadas. Este dibujante que se licenció en Periodismo en 1981, tuvo que esperar hasta mediados de los 90 para que su nombre y sus cómics fueran tenidos en cuenta por los editores.El cómic como forma de contar conflictos armados fue la senda iniciada por Sacco con Palestina y por ahí llegaron Gorazde: zona protegida (2000), El mediador (2004), también centrada en el conflicto de la ex Yugoslavia, o Chechen War, Chechen Women (2008).

Palestina fue editado originalmente por la editorial alternativa estadounidense Fantagraphics Books, primero en nueve comic-books entre 1992 y 1995, y luego en un volumen recopilatorio en 2001.

En 2009 retoma el conflicto en Gaza con Notas a pie de Gaza, obra en la que Sacco muestra en viñetas su investigación sobre lo ocurrido en 1956 en los campos de refugiados de Rafah. Está previsto el salto de este cómic al cine, adaptado por Denis Villenueve.

Sacco, como protagonista de su cómic periodístico, deambula por Cisjordania y por la franja de Gaza hablando, tomando notas. El conflicto de los territorios ocupados de Palestina se convierte en este libro en el testimonio sobre el terreno del autor, realizando entrevistas, visitando lugares, comprobando la intransigencia de algunos en ambos bandos, la dureza de los campos de refugiados, la presencia de militares israelíes…

Joe Sacco cuenta la experiencia que vivió en los territorios ocupados durante los últimos años de la primera intifada (1991-1992). Comprobamos, de la mano de los propios palestinos, las implicaciones económicas de la situación, con los refugiados reducidos a mano de obra dependiente de la economía israelí.

Palestina es una obra con una visión claramente propalestina, una postura fuera de lo normal en EE. UU. Para el lector europeo, acostumbrado a oír la versión propalestina, se trata de un cómic que cuenta lo que la prensa muestra a diario, de modo que pierde parte de la carga que tiene en los Estados Unidos.

Palestina: en la Franja de Gaza ha atraído la atención de círculos ajenos al cómic, como lo demuestra haber sido galardonada en 1996 con uno de los prestigiosos American Book Awards y en 2002 con el Premio a la Mejor Novela Gráfica en la Book Expo America.

martes, 9 de mayo de 2017

Zapico lleva la sangre de la revolución minera al cómic


Un líder minero está a punto de hacer una arenga revolucionaria mientras dirige a sus compañeros a tomar Oviedo. Se le atasca la voz cuando en la cuneta, donde yacen varios cadáveres de la Guardia nacional, dejados por otros sublevados que han pasado antes que ellos, un cuervo le arranca un ojo a uno de ellos. “Esto terminará mal”. “Lo sabían y lo asumían” los mineros que el 5 de octubre de 1934, en un intento de mejorar sus miserables y durísimas condiciones de vida, cogieron las pocas escopetas de caza que tenían y, eso sí, la dinamita que usaban para extraer el carbón, y protagonizaron la Revolución de Asturias, la última revuelta obrera de Europa, sangrienta y fracasada, que duró apenas dos semanas y se convirtió en triste preludio de la guerra civil. Lo sabían las fuerzas del Gobierno de la República de Lerroux, que intentaron sofocar la rebelión, al principio sin éxito, luego a sangre y fuego con las tropas moras de África de Franco y el teniente coronel Yagüe. “Lo sabían” la aristocracia y la burguesía asturiana, que desde sus privilegiadas casas vieron cómo los mineros conquistaban las calles de la capital. Y “lo saben” bien los personajes de ficción del segundo tomo de la ambiciosa ‘La balada del norte’ (Astiberri), con los que el dibujante Alfonso Zapico, nacido en 1981 en Blimea, en plena cuenca minera del Nalón, rescata la historia y aquel memorable origen del “universo” en que se crió, un “mundo que se muere”.

“Me di cuenta en el 2013, con las huelgas mineras y el cierre de las minas”, recuerda Zapico, sobrino de minero jubilado a los cuarenta y pocos con secuelas físicas del trabajo en los pozos. El autor entonces ya vivía en la francesa Angulema, epicentro europeo de la historieta, donde recaló por una beca para su investigación de la vida de Joyce, ‘Dublinés’, que le valió el Premio Nacional de Cómic 2012. “Había escapado de Blimea, en lo profundo del valle. Si hubiera seguido allí no hubiera tenido la perspectiva para ver de dónde venía, para entender que mi suelo de referencia estaba desapareciendo y aferrarme a mi identidad y mi memoria”.

Lo contaba este fin de semana, mientras recorría los escenarios de aquella Revolución del 34, que estalló siguiendo el llamamiento de una huelga general en todo el país, y que el dibujante ha llevado a la viñeta en lo que se ha convertido en una trilogía. La tercera parte no llegará hasta dentro de un par de años. Zapico paseó con un puñado de periodistas por las calles del centro de Oviedo, donde aún se ven los impactos de bala en los muros de la Catedral, el antiguo cuartel de carabineros o el teatro Campoamor (donde se entregan los Premios Príncipe de Asturias), que la guardia de asalto gubernamental incendió para que no lo tomaran los mineros, como tantos otros edificios emblemáticos.

No faltó un viaje a las cuencas, una forma de vida en extinción, pobladas por mineros jubilados y viudas, sin futuro para los jóvenes y a años luz de la burguesa capital. Recorrió Zapico el pozo Venturo, en la Güeria, el pozo San Luis, en el que se inspiró para el cómic, o el Museo de la minería, en El Entrego. Porque si ‘La balada del norte 1’ presentaba el escenario y los personajes, el tomo 2 “es un intermedio bélico, caótico y con mucha acción y con dos frentes. Uno de exteriores, con enfrentamientos bélicos, y otro de interiores, en casas donde chocan y conviven dos mundos”: dos clases sociales, una opresora y otra oprimida, y donde queda reflejada la inoperancia de los mandos de las fuerzas de seguridad y del Gobernador civil de Asturias.

Esos dos mundos los representan unos personajes que cuentan la historia en mayúsculas de la revolución a través de su “intrahistoria”, entrando en casas y cuarteles, en la vida cotidana de aristócratas, burgueses y mineros: por un lado, el marqués, cacique y dueño de la explotación minera (para el que Zapico se inspiró en el de Comillas), y su hijo Tristán, enfermizo, bohemio e intelectual. Por otro, el honrado capataz y líder minero Apolonio y su hija Isolina, que de criada del marqués se convierte en miliciana tras enamorarse de Tristán. “A la gente, cuando dejaba de trabajar en la mina solo le quedaba morirse, tenían poco que perder pero aún así temían que su miseria empeorara”, apunta.

“Todos ellos son seres humanos contradictorios, con todas sus dudas. Están construidos de materiales reales, de anécdotas de mi familia y cosas que me contaron”. Dos universos que en la actual sociedad asturiana siguen sin reconciliarse, apuntan los historiadores, donde los hechos aún divergen según qué bando los cuenta.

Por eso, aunque sean de ficción y puedan parecer arquetipos, los personajes “son creíbles”, cuenta el autor de ‘El otro mar’, que se considera “clásico y de pocos experimentos”, tanto en el dibujo como en el seguir los pasos de “la novela clásica del XIX”. “Así puedo hacer lo que me interesa, contar historias y llegar con ellas a un lector más amplio, más universal y generalista, que no tiene que porqué ser lector habitual de cómic”.

UNA SOCIEDAD MACHISTA

No olvida el recorrido en las cuencas el monumento a Les Carboneres, las obreras que trabajaban transportando el carbón con palas en el exterior de los pozos, igual que no olvida Zapico a las mujeres en la figura de Isolina, que se pelea con su padre porque no la ve en el papel de miliciana, que ayuda a los sublevados con el avituallamiento y hasta se hace con un fusil. “Las mujeres tuvieron un papel fundamental y fueron un pilar en las sociedades mineras, donde había un machismo enorme. Eran invisibles pero sin ellas nada habría sido posible en la vida cotidiana. Eso llega hasta hoy, yo lo he percibido en mi propia familia. Es una paradoja que aquellos mineros que con los sindicatos luchaban por la igualdad y por mejorar sus condiciones de trabajo volvían a casa y tenían a sus mujeres sometidas”.

Isolina también protagoniza un tú a tú con una esposa de abogado burguesa de Oviedo. “Pertenece a una clase social privilegiada, en teoría no debe preocuparse de nada pero tiene su propio tormento interior y sus problemas por ser mujer, relegada a ama de casa y a cuidar del marido y los hijos”.

Todos sabían que aquella revolución de Octubre acabaría mal. Zapico es el único que ahora sabe qué pasará en el tercer volumen. “El final es dramático. Es una revolución que se perdió. Pero no es un libro triste”. Y avisa, no todo será la desmedida represión posterior.