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miércoles, 31 de mayo de 2017

ABC:El Roto, premio Mingote 2017


El dibujante Andrés Rábago, El Roto (Madrid, 1947) ha recibido hoy, martes, el premio Mingote, que otorga el diario Abc, por la viñeta que publicó en EL PAÍS, periódico del que es colaborador habitual, el 23 de enero de 2016. El jurado estuvo compuesto por Darío Villanueva, director de la Real Academia Española; Juan Manuel Bonet, director del Instituto Cervantes; Luis Alberto de Cuenca, Ignacio Sánchez Cámara y Ramón Pérez-Maura.


Dice Rábago que explicar algo que es por concepción "un resumen" es una elaboración a la contra, tomar la dirección opuesta a como suele trabajar. Aun así, compelido, dice de la viñeta galardonada que es "una síntesis del sistema económico vigente. Esos tres actores representan a las fuerzas económicas de cualquier lugar, que son muy parecidas en todas partes y aplican al fin y al cabo las mismas doctrinas".

Con Mingote guardó una amistad estrecha desde que se conocieron en La Codorniz en los 70 hasta que falleció en 2012, por ello no puede desligar el honor de este reconocimiento, que lleva su nombre, de la relación que unió a ambos. "Cada día tiene su afán", dice El Roto, y avisa de que él mira el presente como un tiempo dilatado y que no dibuja sobre lo que esté estrictamente de actualidad. Le preocupan el medioambiente —e incluye dentro el maltrato animal—, las guerras continuas, "sembradas y cosechadas de forma intencionada" y un panorama político absorto en la teatralidad y que se ha olvidado del bien común, que mira tan solo por su propio interés o el de su partido. "Andamos necesitados de una mirada más generosa al mundo".

De formación autodidacta, El Roto empezó a publicar viñetas e ilustraciones a finales de los años 60 bajo el seudónimo de OPS en las revistas Triunfo y Hermano Lobo, y más tarde lo hizo en Cuadernos para el Diálogo, Cambio 16, Tiempo y Madriz, entre otros medios. Ya con el sobrenombre de El Roto, comenzó a realizar una viñeta diaria en Diario 16, más tarde en El Independiente y, finalmente, en EL PAÍS. Autor de varios libros publicados en España, Francia e Italia, es también pintor y ha realizado numerosas exposiciones en nuestro país y el extranjero. Entre otros galardones, Rábago ha recibido el Francisco Cerecedo de Periodismo (1993), el primer Premio Internacional de Dibujo en Prensa (Francia, 1999), el Julián Besteiro de las Artes y las Letras (2005), el Nacional de Ilustración (2012) y el premio Leyenda de los Libreros de Madrid (2015).

martes, 30 de mayo de 2017

"Vincent", el cómic donde descubrir los últimos años de Vang Gogh


El Van Gogh de sus últimos años, el que soñó con crear una casa de artistas en el sur de Francia, el que se autolesionó la oreja o el que decidió ingresar en una institución mental, ese es el que aborda el cómic "Vincent", una obra llena de la luz que le inspiró para cuadros como "La noche estrellada".

La dibujante holandesa Barbara Stok se mete de lleno en esa época del pintor holandés por considerar, como cuenta en una entrevista con Efe, que se trata de un "momento muy interesante", unos años en los que realizó sus pinturas "más bellas", así como unos días en los tenía "esperanzas, sueños y desilusiones", como las que vivió con su gran amigo Paul Gauguin.

Allí, en Arlés (sur de Francia), encontró "resignación y consuelo en su obra y en su naturaleza", recuerda la autora, al tiempo que rememora una de las frases que rescata en el cómic de las decenas de cartas que Van Gogh le enviaba a su hermano Theo: "Cuando estoy pintando en el campo, siento los lazos que nos unen a todos".

Y es en esas misivas donde arrancó este trabajo de tres años.

"Era como leer un diario y de sus cartas escogí escenas y pensamientos que me parecieron interesantes. También fui a Arles y Saint-Rémy para ver dónde vivía y reuní todos los hechos necesarios sobre Francia a finales del siglo XIX, porque para hacer un dibujo tienes que conocer cada pequeño detalle. Por ejemplo -explica-, qué tipo de ropa llevaban en ese tiempo, o qué tipo de lámparas tenían".

Detalles que Stock ha reproducido tras seguir paso a paso su método de trabajo: "Escribí un amplio esquema de la historia, después escribí los diálogos y comencé a dibujar página por página. Mi marido Rick me ayudó a colorear el libro en el ordenador, y utilizamos los colores de las pinturas de Van Gogh seleccionando un color para cada escena".

Pero no todo rodó con igual facilidad, como confiesa, porque Stock se encontró con situaciones difíciles como la de afrontar y llevar a la viñeta cuando un amigo de Vincent Paul Gauguin, lo visitó en Arles.

"Por un lado se llevaban bien; pero por otro chocaban. Fue un verdadero reto encontrar el equilibrio adecuado", afirma la autora sobre esta relación primero cercana y luego tortuosa, hasta el punto de que la marcha de Gauguin de Arlés fue la que provocó que el autor de "Los girasoles" se cortara la oreja izquierda.

Por el contrario, como concluye Stock, su parte favorita fue la de la "paz y resignación que encontró Van Gogh en Saint-Rémy, donde se trasladó en mayo de 1889 desde Arlés para ser internado por decisión propia en el hospital Saint Paul de Mausole.

Una nueva etapa para el pintor que provocó algunas de sus más célebres pinturas, como "La noche estrellada", "Autorretrato" o "La habitación del pintor".

lunes, 29 de mayo de 2017

El cómic como arquitectura del pensamiento


Enrique Bordes es arquitecto, profesor y estudioso de las artes visuales, sobre todo los cómics; tres facetas que ha reunido en el libro Cómic, arquitectura narrativa (Cátedra), un sorprendente ensayo en el que analiza el proceso de creación de los cómics como una arquitectura del pensamiento.

“Me gusta –asegura Enrique- resumir la idea principal así: las estructuras que dibujamos alrededor de nuestras historias son las mismas que dibujamos alrededor de nuestras vidas”.

Pero… ¿Qué es eso del cómic como arquitectura del pensamiento? ¿Las páginas del cómic son como edificios con habitaciones en los que pasan cosas? “En España –comenta Enrique-, nuestro querido 13 Rue del percebe no es más que un síntoma de esto, nuestras narraciones se han venido dibujando no sólo apoyándose en la arquitectura, sino también tomando su forma. A la vez que armábamos relatos trazando sobre paredes, cuadros, capiteles o vidrieras, las narraciones gráficas en papel tienen una configuración similar, dibujando columnas para separar escenas o articulando mitos en distintos niveles”.

Una forma de narrar que viene de lejos: “Las primeras páginas que recuerdan a la obra de Ibáñez aparecen ya en el París en el siglo XIX, justo a la vez que nace un tipo de edificio, el immeuble de rapport, que mezcla distintas clases sociales y tiene el mismo número de plantas que las tiras que podrían hacer una página de cómic de la época. La incursión posterior de la fotografía hace que la viñeta se disfrace de encuadre… cuando su nacimiento está en el cuadro, la pared, o mejor aún, la habitación”.

“La idea de que el cómic es una arquitectura –añade el autor- va luego mucho más allá de las similitudes con este dibujo en sección, a lo 13 Rue del Percebe, que confunde viñetas y habitaciones. Arquitectos y autores de cómic hacen operaciones muy similares cuando trabajan: adaptan diversas geometrías en torno a la figura humana, ocupan a la vez a un espacio limitado –el solar o la página–, y siempre cumplen unas funciones concretas – desde la narrativa a cualquiera derivada del programa de un edificio”.

“El cómic fue antes que la arquitectura”
Aunque parezca que cómic y arquitectura no tienen mucho en común, Enrique defiende su relación e incluso usa el cómic en sus clases: “¡Por supuesto! –afirma- Cuando las asignaturas me lo han permitido intento que los alumnos aprendan de los recursos que les puede brindar el cómic”.

“Y no se trata simplemente –continúa- de compartir mi amor por este medio, me parece clave que un arquitecto, o cualquier otro tipo de diseñador, ya no solo pueda incorporar lecciones de dibujo o aprender a narrar gráficamente sino que se apropie de una herramienta que es capaz de ser un mecanismo generador de formas, como demostró Tschumi en sus Manhattan Transcripts”.

Enrique incluso se atreve a asegurar que el cómic fue antes que la arquitectura: “Como digo, nuestros espacios habitados siempre han sido el primer soporte de nuestras historias… y en ese sentido, mucho antes que la primera construcción arquitectónica vino la ocupación primitiva de la cueva, llenándola de pinturas de bisontes y sus cazadores ¡el cómic fue antes!”

Las cuatro dimensiones del cómic
Enrique destaca también que el cómic puede representar las cuatro dimensiones: “La concepción de que el tiempo es una cuarta dimensión, que se suma a las tres del espacio, está ya ampliamente aceptada en las ciencias. En ese sentido, el cómic se nos presenta como un medio fascinante porque permite representar cuatro dimensiones, las del espacio y la del tiempo, en las dos del papel”.

“Los arquitectos –añade- utilizamos las dos dimensiones para trabajar el espacio, es decir estamos muy acostumbrados construir tres dimensiones pensando con dos… en este caso hay muchos mecanismos que aprender de los autores de cómic, meten una más y… ¡trabajan cuatro en solo dos! ¡son unos virgueros!”.

El libro
Pero… ¿Qué nos vamos a encontrar exactamente en este libro: “El libro tiene seis partes interdependientes –asegura Enrique-. La primera es un recorrido por las principales teorías que existen en torno al cómic, donde busco su relación con el dibujo de arquitectura. Funciona también como un buen resumen del estado de la cuestión donde se hacen accesibles varios trabajos entre los que hay algunos trabajos clave, todavía inéditos en castellano”.

“Continúo con un recorrido histórico y un análisis de arquitecturas narrativas más contemporáneas, en esas dos secciones está el núcleo duro del libro, con ejemplos que abarcan desde el Antiguo Egipto hasta piezas de autoras actuales como Emma Ríos, que por cierto estudió en mi misma escuela de arquitectura”.

“En otros dos capítulos más –añade-, hablo de distintas relaciones entre el cómic y los arquitectos, con un capítulo dedicado a la museografía, que es la principal ocupación de mi estudio profesional y con la que existen múltiples puntos de contacto con el cómic”.

“Finalmente –concluye- acabo con un discurso, un homenaje directo al Discurso del cómic de Román Gubern y Luis Gasca. Para mí fue –y es– una obra clave, es importantísimo que el estudio de un medio gráfico tenga una parte fundamentalmente gráfica. Me gusta que este libro sea, al igual que el Discurso, un cruce de caminos: Este libro viene de muchos libros… y a la vez apunta a muchos más”.

Cómic y cine
En el libro, Enrique también analiza la relación entre el cómic y el cine y cómo las películas perjudicaron a los tebeos: “El cine, sin duda, adelantó por la derecha al cómic –afirma-. Fíjate que nació más tarde pero se le conoce como séptimo arte… mientras que al cómic se le denomina el noveno”.

“Hasta que apareció la imagen en movimiento –continúa-, los comic strips y caricatures eran los absolutos reyes de los medios de masas. Esto cambió rápidamente, convirtiendo campos como la animación ya no solo en protagonistas, sino en polos atractores de talento; artistas como Windsor McCay, padre de las inolvidables páginas de Little Nemo, fueron los primeros fascinados por las posibilidades de la pantalla”.

“Esto hizo que durante mucho tiempo el cómic escondiera su compleja estructura bajo la apariencia del encuadre cinematográfico. Las arquitecturas narrativas pasaron a convertirse, en muchos casos, en meros storyboards. Esto no quiere decir que el cómic detuviera su evolución. Es cierto que se aparcaron por un tiempo los desarrollos más profundos de su estructura narrativa, pero, dentro de los límites de la viñeta, no dejó de crear recursos de lenguaje, mundos de fantasía, personajes icónicos y verdaderos virtuosos del dibujo… Tuvo que pasar mucho tiempo hasta que el cómic recuperara cierta complejidad estructural, pero en el recorrido llegó rico de otras muchas cosas”.

El futuro del cómic
Enrique destaca que el cómic es un arte joven y con un gran futuro pero…¿Hacia dónde va el cómic? y ¿Hacia dónde debería ir? “El cómic –destaca Enrique- lleva en explosión creativa, continua y creciente, desde los años 60… ahora mismo se expande en todas las direcciones, con una diversidad en aumento de estilos, propuestas, temáticas, autores y autoras. No se me ocurre mejor manera de progresar”.

El futuro del cómic está en manos de artistas arriesgados. Enrique destaca, sobre todo a: “Chris Ware. Este libro no existiría sin su influencia arrolladora. Recuerdo como hace años sus trabajos eran los únicos cómics que se vendían en una de las librerías más importantes de arquitectura y diseño de Milán… para mí existe, sin duda, un antes y un después de su aparición en este mundillo”.

“Ware –continúa- es un autor que entronca con toda la tradición del cómic previa a la irrupción de la animación, sin dejar de conectar con el espíritu que nace en ese periodo storyboard y siendo además un creador netamente contemporáneo”.

“Para el libro –añade- también han sido también claves la visión teórica de Groensteen, la intuición de Spiegelman, el apabullante Aquí de Richard McGuire y, por supuesto, Gasca y Gubern”.

“El cómic se adelanta a los arquitectos”
El cómic siempre ha imaginado mundos futuros con complejas e imposibles arquitecturas. ¿Ha podido influir en los arquitectos de alguna manera? “Aunque –afirma enrique- en el libro no me detengo a estudiar las arquitecturas dentro del cómic, sus decorados, algo que sí han hecho activamente otros compañeros como Koldo Lus Arana, siempre fue una tentación durante todo el proceso”.

“Los autores de cómic –continúa- forman parte del espíritu de su momento y bajo esa óptica es normal que algunas veces se adelanten a los arquitectos, habida cuenta de que no tienen límites como los que imponen un presupuesto o un cliente. Es algo que siempre ha existido, arquitecturas de papel que influyen sin necesidad de ser construidas. Lo vemos en Piranesi, en Boullée… y hay quien dice que se puede ver un antecedente de Foster y su High Tech inglés en las páginas del cómic Dan Dare”.

Como en todos los libros sobre el cómic de Cátedra, destaca su excelente diseño y los cientos de lustraciones que ayudan a que comprendamos mejor las teorías de Enrique. “Ha sido –comenta el autor- un trabajo de documentación de años, décadas. Un coleccionismo que, como todos, empezó siendo compulsivo y acabó enfoncándose y convirtiéndose en un acto creativo. Y cuando guía ese instinto de caza, el coleccionista acaba visitando todos los lugares posibles: bibliotecas, festivales, mercadillos, tiendas, librerías… También me he servido de mi experiencia en espacios de creación como la Academia Española en Roma y, por supuesto, las posibilidades que brinda la progresiva digitalización de todo tipo de archivos”.

Tras los excelentes resultados, Enrique quiere continuar explorando la relación entre cómic y arquitectura: “Tengo, al menos, dos ideas más en torno a las cuales me encantaría armar nuevos trabajos, desde otra óptica totalmente distinta, pero que complementarían perfectamente esta visión del cómic como arquitectura”.

“Es un medio tan rico –añade- que resulta inagotable y admite todo tipo de visiones. Como digo en la introducción, pueden resultar estudios parciales, incluso reduccionistas, pero aportan sin duda nuevos puntos de vista que enriquecen el punto de origen”.

Un libro fascinante, en cuya arquitectura es muy fácil perderse para descubrir nuevas habitaciones y habitantes.

sábado, 27 de mayo de 2017

El artista que convierte la vida en pareja en adorables viñetas de comic


Ya queda muy poquito para el estreno de la tercera temporada de El Ministerio del Tiempo en La 1 de TVE, el próximo jueves 1 de junio tras Hora Punta. Y para que la espera no se os haga tan larga os recomendamos un episodio muy especial que no podréis ver en televisión: Tiempo al tiempo (Aleta, Panini) el cómic que han realizado El Torres (Los fantasmas de Gaudí, El Velo) y Desiree Bressend (escritora y guionista transmedia) en el guión; y Jaime Martínez y Sandra Molina (Roman Ritual) en los dibujos. Y con el que se sigue ampliando el Universo transmedia de la serie.

“Más allá de la aventura –asegura El Torres-, se trata de una carrera contra el tiempo para salvar al Subsecretario (Salvador Martí) de un intento de asesinato en distintas etapas de su vida, planteamos una pequeña reflexión sobre los cambios. Cómo, en toda nuestra historia, ha habido etapas de cambio, y cómo un sector siempre trata de impedirlo. La transición, lo que ocurre hoy día, o lo que ocurría a finales del siglo XIX”.

“Los fans –añade el dibujante Jaime Martínez- podrán ver a Salvador Martí de joven haciéndose cargo del Ministerio y una trama de viajes en el tiempo realmente interesante y curiosa. Creo que lo disfrutarán”.

Un episodio muy especial que gustará a los amantes de la serie y de los cómics: “Hemos sido muy comedidos en este primer volumen –asegura El Torres-. Los personajes, la mitología, la forma de hablar y expresarse de los miembros del Ministerio… todos son muy conocidos. Así que hemos tratado de ajustarnos mucho y no irnos mucho por las ramas. Démosle al fan lo que conoce, que ya le añadiremos más salsa de nuestra cosecha. Y la recepción de los fans ha sido espléndida. Que nos comparen con los mejores episodios de la serie es más que un logro. Y que los actores se reconozcan y disfruten viéndose, ha sido todo un regalo”.

Decubriendo misterios
El cómic no es simple merchandising sino que sus autores se lo han tomado muy en serio y vamos a descubrir muchas cosas que no conocíamos sobre El Ministerio y sus habitantes. “Nos hemos remontado –asegura El Torres- no al origen del Ministerio, pero sí de uno de sus personajes más emblemáticos. También quería indagar sobre cómo era el funcionamiento del Ministerio durante la transición; es una parte que me llamaba mucho la atención. Todo era convulso, imaginaos cómo sería el Ministerio del Tiempo”.

“Además -continúa el guionista-, uno de los puntos en los que hemos hecho cierto enfoque es en los cambios, las revoluciones. Madrid, que es donde gran parte de la acción transcurre, en diversas épocas, tiene sus calles regadas de sangre por muchísimos cambios, guerras y revoluciones. En esa misma ciudad, donde la historia tiene un peso casi palpable, donde han convivido grandes literatos, como uno de los que aparecen en esta historia”.

“En cuanto a los protagonistas –añade-, dado que lo que contamos en el cómic es canon, los cambios que sufren han de estar muy en consonancia con las peripecias y evoluciones que experimentan en la serie… así que, sí, los personajes cambian, pero no son unos cambios drásticos. Podemos reconocerlos”.

Nuevos personajes
Una de las curiosidades de la serie es saber qué personajes históricos aparecerán en la serie. Y el cómic también guarda muchas sorpresas en ese sentido, como la presencia de uno de los escritores más famosos de la historia. Además, conoceremos a más agentes del Ministerio.

“He tenido la suerte de poder crear mi propia patrulla –asegura El Torres-. Básicamente, un comando especializado a las órdenes de Spínola, el encargado de las operaciones militares. Un comando elegido porque se complementan… y porque en cierta forma recuerdan a la patrulla original de la serie. Es lo genial, crear algo que forma parte de la historia de la serie. Y no solo eso, sino también “los malos”. Eso es algo con lo que hay que tener mucho cuidado, ya que al formar éstos parte del Ministerio, ha habido que trabajar muy en consonancia con lo que ya había creado”.

El dibujante Jaime Martínez también está muy satisfecho con los nuevos personajes: “Junto con El Torres y Desiree Bressend hemos podido diseñar a una nueva patrulla del tiempo y ha sido un disfrute. También estoy especialmente orgulloso del diseño del malo de esta historia. Me he divertido mucho dibujando a este villano”.

“Queríamos que los protagonistas fueran muy reconocibles”
Como en todos los tebeos basados en películas o series, una de las cosas más difícils es que los protagonistas sean reconocibles: “Lo más complicado a nivel de dibujo –asegura Jaime- es, no sólo que los personajes se parezcan a los actores que los interpretan en la televisión, sino también que sus gestos y expresiones coincidan. Queríamos que los fans de la serie encontraran lo que esperaban: más aventuras de sus personajes favoritos. Que fueran perfectamente reconocibles”.

El dibujante añade que detrás detrás de este cómic hay mucho esfuerzo de todas las partes implicadas: “En primer lugar por parte de Joseba Basalo (editor de Aleta) que ha puesto en marcha toda esta locura con mucho esfuerzo e ilusión. Realmente nos hemos esforzado por intentar hacer una aventura a la altura de un capítulo de la serie. Hemos tenido toda la ayuda que podíamos pedir de Pablo Lara, productor transmedia de Onza Entertainment y de Javier Olivares, el creador de la serie”.

“Esperamos que los fans encuentren una continuidad con la serie de TV. Creo que disfrutarán de varios aspectos de la historia del cómic que remiten directamente a la serie” -concluye el dibujante-.

Destacar los acabados de la colorista, Sandra Molina, que dan al cómic un aspecto muy cinematográfico, como destaca Jaime: “Sandra, El Torres y yo ya habíamos trabajado juntos antes en la miniserie de terror Roman Ritual (Dibbuks) y nos conocemos perfectamente. Sandra hace en el cómic del Ministerio del Tiempo un trabajo fenomenal. Otorga un acabado a las páginas muy pictórico y realza las páginas con un color realmente impresionante. Nos entendemos muy bien y eso se nota en el acabado de las páginas”.

“Los creadores del Ministerio nos han dado total libertad”

Hay muchos cómics que fracasan al adaptar películas o series porque tienen que ser demasiado fieles. Eso no pasa con este cómic que presenta una historia completamente nueva. Además, El Torres destaca que Pablo y Javier Olivares (los creadores de la serie) les han dado carta blanca: “Hemos tenido total libertad para crear. Absoluta. Eso sí, teníamos que ajustarnos a la trayectoria que hay planeada en la serie de televisión. Pablo Lara, el coordinador de transmedia nos ha ayudado muchísimo con eso. Y bueno, todo ha sido como si Javier Olivares nos hubiera puesto ante nosotros un paisaje enorme que podemos explorar con total libertad. Hemos sido muchos trabajando en este cómic, y todos hemos explorado una parte de esta intrahistoria del Ministerio del Tiempo”.

Jaime destaca que El Ministerio del Tiempo tiene un enorme potencial para convertirse en una serie: “Creo que el potencial es impresionante, para contar historias que no se cuentan en la serie de TV. Para tratar el pasado o el futuro de cualquier personaje e incluso presentar nuevos. Entrelazar los cómics con algunos capítulos. Se pueden hacer muchas cosas. Esperamos que a los fans les guste y podamos hacer más cómics del Ministerio del Tiempo”.

“El Ministerio del Tiempo lo tiene todo”
Los autores del cómic se confiesan fans de la serie y aseguran que “lo tiene todo”: “Lo que han logrado los creadores de El Ministerio del Tiempo –asegura El Torres- es dar a luz una estupenda obra de ficción que lo tiene todo: no solo acción, drama, humor y aventura, que es lo mínimo que le pedimos que tenga. También tiene un componente educativo muy fuerte. No es académica, pero te incita a aprender”.

“Y luego –continúa el guionista-, está apegada a nuestra historia. No solo nuestra Historia con H, sino a nuestra forma de crear obras de ficción a lo largo del tiempo. Cuando vi el primer episodio me quedé con la boca abierta, pensando: “Ojalá algún día pudiera colaborar con ellos”. No lo creía, porque mis experiencias con el audiovisual han sido muy amargas (de hecho, un productor de otra serie se me choteó de mala manera porque le dije lo mucho que me gustaba aquella serie... y que si estarían abiertos a hacer un tebeo)”.

“Eso no ha ocurrido con los creadores de El Ministerio –añade-. Todo lo contrario. Entienden el valor de la cultura pop, entienden el concepto transmedia. Y entienden a sus fans, el concepto de canon. El cómic puede expandir ideas que se plantean en la serie, el cómic puede servir de semillero de ideas. Creo que son dos medios, muy distintos, pero que se complementan muy bien”.

Jaime también se confiesa fan de la serie y destaca la importancia de este cómic: Soy fan de la serie desde el primer capítulo. De ella me gusta la posibilidad de viajar por nuestra historia como país aprendiendo a la vez que no olvidamos el suspense y bastante acción. Y los personajes…adoro a estos personajes. Para el mundo del cómic es positivo sin duda este tipo de iniciativas, ya que muchos fans del Ministerio se acercarán al mundo de las viñetas con este cómic y eso siempre es bueno”.

El Universo transmedia de El Ministerio

Con el cómic Tiempo al tiempo, el universo transmedia de El Ministerio del tiempo continúa ampliándose. En esta ocasión en forma de cómic.

El universo transmedia de El Ministerio del tiempo incluye la última ficción sonora Una llamada a tiempo, con Hugo Silva y Jaime Blanch; una aplicación de realidad virtual, webserie, intranet, grupo exclusivo de WhatsApp y más novedades que esperan en la nueva temporada de la serie.

Todo un entorno digital para la comunidad de ‘ministéricos’, los seguidores de El Ministerio del Tiempo, una de las más activas y comprometidas de la televisión actual.

El País:Los Reyes se apuntan a los cómics y a las autoras jóvenes


Miles de obras, numeroso público, mucho calor, dos jefes de Estado y una reina para la mayor cita de los libros en Madrid. Los Reyes y el presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa, han inaugurado este viernes la 76ª edición de la Feria del Libro en el Parque del Retiro en un ambiente bullicioso y abrasador. Felipe VI ha aprovechado esta edición, que tiene a Portugal como país invitado, para participar por primera vez como rey en la apertura del evento, con motivo de la presencia de Rebelo de Sousa, con el que le une un profundo vínculo.


El cortejo, del que formaban parte el ministro de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis; el secretario de Estado de Cultura, Fernando Benzo, y la alcaldesa de Madrid, Manuel Carmena, ha recorrido durante poco más de una hora buena parte de las instalaciones, que este año cuentan con 367 casetas y 488 expositores situados a lo largo del Paseo de Coches.

Los Reyes y el presidente portugués han visitado una veintena de casetas, de las que se han llevado medio centenar de libros de diversos géneros, la mayoría de los cuales han sido regalados por las editoriales y las librerías, a pesar de que Felipe VI y la reina Letizia han insistido en pagar.

El Ministerio de Cultura, con casetas al principio del recorrido, ha obsequiado a los Reyes y al presidente de Portugal con el libro De la fotografía al azulejo y el catálogo de de la exposición Tesoros de la Hispanic Society of America. La reina ha recibido la novela Sin noticias de Gurb, de Eduardo Mendoza; La habitación de Nona, de Cristina Fernández Cubas, y Geografía humana y otros poemas, de Gloria Fuertes.

En algunas de las casetas los Reyes y Rebelo de Sousa solo han saludado y han hecho observaciones sobre algunos de los libros del mostrador, como en la de los Libros del KO, en la que la Reina, recordando sus tiempos de periodista, se fijó en un libro que ha había leído, Una historia personal, de la que fue editora de The Washington Post Katherine Graham. En otras, como Cervantes & Compañía, han cargado con volúmenes como Kanada, de Juan Gómez Bárcena, un retrato del silencio y las obsesiones de un superviviente del Holocausto.

En el mostrador de Alfaguara, el Rey se ha mostrado interesado en el libro Homo Deus. Breve historia del porvenir, del profesor de la Universidad Hebrea de Jerusalén Yuval Noah Harari, un volumen en prosa que explora los proyectos, los sueños y las pesadillas que acompañarán al siglo XXI. En esta misma caseta, la Reina se ha llevado el cómic Filmish, de Edward Ross.

También han metido en la mochila una buena muestra de la joven literatura española en el puesto ocupado por La Bella Varsovia, Artistas Martínez y Harpo, editoras especializadas en autores españoles de entre 30 y 40 años. Aquí han saludado a la ganadora del Premio Princesa de Girona de las Letras del pasado año, Elena Medel, y se han llevado ocho libros, entre ellos, el de poesía Nieve antigua, de María Sotomayor, la antología Raíces, y El arrecife de las sirenas, de Luna Miguel.

Las grandes editoriales les han regalado varios lotes de libros. Planeta les ha obsequiado con Ana, de Roberto Santiago; El laberinto de los espíritus, de Carlos Ruiz Zafón; La parte escondida del iceberg, de Màxim Huerta, o El regreso del catón, de Matilde Asensi. Por su parte, SM, les ha entregado una selección de literatura infantil y juvenil, como La nueva vida de Yamala, de Alejandro Fernández, que narra la huida de la guerra de una niña y su nueva vida de refugiada; Antes del primer día, de Juan Carlos Palomino; Princesas dragón: el misterio del huevo dorado, de Pedro Mañas. También Anaya ha proporcionado un lote de sus libros a la Reina y los dos jefes de Estado, como Perros que duermen, de Juan Madrid; El Guernica recobrado, de Genoveva Tusell o El chico de la flecha, de Espido Freire.

En la caseta de la Real Academia Española el Rey y Rebelo de Sousa se han fijado en Léxico hispánico primitivo, que ha motivado el comentario del presidente portugués: “El léxico antiguo es los que une a España y Portugal”. El presidente de Portugal ha confesado que no es la primera vez que está en la Feria del Libro pero que esta “es la mejor”. “Muy completa, muchas ediciones, para todas las generaciones, muy impresionante”.

Los Reyes y Rebelo de Sousa han mantenido tras la inauguración de la Feria del Libro un almuerzo en el Palacio de La Zarzuela. El presidente de Portugal ha definido a los Reyes como “amigos de Portugal y amigos personales”.

La seguridad se ha reforzado este año tras el reciente atentado de Mánchester (Reino Unido) durante el itinerario de los Reyes y el presidente de Portugal, impidiendo a los asistentes a la feria las fotografias y selfies habituales en otros actos. La feria, en esta edición bajo la dirección de Manuel Gil, se prolongará hasta el 11 de junio.

viernes, 26 de mayo de 2017

'Alpha', el cómic que nos mete en la piel de un inmigrante subsahariano


La crisis migratoria de los Balcanes ha hecho que casi nos olvidemos del otro principal flujo migratorio que llega a Europa, el de los subsaharianos. Menos mal que hay artistas comprometidos que nos recuerdan que miles de personas se siguen jugando la vida en su sueño por alcanzar Europa. Como la novelista francesa Bessora y el dibujante Barroux, que en Alpha. Abiyán-Estación París Norte (Norma) narran la odisea de un inmigrante de Costa de Marfil que quiere reunirse con su familia en Francia. Un viaje de 18 meses lleno de dificultades, traficantes de personas o barcazas sobrecargadas que difícilmente le permitirán alcanzar su sueño.

Una apasionante novela gráfica que ganó el Premio Médicos Sin Fronteras en 2015.

“Alpha, el protagonista –asegura Bessora- no es un personaje real, porque no queríamos robarle la vida a nadie; pero me documenté mucho para comprender en qué consistía salir de Costa de Marfil para llegar hasta Francia después de 18 meses. Es una ficción con el objetivo de crear un diario íntimo de viaje, metiéndonos en su piel y viajando junto a él. Cuando leemos el libro tenemos la impresión de que él es el autor de la historia y los dibujos, aunque sea un personaje como tal”.

Barroux confiesa que la idea para el libro se la dio un inmigrante al que conoció en Francia: “La chispa de la idea viene de un gran taller donde yo trabajaba y también vivían muchas personas. Allí acogimos a un “sin papeles”, que se llamaba Togola, y que nos contó su historia. Eso me dio el deseo de descubrir más. Acababa de hacer una novela gráfica sobre la I Guerra Mundial y quería hacer algo moderno sobre África. Pero Alpha no es ese inmigrante”.

“Al final -añade el dibujante- Togola consiguió los papeles después de llevar diez años en Francia ilegalmente. Su historia daría para otro libro porque como no podía volver a Costa de Marfil acabó teniendo una familia allí y otra en Francia. Tenía una vida muy complicada y gracias a asociaciones logro sus papeles; y lo primero que hizo fue coger un avión para ver a su familia africana. Su historia daría para otra novela gráfica. Por eso le he dedicado el libro”.

“Queríamos poner cara a los inmigrantes”
Bessora publicó su primera novela en 1999 y en 2001 ganó el premio Fénéon por Les Taches d’encre, al que siguió el Grand Prix littéraire d’Afrique Noire en 2007 por Cueillez-moi jolis Messieurs, pero esta es su primera novel a gráfica: “Los escritores trabajamos solos, pero también me gusta colaborar con otros autores porque me fascina la pintura, el dibujo… así la idea de escribir un texto pensando que luego un dibujante iba a completarlo con sus dibujos me pareció fascinante”.

En una historia como esta es fácil caer en el sensacionalismo, pero ambos lo evitan con un trabajo tan emocionante como realista: “La idea –asegura la escritora- era ofrecer una perspectiva diferente de los reportajes un tanto fríos que vemos todos los días en los informativos y, a la vez no caer una especie de compasión miserabilista. No quería que hubiese condescendencia con el protagonista. Quería que los lectores pudiesen meterse en su piel y la mejor forma narrativa de hacerlo era la primera persona, el diario íntimo. Por eso adoptamos el yo”.

Una perfecta combinación de texto e imágenes
Para este trabajo compartido, ambos tuvieron que cambiar radicalmente de estilo. “Yo –asegura Bessora- tenía que compartir mis textos con imágenes. Por eso mis fragmentos no tenían que explicarlo todo, sino dejar sitio para las cosas que añadía Barroux con sus dibujos. Por eso escribí de forma muy seca, sencilla, lo más sobria posible, para que las imágenes completasen la historia”.

“Es una historia que necesitaba imágenes –continúa la escritora- porque el texto solo es demasiado fuerte, es como un puñetazo en la cara. Las imágenes también son duras, pero tienen una especie de falsa ingenuidad que da oxígeno y resalta la parte lírica del texto“

“Yo quería –apostilla el dibujante- mostrar algo diferente de lo que escribía Bessora, de forma que texto e imagen se complementaran. Ese era el desafío: conseguir que ambos lenguajes se complementen. Y creo que lo hemos logrado”.

Barroux, que tiene una brillante carrera como ilustrador de prensa, habiendo trabajado para medios como The New York Times, Washington Post y Forbes, nos comenta que: “Gráficamente yo quería conservar la idea de que era un diario íntimo que el protagonista hacía por el camino. Por eso hice todas las ilustraciones en un auténtico diario, por las dos caras de las páginas y luego añadimos los textos escritos a mano. Y las imágenes, las hice con cinco rotuladores, de los que usan los niños; y de una forma muy en bruto porque también quería que diese la sensación de que el protagonista los había hecho durante su viaje con lo que tenía a mano”.

“No quería que los dibujos fuesen meras ilustraciones del texto –añade Barroux-, quería que tuviesen tanta fuerza, aspereza y tanta brutalidad como las palabras. Así que me puse esos límites y no dejé ese estilo de la página uno a la 95, todo lo hice con esos cinco rotuladores”.

Las enormes dificultades a las que se enfrentan las mujeres
Durante una parte del viaje un grupo acompaña al protagonista, entre los que destacan un niño que viaja solo y una mujer que se ha visto obligada a vender su cuerpo para intentar escapar de la miseria. “Me interesaba reflejar las enormes dificultades a las que se enfrentan las mujeres para escapar de la miseria –nos cuenta Bessora-. No quería hacer un reportaje, algo intelectual, sino un recorrido humano, encarnado en Abebi, la protagonista, que pasa por todas las dificultades: la prostitución, la enfermedad…”.

Bessora destaca también que: “El viaje del protagonista dura 18 meses y se ve obligado a vender todo lo que tiene: su casa su negocio, para intentar llegar a Francia. Mientras que el viaje de vuelta de los inmigrantes repatriados desde Francia apenas dura seis horas y es realmente barato para personas como yo que tenemos visado”.

La escritora asegura que había que cambiar la política migratoria europea: “Mi opinión personal es que podríamos abrirnos un poco más a esa gente que necesita ayuda. No soy una política, soy una escritora y nuestra fuerza es poder crear un mundo en tres dimensiones, a través de las palabras y las imágenes, para que las personas que nos lean puedan ponerse en la piel de un inmigrante. Esa es la potencia de la ficción, que es una mentira que dice una verdad que nadie quiere oír”.

También queríamos llegar a los jóvenes
Barroux nos comenta que: “Hemos ido a muchos colegios a hablar del libro con los jóvenes e incluso fuimos al Liceo Francés de Londres”.

“Creo que ese bombardeo de imágenes a velocidad de vértigo de los Telediarios acaba anestesiando al público –asegura Bessora- No podemos sentir empatía con esos refugiados porque la empatía requiere tiempo, requiere meterse en la piel de la gente. Por eso hemos llevado el libro a algunos colegios y, en uno de ellos, un alumno me confesó que unos familiares suyos habían pasado por una experiencia similar. Y que gracias al libro sus familiares se convertían en alguien real, no en esos cientos de rostros anónimos que vemos en las noticias. Que era como si este libro reconociese su existencia”.

“Los jóvenes –añade Bessora- viven en un mundo donde es muy difícil desarrollar la empatía propia, por todo lo que nos bombardea. Este tipo de libro es una forma de desarrollar la empatía, la reflexión. Creo que es importante para los adolescente y los jóvenes”.

Premio Médicos sin Fronteras 2015
En cuanto al Premio de Médicos sin Fronteras: “A mí me emocionó –asegura Barroux-. Nunca te lo esperas. Todos decimos que no hacemos los libros para ganar premios sino para llegar a las personas, pero cuando nos dieron el premio la verdad es que me emocioné. Por el libro, por el trabajo…”

Sobre sus proyectos, Bessora asegura que: “Siempre nos preguntan si vamos a volver a trabajar juntos, así que deberíamos encontrar una idea. Mientras trabajo en una tetralogía de novelas”.

“Yo tengo dos novelas gráficas -añade Barroux-. Una es un viaje por Estados Unidos, de Nueva York a San Francisco, que se va a llamar Lincoln Highway 750 y trata de un hombre que recorres esa carretera. Además trabajo en otra novela gráfica, sobre el nacimiento del virus ébola, que adapta la novela de Paul Costeau que recibió el Premio Goncourt en 1995”.

miércoles, 24 de mayo de 2017

'Aura', un cómic infantil para eliminar los estigmas sobre la enfermedad


Aura es una neurona que vive en el cerebro de una persona que padece epilepsia. Un día se encuentra con Axon, que es una neurona de alguien que no tiene ninguna enfermedad, y le explica cuales son sus «peculiaridades». Así empieza este cómic infantil sobre la epilepsia, cuyo autor es el mismo Txema Pikabea. Siempre ha tenido inquietud por escribir, «de hecho hace unos años escribí una novela que he autopublicado», y la idea de hacer algo sobre su enfermedad siempre le había rondado la cabeza.

El detonante fue conocer a otros afectados guipuzcoanos en la asociación, con los que descubrió una realidad desconocida para él: la de la marginación y la discriminación social. «Soy una persona muy inquieta, y un día empecé a escribir una historieta sobre dos neuronas que charlan sobre la epilepsia».

«Pero 'Aura' va más allá de contar qué es la enfermedad», advierte el de Lasarte. «Habla sobre los prejuicios que se crean, y manda mensajes positivos para que la gente reflexione y entienda que no hay que dejarse llevar por lo que oyes por ahí, sino que hay que escuchar y aprender para poder hacer tu propio juicio sobre las cosas».

Unas lecciones que tratará de transmitir a jóvenes de toda Gipuzkoa, ya que este cómic es parte del proyecto 'Elkar Ezagutzen' que ha impulsado la Asociación Gipuzkoana de Epilepsia y cuyo objetivo es desestigmatizar la enfermedad. «Vamos a ir a los colegios, para que el mensaje llegue a los niños, pero sobre todo a los adolescentes». Y es que en muchas ocasiones la enfermedad se desarrolla durante esa edad. «Los chavales lo pasan fatal, porque es una edad en la que si no eres como tus iguales, te machacan», asegura Txema.

Sus creadores afirman que «se trata de un proyecto muy bonito, con el que trataremos de que los niños entiendan que si un compañero tiene epilepsia no es un bicho raro». Consideran que los niños son un público potencial, «ya que los mayores ya tienen unos prejuicios muy interiorizados y mucho más difíciles de cambiar. En cambio los chavales son unas esponjas, y es importante que estén bien formados e informados sobre lo que es la epilepsia para que en un futuro esos prejuicios desaparezcan».

Varias caras conocidas colaboran con 'Elkar Ezagutzen'. Los presentadores vascos Julian Iantzi y Julen Telleria acudirán a algunas sesiones en los colegios para difundir unos conceptos básicos de utilidad sobre la epilepsia y ofrecer herramientas para garantizar la seguridad de los alumnos a los que pueda sobrevenir una crisis. El pelotari guipuzcoano Iker Irribarria también ha colaborado, participando en un vídeo divulgativo que se proyectará en las aulas.

El cómic se presenta esta tarde en el Aquarium (18.00 horas), con motivo de la celebración del Día Mundial de la Epilepsia. Txema anima a aquellos que la padezcan y que estén «en la sombra» a que se acerquen a la asociación, «porque allí se van a sentir identificados y les vamos a ayudar en todo lo que necesiten».

El País:‘Yo, gorda’: los complejos saltan de la báscula al cómic


Cuando hace unos años el sobrepeso mató a su padre de 58 años, Meritxell Bosch (Los Teques, Venezuela, 1982), que había llegado a ver en su báscula más allá de los 100 kilos, se puso un objetivo: "Tenía que adelgazar. No por el físico ni porque me sintiera mal conmigo misma. Yo estaba encantadísima con mis chichas. Pero era cuestión de salud. Las palabras del médico cuando nos dio el diagnóstico de mi padre se me quedaron grabadas". Esa lucha prosperó. Bosch perdió alrededor de 50 kilos. Pero, le faltaba algo por hacer. Esta dibujante catalana nominada al Eisner por sus tebeos infantiles quería narrar su relato como mejor lo entiende: en viñetas. Así nació Yo, gorda, nombre autoexplicativo de su primer cómic autobiográfico editado por La Cúpula.

"Lo he hecho en mis ratos libres, mientras hacía otras labores en las que me pagaban. No es un cómic alimenticio. Yo misma avisé a la editorial de que tal y como se paga el cómic en España, no lo podría entregar rápido. Tengo que vivir, tengo un hijo pequeñito que alimentar y la situación aquí no es fácil. Entretanto, escribí tres novelas gráficas para EE UU, hice varias colaboraciones fuera, daba clases en la escuela Joso... Vivir solo del cómic sigue siendo difícil", cuenta por teléfono desde Sabadell Bosch, que en 2015 se convirtió en la primera autora española en ser candidata a los llamados Oscar del cómic por BirdCatDog, editado al otro lado del charco: "Mi trabajo siempre es personal, pero Yo, Gorda ha estado conmigo durante años".

Esta es la primera vez que publica en España, y pese a su timidez, poco a poco, está empezando a acostumbrarse a que le pregunten, si bien avisa de que todavía le cuesta mucho. Sin embargo, no para de reírse. Su pasión se hace notar. Porque está volcada en lo que más le gusta hacer.

Tras ilustrar mundos de ensueño, animales y cuentos de fantasía, Bosch utiliza sus ilustraciones como una puerta a un mundo más sombrío, más real que cualquiera de sus anteriores trabajos, y no solo por el sobrepeso: sus citas con la psicóloga, las imposiciones de su madre, los abusos de su padre... Su viaje está cargado de altibajos, aunque tampoco se olvida de los momentos más dulces, de amor y amistad. "Tienes que narrar tu historia, pero lo haces viéndola desde fuera. Lo difícil es tratarlos como si fueran personajes que no conoces. Montarlo poco a poco. Todo es real, pero soy yo y no soy yo. Porque la vida no tiene una narración lógica", reflexiona.

Bosch ha conseguido hoy ver esa época como un capítulo pasado de su vida: "Al adelgazar, te das cuenta de que muchísimas cosas te faltaban y ahora tienes. Aunque en realidad tengo más complejos ahora que cuando estaba gorda. Te exigen que te maquilles, que te arregles, que seas una persona exteriormente bella, teñida, sin descuidar... Nos bombardean con esa información. Y lo noto mucho más en los jóvenes. Yo tengo 35 años y si salgo un día sin maquillar o en chándal, me da igual. Pero ellas siempre tienen que estar al máximo". Así, su cómic manda un mensaje a las lectoras que cojan el tomo mientras se plantean los mismos problemas de baja autoestima y complejos que ella atravesó: "Si te arreglas o si te quieres sentir guapa, no lo hagas para gusta a un hombre o una mujer. Hazlo solo porque te gusta. Si con este cómic puedo ayudar a alguien con bulimia o despreciado por los demás a que cambie el chip, encantada. La vida es corta. Hay que disfrutarla".

Bosch ha encontrado el mismo rechazo que con el aspecto físico también cuando explica cuál es su profesión: "En España los ilustradores seguimos siendo los frikis, 'unos pintamonas' todavía mal vistos. Alguna vez cuando digo que soy dibujante de cómic y se ríen de mí. Sí, ha cambiado, pero, incluso en el mundillo, siempre me han echado atrás por mi estilo. Me decían que mi dibujo no era igual a nada, por lo que no sabían si venderían. Eso que es una virtud en un dibujante, esa curiosidad, diferencia y descubrimiento, no se acepta en el mercado. Por eso tuve que salir fuera. Nadie iba a arriesgarse". Y Bosch sigue arriesgando, preparando en nuevas obras "basadas en hechos reales" que lanzará "con mucha tranquilidad". Entre ellas, Barrio Rojo, un proyecto con el que comenzó hace cinco años sobre la infancia de su padre en Venezuela.

Sus intimidades más profundas siguen reflejándose así en la página, desde vomitar en el baño a su primera experiencia sexual. Una especie de diván de psicólogo en viñetas. Aunque, pese a abrirse así ante su público, Bosch reconoce que todavía le cuesta hablar de sí misma y salir del estudio que tiene en su casa para explicar su trabajo y compartirlo con otros: "Solo me importa que guste. Como persona no importa nada quien sea o deje de ser. No le veo relevancia". Huye de las redes y de su "egocentrismo". Y es que, al final, solo quiere ser una persona más: "Me gustaría ser dibujante en la sombra. Hacer lo que quiera, cuando quiera y sin que nadie me moleste. Quiero evitar tener nombre. Solo vivir del dibujo, estar tranquilita y ser feliz con mis cositas. No me gusta ni el moderneo, ni el artisteo, ni el postureo. Quiero el anonimato, que no sepan nada de mí".

martes, 23 de mayo de 2017

El estilo europeo


Nació de una gitana y un marinero de Cornualles, lo que otorgó a Corto Maltés un espíritu aventurero que lo llevó por todos lados: desde la Europa de la Primera Guerra Mundial a buscar tesoros en Patagonia. Valerian es un agente que viaja por el espacio y el tiempo acompañado de una socia de temperamento irascible. Juntos enfrentan enemigos que atentan contra su imperio. Y el más conocido es Astérix, un pequeño galo de blonda cabellera que con su pequeña aldea de díscolos rústicos resiste, ahora y siempre, al invasor romano.

Todos son héroes atípicos y protagonistas de cómicos europeos, cuyo contenido y forma difieren del tradicional cómic book estadounidense y que se enfoca más en el trabajo de autor. “Allí lo que interesa es el arco argumental, la historia completa, más que sacar continuamente nuevas aventuras de un personaje.

No es que no hayan series de larga duración —algunas llevan publicándose más de 50 años— pero éstas no dependen de los mandatos editoriales”, explica Francisco Leñero, responsable de la biblioteca C+C Espacio, que tiene una gran colección de este tipo.

A diferencia de lo que ocurre con el cómic mainstream de Estados Unidos, el autor de una historia europea mantiene control sobre sus creaciones. Si algún otro artista es contratado para crear nuevos volúmenes, tiene que tener la aprobación del creador.

Eso es lo que ocurrió con Astérix el galo. Creada en 1959 por el guionista René Goscinny y el dibujante Albert Uderzo, la serie continúa en el siglo XXI con Jean-Yves Ferry (guionista) y Didier Conrad (ilustrador). Corto Maltes, la obra más conocida de Hugo Pratt, vivió en 2015 otra aventura de manos de los españoles Juan Díaz Canales y Rubén Pellejero. Esta característica hace que los tomos que se publican, conocidos como álbumes, muy rara vez presenten una historia incompleta.

Y estas historias dieron el paso lógico a la pantalla grande. Astérix  tiene nueve adaptaciones animadas y cuatro de acción real; Tintín cuenta con una veintena de filmes y este año se espera el estreno de la película dirigida por Luc Beson de Valerian y la ciudad de los mil planetas, creada por Pierre Christin.Incluso en las décadas en las que los cómics eran un bien escaso en Bolivia, más allá de Marvel y DC, los álbumes europeos eran conocidos en el país, especialmente Tintín y Asterix. Esto se debe a que, según explica Leñero, Latinoamérica tiene una relación muy especial con el noveno arte europeo. “Muchos de los autores de la región han trabajado siguiendo los conceptos del otro lado del Atlántico. Y varios artistas argentinos y chilenos han recalado en obras europeas”.

Francisco Solano López, Eduardo Risso, Carlos Trillo y Alejandro Jodorowsky son algunos de los latinoamericanos que se han dado a conocer en álbumes que remiten a Europa. De hecho, Jodorowsky trabajó con algunos de los grandes del viejo continente: con Moebius produjo El Incal; con  O.G. Boiscommun Pietrolino; La casta de los metabarones fue resultado de la alianza con Juan Giménez, y con el maestro del arte erótico Milo Manara publicó Los Borgia.

Por otro lado, autores como Pratt y Manara han trabajado en Argentina y Chile. “Pratt fue responsable de establecer la línea argentina durante los años que trabajó en ese país con personas como Solano López, José Luis Salinas, José Muñoz y Héctor Germán Oesterheld”, agregó Leñero.

Todos ellos títulos que se pueden encontrar ahora en Bolivia gracias a los esfuerzos de La Viñeteca, Yachaywasi y otras librerías especializadas del país. No resultan publicaciones baratas, ya que son en formato prestige y con tapa dura, pero ofrecen una interesante alternativa a la interminable lucha de los superhéroes.

Los dibujos pasan al cine

Hay otro mundo en el cómic más allá de los superhéroes. Y eso lo saben los lectores de las novelas gráficas, acostumbrados a leer viñetas dedicadas a biografías, historia del día a día, la ciencia ficción, el drama o la vida misma de su autor. Poco a poco, el cine ha ido recolectando entre este género en crecimiento argumentos y personajes para películas totalmente alejadas de los seres voladores que salvan la Tierra.

El último ejemplo en la cartelera española es la francesa Rosalie Blum, con la que Julian Rappeneau ha adaptado los tres volúmenes que conforman la obra homónima de Camille Jourdy. En Francia, gracias a la fuerza editorial y cultural que allí posee el mundo del cómic, el cine lleva años realizando estas adaptaciones, e incluso una de ellas, La vida de Adéle, de Abdellatif Kechiche, ganó la Palma de Oro de Cannes.

Y hay muchos más ejemplos, gracias a que el material primigenio desborda interés: en tiempos de sagas, secuelas y remakes, estas adaptaciones superan con mucho el nivel de calidad de sus correligionarias en pantalla.

lunes, 22 de mayo de 2017

Los cómics para mujeres no existen



Durante el Salón del Cómic de Barcelona (FICOMIC), el más importante en España, Conxita Herrero coloreó de rojo a toda la industria española del tebeo. «Me puse triste porque de unas 30 nominaciones sólo estábamos nominadas tres chicas. Me acordé de todas esas personas talentosísimas que conozco que dibujan cómic y entonces me di cuenta de que más del 50 % de esas personas eran chicas y vislumbré que ese 10 % que representábamos en FICOMIC era injustísimo», expuso desde el atril la candidata a autora revelación ('Gran Bola de Helado' -Apa Apa-) mientras los organizadores se esforzaban por no sonrojarse. «Conxita Herrero denuncia la poca presencia femenina en los Premios. Y recordamos que las nominaciones las hacen los profesionales del sector», justificaron luego en su cuenta oficial de Twitter del evento.

¿Estaba justificada la reclamación? «Es un problema complejo, pero en primer lugar la falta de autoras se debe a que tradicionalmente hemos consumido menos cómics, porque no nos hemos visto representadas, así que las que hemos seguido en esto es por que nos gustaba demasiado. El 'boom' de autoras surge en los ochenta, estamos hablando de algo muy reciente. A partir del nuevo siglo comienza una nueva cantera mucho mayor que va a dar pie a un mayor número de obras creadas por mujeres en la industria», explica Carla Berrocal ('El Brujo' -Edicions de Ponent-), promotora de 'Autoras de Cómic', un colectivo en busca de la igualdad de género en el mundo de la viñeta. «En ilustración sí que ha habido un alto de porcentaje de mujeres siempre. Pero es verdad que se cumplen 20 años la Asociación Profesional de Ilustradores de Valencia y cuando yo fui presidenta fui la única mujer candidata al puesto», añade la autora Cristina Durán ('Una posibilidad entre mil' -Sins Entido y Astiberri-).

«Cuando yo empecé a publicar había alguna que otra autora que publicaba como Lara Miralles, pero esto era un campo de nabos total. Recuerdo que, por ejemplo, empecé haciendo 'fanzines' (publicaciones alternativas hechas con pocos recursos y de tirada reducida) con un autora que ahora le va muy bien a nivel internacional y es una estrella: Emma Ríos ('Bella Muerte' -Astiberri-). Empezamos juntos en La Coruña y yo ya sabía en aquel entonces que ella iba a llegar lejos porque tenía mucho talento y ganas de comerse el mundo», recuerda David Rubín ('Beowulf' -Astiberri-), reconocido a uno y otro lado del Atlántico por sus novelas gráficas. «Ahora están surgiendo un montón de autoras más y cuantas más surjan mejor. A mí me parece que era necesario, que da una visión nueva y ¡qué coño!, es que es así. No sé por qué en general en todas las artes o si vas cualquier museo o revisas el cine los hombres somos los que estamos ahí siempre y prácticamente la mujer a nivel de dirección de cine y otras siempre ha sido más anecdótica que otra cosa», reclama el gallego.

«Cuando yo entré había muchísimas mujeres, ciertamente había una presencia que mucha gente consideraba inusitada porque no se veía reflejada en las páginas de los cómics. Era una mujer dentro del engranaje empresarial, es decir muchas editoras. De hecho, desde un principio la mayoría de mis editoras eran mujer y eran unas tipas fantásticas. Todavía no hay esa paridad absoluta pero sí se ha notado muchísimo esa diferencia muy grande. Lo que pasa es que durante un tiempo han ido ocupando terrenos en función de determinadas posiciones. Creo que un principio se entró más como colorista o como guionista que como dibujante», comienza el veterano Carlos Pacheco ('Arrowsmith' -ECC Ediciones-), con cuatro décadas de experiencia en España y Estados Unidos. «En los últimos años está eclosionando la llegada de mujeres al dibujo, aunque siempre ha habido ejemplos desde los años sesenta. Probablemente se deba no a que el medio haya prohibido la entrada a la mujer, que no es la liga de fútbol. Probablemente, de una manera más sutil y enrevesada, se ha ofrecido un tipo de entretenimiento dirigido a crear fantasías para machos adolescentes. De hecho, los superhéroes no eran elementos sexualizados en los masculinos y sí estaban sexualizadas las chicas. Eso hacía que las chicas tuvieran poco interés en el cómic», sostiene el dibujante.

El cambio es incontestable y aplastante. «Soy profesor en el Máster en la Facultad de Bellas Artes de Valencia y tengo un 75 % de alumnas. Me estoy dando cuenta de que las que más leen, las que más se interesan por la cultura están siendo ellas. Esto es un reflejo de que la cultura está pasando a manos de la mujeres, lo que a mí me alegra muchísimo. Veo mucha calidad y mucho interés en lo que están haciendo y eso tenía que salir por algún sitio. Y sale con la calidad y el talento que, por lo menos en Valencia, es espectacular», indica el autor Miguel Ángel Giner Bou ('La máquina de Efrén' -Ediciones Sins Entido y Astiberri-). Además, la progresión ha permitido que las nuevas generaciones puedan encontrar referentes en los lápices con mayor facilidad. «A nivel gráfico todos los años tengo algunas 'Sonia Pulido' ('La madeja' -Intermon Oxfam-), 'María Herreros' ('Todas putas' -Dibbuks-) y 'Ana Oncina' ('Croqueta y Empanadilla' -La Cúpula-). Hay unas tendencias y una edad de aprendizaje en que se han fijado en estas autoras que tienen una gráfica muy definida. Están en la fase de estar copiando pero durarán poco porque tiene entre 18 y 22 años y pronto tendrán su estilo. Pero yo a su edad copiaba a Moebius, es inevitable», añade el guionista, dibujante y profesor.

La puerta del manga

La influencia oriental coincide como la llave para la entrada de las mujeres dentro y fuera de España. «Siempre ha sido una puerta cerrada para las mujeres. Todas aquellas que se lanzaron a dibujar y a crear fueron verdaderas adelantadas a su tiempo y personas que rompieron moldes en su época. Con la llegada del aperturismo que supuso el manga, se abrió esa puerta y dio pie a un mayor interés por parte de las lectoras, ya que entre sus páginas existían un mayor número de personajes femeninos, lo que suponía una mayor cantidad de lectoras y, por tanto, autoras potenciales», adelanta Berrocal, quien además de dibujante ha sido impulsora de la exposición itinerante 'Presentes: Autoras de tebeo de ayer y hoy'.

domingo, 21 de mayo de 2017

Álvaro Pons (crítico cómics): "Quiero contagiar mi pasión por el tebeo"


Hablar de Álvaro Pons es hablar del cómic, de su pasado, presente y futuro, porque este "lector" de viñetas, no es sólo uno de los críticos de cómics más valorados en España, sino también el autor de "La Cárcel de Papel", el blog que abrió en 2002 y cuyas entradas recupera ahora en el libro del mismo nombre.

Aunque cuando comenzó a publicar en internet ni se imaginaba que esas palabras pasarían al papel, como ha contado en una entrevista a Efe, el objetivo de ambas aventuras siempre ha sido el mismo: querer "contagiar" la pasión que le llevó a leer tebeos desde niño, a coleccionarlos e, incluso, a padecer una "dualidad esquizofrénica", como los súperheroes.


Y la tiene, asegura, porque este valenciano (1966) es profesor durante el día en el Departamento de Óptica en la Facultad de Física, donde también es vicedecano; y lector empedernido el resto de las horas, hasta el punto de confesar que calcula tener 100 metros lineales de estanterías repletos de centenares de ejemplares del noveno arte.

Esos, más los que regala y dona a bibliotecas e instituciones, y por eso esta "personalidad comiquera", como también se define e incide, lo que quiere aportar con este libro editado por Confluencias es su "testimonio" sobre la vida del cómic en España.

Como reconoce también, "La cárcel de papel. Diario de un lector de tebeos" ha sido un trabajo "complicado" no sólo a nivel de corrección -todo lo que había escrito estaba hecho a "vuela pluma"-, sino también por la complejidad de seleccionar lo mejor de 15 años.

"Cuando me convenció la editorial para hacer este libro volqué todo el blog en el ordenador y me salió un documento de 6.000 páginas. Son 10 años continuados, y los últimos cinco a ratos, y eso son más de 3.000 entradas. Luego hice una selección y se me quedó un archivo manejable de 3.000 folios. Sobre eso he hecho la selección", destaca.

Así, para los que le conozcan por primera vez a través de este libro, Pons ha recopilado en la edición "analógica" de sus entradas temas donde analiza puntos de inflexión del mundo del cómic, como "el cambio de Marvel, de Planeta Panini, la aparición de los mangas más masivos, el cambio de formato a la novela gráfica o la aparición de los tebeos digitales".

Ese tipo de cosas que le parecían destacadas, además de incluir una selección de los cómics que más le han gustado en estos quince años, como "Diario de un ingenio" de Èmile Bravo o "Chapuzas de amor", de Jaime Hernández.

Pero también nos da a conocer las centenares de "cosas" que ama de los tebeos, como perderse en "Palomar" (la novela gráfica de Gilbert Hernández), ver su vida reflejada en "Monsieur Jean" (álbum de historias cortas de Philippe Dupuy y Charles Berberian) o la limpieza del trazo del dibujante estadounidense Mort Meskin.

"El cómic es un medio que me apasiona, que me ha hecho vivir muchas vidas y eso ya es suficiente para amar algo. No tengo recuerdos sin un tebeo pegado a las manos, para mi ha sido la manera de aprender, de creer, de abrirme la mente a todo, esa ventanita de los tebeos ha sido por la que yo veía el mundo. Le debo tantas cosas que lo mínimo es decirlo por todas partes", reflexiona.

Pons, que comenzó a escribir sobre tebeos a finales de los 80 en revistas como EMM, pasó mas tarde a hacerlo en míticas cabeceras como "Nemo" o "La Guía del Cómic". Además, el valenciano ha sido comisario de exposiciones como la de "Tebeos" en el Festival Internacinoal del Cómic de Angoulême o "VLC València Línia Clara" del IVAM de la ciudad del Turia.

viernes, 19 de mayo de 2017

Un cómic explica a los niños qué ocurre después del «nos vamos a divorciar» de sus padres


«Nos vamos a divorciar, es lo mejor para todos». Es la frase que da inicio al conflicto en la familia de Marta y Pablo. Estos niños ficticios protagonizan un cómic editado por la Conferencia por el Mejor Interés de la Infancia (CEMIN), con el que pretenden explicar a los menores cuál es su papel en los procesos judiciales que se abren tras un divorcio.

Los miedos que se generan en los personajes al enfrentarse a una situación desconocida sirven de hilo narrativo para ilustrar a los pequeños lectores la realidad con la que se pueden encontrar al acudir al juzgado. Los principales temores de los hijos en estos casos son tener que elegir entre uno de sus progenitores o perder su afecto por las respuestas dadas al juez. «Yo no quiero decir algo y que papá y mamá se enfaden conmigo», expresa Pablo angustiado en una viñeta del tebeo.

Mediante las ilustraciones de José Aguilar y el texto del magistrado Ángel Luis Campo y el psicólogo Vicente Ibáñez, el cómic lanza un doble mensaje. Por un lado, tranquiliza a los menores sobre el momento de prestar testimonio, a la par que invita a los adultos a reflexionar sobre el sistema con el que actualmente se decide la custodia de los hijos.

«Un juez que no te conoce de nada, puede poner en cinco minutos todas las normas que regirán tu vida en los próximos quince años», alerta Campo, magistrado de la sección cuarta de la Audiencia Provincial de Asturias. La historia muestra también el sufrimiento que padecen los menores cuando son empleados como arma arrojadiza entre sus progenitores. «En los divorcios se utiliza a los niños, bien por dinero o para hacer daño», señala Campo.

Ante tal situación, el magistrado aboga por la mediación familiar como mecanismo para la resolución de conflictos familiares. «Aquí en Asturias se ha hecho mucho de palabra, pero en la práctica muy poco, es una de las patas que falta en esta mesa», lamenta. Junto a un cambio de leyes y mentalidades, los expertos señalan la necesidad de modificar los espacios dentro de los propios juzgados. «No todos están preparados, no es lo mismo escuchar a los menores con una toga y desde el estrado que en un tú a tú», destaca Gemma González calvo, abogada de familia. En ese sentido, la letrada señala que de las cuatro salas asturianas especializadas en derecho de familia, repartidas entre los juzgados de Oviedo y Gijón, solo estos últimos disponen de un espacio físico adecuado. «Si te vas a juzgados generalistas, el espacio es el mismo para un tema penal que para escuchar a un niño».

La crisis del cómic: no culpen a las mujeres ni a la diversidad racial


Aticulo de Iñaki Díaz-Guerra aparecido en "El Mundo"

«En esta industria siempre que era presentado un personaje afroamericano, héroe o villano, habitualmente por artistas y escritores blancos, se le endosaba un nombre racista que apuntaba hacia su condición de rehén. He venido a deciros que a todo cerdo le llega su San Martín. El hombre negro no va a seguir siendo el gran borrego del mundo del cómic. Vamos a reflejar la realidad y conseguiremos que se nos respete». La escena de Persiguiendo a Amy acaba con Hooper X, el airado autor negro que suelta este discurso, sacando una pistola y amenazando con disparar a todo blanco que le mire mal. Sí, el tipo estaba como unas maracas, pero era un visionario. La (estupenda) película de Kevin Smith es de 1997 y 20 años después el debate en el mundo de los superhéroes ya no es la ausencia de diversidad: es el exceso.

Desde que Disney compró Marvel en 2009, La casa de las ideas ha seguido con sus personajes la misma evolución que su nuevo propietario con los protagonistas de sus películas: se acabaron las princesas blancas y sometidas y los príncipes salvadores y, por supuesto, blancos. Más mujeres independientes, más razas, más religiones, más culturas...

Pero Marvel ha doblado la apuesta y no se ha limitado a incorporar personajes nuevos para cubrir vacíos, sino que ha sometido a sus viejos estandartes a un cambio radical. Los superhéroes ya no son lo que eran. Literalmente.Spiderman es ahora Miles Morales, de padre afroamericano y madre puertorriqueña, en vez del eterno adultescente Peter Parker. Iron Man se ha convertido en woman, ya que Tony Stark, millonario blanco y playboy obsoleto, ha cedido el traje a Riri Williams, universitaria negra superdotada. Bajo los músculos de Hulk no está Bruce Banner, sino el genio de origen asiático Amadeus Cho. Ms. Marvel ya no es Carol Danvers, con su aspecto de playmate y su uniforme más de playa que de salvar planetas, sino la paquistaní Kamala Khan, primer personaje musulmán con colección Marvel. Los dioses tampoco se libran del cambio y Thor es una mujer. América Chávez, latina, lesbiana y superpoderosa, tiene su propia serie: Miss América. Hasta el inmortal Lobezno ha visto como la joven X-23 hereda sus garras, su violencia y su tebeo.

Una hermosa revolución merecedora de aplauso, ¿verdad? Bueno, aquí es donde se complica la cosa.El mes pasado, el vicepresidente de ventas de Marvel, David Gabriel, se vino arriba en el blog ICv2: «En las tiendas nos dicen que la gente no quiere más diversidad ni más personajes femeninos. No sé si es realmente cierto, pero es lo que apreciamos en las ventas. Los compradores dan la espalda a cualquier personaje diverso o mujer». Ay.

Al día siguiente intentó recular, pero ya era tarde. El lío estaba montado: Marvel culpaba de su crisis de ventas a los nuevos personajes de otras razas, culturas y sexo. El principal problema de los comentarios de Gabriel no es que fueran políticamente incorrectos, es que son mentira.

Aunque la cuota de mercado de Marvel cayó del 43% al 38%, el análisis colección por colección no respalda la tesis de que la diversidad mató a la estrella del cómic. De las 104 series que editó en 2016, 40 tenían un protagonista diverso y sus ventas se correspondían con la media general. Y varias de ellas, como Spiderman, Ms. Marvel, Black Panther o Thor residen entre las 10 más vendidas. El hundimiento de otros buques insignia de la casa, como X-Men o Star Wars, ha repercutido mucho más en la crisis que cualquier cambio de raza o género.Sin embargo, la polémica existe y la refuerza el efecto red social, que hace parecer mayoritario al nicho, sobre todo si el nicho está lleno de tíos blancos reaccionarios y enfadados. Cualquier variación en los personajes clásicos encuentra gritona oposición. No sólo lo ha sufrido Marvel: cuando se anunció el remake de Cazafantasmas protagonizado por mujeres, los puristas pusieron el grito en el cielo con una violencia inusitada y promovieron un boicot. Después, la película, que costó 144 millones de dólares, ingresó 263. Diríamos que el boicot salió regular. Cualquier lector de tebeos sabe que es innegable que el universo Marvel ha sido históricamente masculino (machista en algunos casos) y blanco. Como su público. Pero también sabe que Marvel nunca ha rehuido los temas sociales y políticos. Y este paso era lógico: no tiene sentido que el racismo lleve 50 años siendo uno de sus temas centrales, con la constante persecución a los mutantes, para luego racanear con la diversidad racial de sus personajes.En realidad, la alergia al cambio va contra el espíritu Marvel, que siempre ha creado versiones alternativas de sus héroes. ¿Nos vamos a escandalizar ahora porque Thor tenga pechos cuando le hemos visto ser una rana? En serio, ¡una maldita rana con martillo! La diferencia es que para estas variaciones siempre utilizó el recurso de los universos paralelos y ahora el cambio llega en nuestra propia realidad: la Tierra 616. Ésta es la gran novedad.Como lector fanático y hastiado, sospecho que el problema de Marvel ha sido el contrario al que se plantea: ha tardado demasiado en jubilar a sus mitos. Porque ¿cuántas veces pueden separarse Peter Parker y Mary Jane Watson antes de que nos dé exactamente igual su vida? ¿En cuál de las mil resurrecciones de Jean Grey perdió su valor de leyenda La saga de Fénix Oscura? ¿Cuántas Secret Wars y Civil Wars se publicarán antes de que nadie recuerde por qué fueron importantes las originales? Y así hasta el infinito. Si cada muerto hubiera permanecido enterrado y cada historia cerrada, los nuevos rostros tras las antiguas máscaras no nos parecerían una revolución, sino ley de vida. Muchas colecciones Marvel caen porque son aburridas, ya nos las sabemos. Y ahí es donde la casa que encumbraron visionarios como Stan Lee, Jack Kirby o Chris Claremont (todos hombres, todos blancos) necesita buscar nuevas ideas en distintos lugares. Como hizo con uno de sus mayores éxitos recientes, el Black Panther de Ta-Nehisi Coates, tremendo escritor y ensayista negro que (oh, sorpresa) dio al gran héroe africano más matices que nadie antes. No, no hay demasiada diversidad en Marvel: sigue habiendo poca. De autores, de miradas, de historias. Si solventan eso, dará igual hasta que Thor sea una rana.