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domingo, 26 de marzo de 2017

ABC:Cómics para viajar a través del espacio y del tiempo


«Escapar». Guy Delisle. Astiberri. Guy Delisle se hizo famoso contando sus experiencias como cooperante en países como Corea del Norte o Myanmar, con un estilo entre el reportaje y el humor. «Escapar» vuelve al tema de los cooperantes, pero con mucho mayor dramatismo y narrando una historia ajena: la de Christophe André, un miembro de Médicos Sin Fronteras secuestrado por guerrilleros chechenos en 1997. La historia de sus cuatro meses de cautiverio destaca como retrato de la banalidad del mal: sus secuestradores son gente normal, que se ponen a ver fútbol por la tele o le invitan a unas copas, pero a los que no les importa causarle un enorme sufrimiento con tal de conseguir dinero.

«Un policía en la luna». Tom Gauld. Salamandra Graphic. Un policía patrullando una colonia lunar suena a argumento trillado de ciencia-ficción. Pero en manos de Tom Gauld recuerda más a Samuel Beckett: la historia de un hombre con un sueño que consigue cumplirlo sólo para descubrir que es absurdo y su labor, inútil. Pese a una premisa tan oscura, Tom Gauld enfoca la historia con un humor melancólico que provoca la sonrisa y hasta alguna buena carcajada.

«Un millón de años». David Sánchez. Astiberri. Decir que los cómics de David Sánchez están hechos de desasosiego concentrado se queda corto. Los relatos de un mundo postapocalíptico que forman este libro son cúmulos de misticismo, brutalidad desatada y extraña ternura, en los que la muerte es el centro de la vida. Todo ello reflejado con su habitual dibujo clínico, preciso, luminoso, que cautiva la vista.

«Arsène Schrauwen 3». Olivier Schrauwen. Fulgencio Pimentel. Olivier Schrauwen completa la historia de su abuelo. Y ya podemos decir que esta visión del Congo Belga colonial está a la altura del mismísimo «Corazón de las tinieblas», de Joseph Conrad. Un verdadero prodigio de desarrollo de la historia y penetración psicológica combinado con una labor gráfica con los pies en el clasicismo y la vanguardia en la cabeza, con una de las paletas gráficas más sorprendentes que se recuerdan. Fulgencio Pimentel también ha lanzado un estuche que reúne los tres tomos.

De la inocencia a la violencia
«Los cuadernos de Esther». Riad Sattouf. Sapristi. Después de narrar su propia infancia en la muy premiada «El árabe del futuro», Riad Sattouf explora lo que es ser niño en la Francia actual, inspirándose en la hija de unos amigos suyos. El recurrir al punto de vista de esta protagonista permite a Sattouf hablar de cuestiones como la integración en la escuela o los referentes culturales (casi todos inmigrantes o descendientes de inmigrantes) de la generación francesa más joven con un toque de ternura.

«Uncle Bill». BEF. Bang. El acontecimiento clave de la vida de William S. Burroughs –matar accidentalmente de un disparo a su esposa Joan– sucedió durante sus años de estancia en México. Estos oscuros años mexicanos son los que explora BEF (Bernardo Fernández) en esta novela gráfica sobre un autor al que admira y detesta.

«Alack Sinner». Carlos Sampayo / José Muñoz. Salamandra Graphic. Alack Sinner –la más grande de las muchas creaciónes conjuntas de Muñoz y Sampayo– es un detective duro y antiheroico como mandan los cánones, pero su compromiso con los que sufren lo lleva a una profundidad que sólo han alcanzado los grandes del género. Este voluminoso tomo recoge todas sus historias y permite contemplar su evolución y el desarrollo de los espectaculares e increíblemente expresivos dibujos en blanco y negro de Muñoz, un artista inconfundible a la vez que imitadísimo.

«Bitch Planet». Kelly Sue DeConnick / Valentine De Landro. Astiberri. Kelly Sue DeConnick, ya sea en sus cómics de superhéroes («Capitana Marvel», «Vengadores») o en sus proyectos independientes («Bella Muerte»), siempre ha hecho gala de su feminismo. Pero nunca ha sido tan directa como en este «Bitch Planet», una sátira feroz, que usa los recursos de la «exploitation» y la ambientación en un futuro cercano para hacer una muy acertada crítica de la reacción social ante cualquier mujer que ose señalar el sexismo institucionalizado.

«El día más largo del futuro». Lucas Varela. La Cúpula. Sin palabras (ni falta que hacen). El argentino Lucas Varela recurre a las viñetas mudas (que tan bien se le dan a su compatriota Quino) para esta historia de ciencia-ficción sobre un oficinista en un futuro de burocracia corporativa que recuerda por fuerza al «Brasil» de Terry Gilliam. Varela sabe darle ritmo y humor a sus dibujos para que la historia fluya con la agilidad de la «sci-fi» ligera sin perder la agudez de la sátira distópica.
«Fragmentos seleccionados». Andrés Magán. Apa-Apa. Andrés Magán (Vigo, 1989) es uno de los representantes más recientes de la corriente experimental del cómic español contemporáneo, uniéndose a nombres como Irkus M. Zeberio, José Jajaja o Sergi Puyol. «Fanzinero» habitual, «Fragmentos seleccionados» es su primer cómic largo y en él demuestra su talento en el uso del color y su capacidad de introspección para hablar de la soledad, la muerte o de su propio proceso creativo.

«Alpha». Bessora / Barroux. Norma. Como se desprende de su subtítulo, «Abiyán-Estación París Norte», esta es una historia de inmigración. Un género que se ha convertido en habitual, pero que no siempre se trata con acierto. «Alpha» (que ganó un galardón de Médicos Sin Fronteras) tiene un enfoque claro, sin paternalismos y apoyado en un dibujo sencillo sólo en apariencia y muy expresivo.

«Que alguien se acueste conmigo, por favor». Gina Wynbrandt. Reservoir Books. Gina Wynbrandt no es el primer artista que crea para conseguir fama y –vamos a lo importante– sexo. Pero ella al menos lo dice desde el mismo título. Sin vergüenza. Ni la más mínima. Y hace bien, así va preparando a la gente para uno de los cómics más brutos, deslenguados y divertidos de los dos últimos años. Wynbrandt se retrata salida, desesperada, obsesionada con Justin Bieber hasta lo malsano y tan ridícula como todo lo que le rodea. O como cualquiera de nosotros.

«Camisa de fuerza». El Torres / Guillermo Sanná. Dibbuks. El Torres es uno de los autores españoles más conocidos en Estados Unidos, gracias a sus cómics de terror, como «El velo» o «Las brujas de Westwood». En su nueva incursión en el género está acompañado por el dibujante Guillermo Sanná, que aumenta la tensión de la historia con sombras y tonos rojos.

Amores complicados
«La cena con la reina». Rutu Modan. Fulgencio Pimentel. Rutu Modan ha creado algunos de los mejores retratos en cómic del conflicto israelí-palestino («Metralla», «Jamilti»). Pero no todo va a ser política. Este cómic nace de una regañina a su hija por sus modales en la mesa; la niña contestó que la reina de Inglaterra (muy amiga suya) le había dicho que sus modales eran perfectos. Y eso, por supuesto, era una historia demasiado buena como para no ilustrarla. El resultado es un cómic ideal para leer con niños.

«Te quiero» Juan Berrio. Impedimenta. Los cómics de Berrio siempre suelen tener dos facetas. En la superficie, son historias sencillas y delicadas. Por debajo de esas historias está un trabajo constante de innovación en los formatos. Su última creación es esta serie de viñetas sobre un joven enamorado que se resuelven en un desplegable.

«Una posibilidad». Cristina Durán / Miguel Á. Giner Bou. Astiberri. Durán y Giner son los creadores de dos de los cómics más emocionantes de los últimos años: «Una posibilidad entre mil» trata sobre la parálisis cerebral de su primera hija, y «La máquina de Efrén» sobre la adopción de la segunda. Ahora ambos se reúnen en un solo volumen.

«Poncho fue». Sole Otero. La Cúpula. Pocas cosas hay más difíciles que admitir que alguien a quien quieres te está haciendo daño. De enfrentarse a esa amarga realidad trata la nueva novela gráfica de la argentina Sole Otero, que desmenuza una relación envenenada por la manipulación y el abuso psicológico.