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viernes, 7 de julio de 2017

Cinco años sin Moebius, cumbre del comic europeo


Espíritu curioso

Nacido en un suburbio parisino en 1938, se aficionó al tebeo desde pequeño y estudió en la Escuela Nacional de Artes Aplicadas de la capital francesa, donde conocería y entablaría amistad entre otros, con Jean-Claude Mézières, otro gigante de la historieta francesa, autor de la saga de Valérian: agente espacio temporal.

Curioso, versátil, ecléctico y, sobre todo, dispuesto a la experimentación constante, Giraud consiguió algo que sólo está al alcance de muy pocos ilustradores: triunfar con dos estilos de dibujo muy diferentes, firmando como Gir y, alternativamente, como Moebius.

Su apertura al mundo y a todo tipo de influencias creativas estuvo muy marcada por una adolescencia agitada que incluyó la residencia en México a donde se fue con 16 años después de que su madre se casara con un mexicano; según sus propios recuerdos, allí descubrió entre otras cosas la pintura, el jazz y la marihuana, además de vivir su primera experiencia sexual.

No es extraño, pues, que muchas de sus obras se desarrollen gráficamente sobre fondos desérticos y rocosos que, de una manera más o menos consciente, remiten una y otra vez a aquellos años decisivos para su formación.
Blueberry


Publicó sus primeros dibujos con 18 años en el sector publicitario y su primera historieta, en la revista Coeurs Vaillants (Corazones Valientes), pero el elemento decisivo para impulsarle en el comic fue su discipulado en 1961 con el historietista belga Joseph Gillain, más conocido por su seudónimo de Jijé.

El teniente Mike Steve Donovan, alias Blueberry (Arándano), es un sudista que por azares del destino termina enrolándose como corneta en las filas nordistas durante la Guerra de Secesión y luego vive innumerables aventuras entre apaches, pistoleros y demás iconos del comic del Lejano Oeste.

Esta serie tuvo un éxito de crítica y público casi inmediato, debido tanto al sólido guión de Jean Michel Charlier -otro de los gigantes del comic europeo, creador también de Tanguy y Laverdure, Barbarroja y Buck Danny, entre muchos otros personajes- como al eficaz dibujo de Gir.

Blueberry disparó su fama y le permitió ingresos económicos suficientes para consolidarse en el sector y, de hecho, habría bastado para inmortalizar a este dibujante, pero una serie de diferencias con la posterior evolución de la dirección de Pilote le impulsó a probar en nuevos territorios igual de exitosos.


Moebius y los Humanoides Asociados

Así, a finales de 1974 y convertido en un gran aficionado a la ciencia ficción, funda el grupo de Humanoides Asociados junto a Phillippe Druillet, Jean-Pierre Dionnet y Bernard Farkas, y empieza a firmar con el seudónimo de Moebius, en homenaje al matemático y astrónomo alemán August Ferdinand Möbius, que falleció en la segunda mitad del siglo XIX y alcanzó cierto reconocimiento gracias a la llamada banda de Möbius: un anillo con forma de infinito.

Según explicaría más tarde Giraud, este seudónimo no nació del deseo de ocultar la autoría de sus nuevos trabajos, más enfocados hacia los argumentos de CF, sino de definir otro tipo de experiencias creativas, fiel a su espíritu de experimentación.

Los Humanoides Asociados publicaron otra revista de inolvidable recuerdo, Métal Hurlant (Metal aullante), que tuvo ediciones no sólo en Francia sino en otros países incluyendo a España y donde terminaron colaborando muchos grandes nombres del comic europeo y norteamericano contemporáneo, con publicaciones como DEN de Richard Corben, Lone Sloane de Druillet o Alef-Thau de Alejandro Jodorowsky y Arnaud Dombre, más conocido como Arno.

El nombre del personaje principal, Arzach, varió a lo largo de sus sucesivas y oníricas aventuras en las que viajaba a bordo de un gigantesco y característico pájaro, pasando a llamarse Harzak, Harzack, Arzak y Harzakc.
Cornelius y Difool


Siempre interesado en nuevo campos, Giraud llegó al misticismo esotérico a través de los libros de Carlos Castaneda y las conversaciones con Jodorowsky, principales influencias de otra de sus obras más conocidas: El garaje hermético.

El protagonista aquí es Jerry Cornelius, que se enfrenta a sucesivos desafíos en un asteroide donde coexisten varios mundos superpuestos con un dibujo cada vez más puro y un argumento aún más desconcertante, por lo deshilvanado, que en el caso de Arzach.

Difool es un detective no especialmente brillante que, a través de sus casos, profundiza en el camino de la iluminación metafísica, ayudado por su pájaro parlante y más inteligente que él.

En los años 80, Gir/Moebius se consolida como una de las grandes estrellas de la historieta a nivel mundial, como demuestra su avasallador desembarco en Estados Unidos a través de Marvel Comics que, no sólo publica toda su obra sino que el propio Stan Lee escribe una aventura de Estela Plateada para él: Silver Surfer. Parábola.
Cine y obra final


Su prestigio internacional termina llevándole al cine, donde participa en el diseño de numerosas películas de género fantástico desde Alien hasta Willow, pasando por El imperio contraataca o El quinto elemento.

Era una forma de devolver al Séptimo Arte toda la formación que él reconocía haber recibido del mismo pues, como solía comentar, llegó a ver de ocho a diez películas por semana.

Sus últimas entrevistas son reveladoras de la preocupante decadencia o, directamente, la defunción del tebeo como publicación regular en países como Italia, el Reino Unido o la propia España.

Así, en el caso español, decía que “me parece sorprendente la casi desaparición de la historieta” en un país “con grandes creadores pero que no están respaldados por la industria editorial”, de manera que “los mejores dibujantes españoles publican ahora en Francia”.

Su última obra, que terminó de editarse póstumamente, fue Inside Moebius: ocho volúmenes de los que seis ya habían visto la luz cuando falleció, en los que ajustaba cuentas consigo mismo y con su obra, disfrutando de su peculiar ironía y sentido de la parodia.