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viernes, 18 de agosto de 2017

El País:Mi hija es un robot de piel roja para el universo Marvel


La hija de Gabriel Hernández Walta es casi literalmente un personaje Marvel. En las viñetas, la niña del vengador La Visión, diseñada por el dibujante andaluz (aunque nacido en Melilla en 1973), tiene rostro rojo, pelo verde y articulaciones robóticas, pero él sigue viendo en ella a su hija de 17 años. “Tomaba referencias hasta a nivel subconsciente de su actitud. Solo me dijeron que tenía que tener la piel roja y que era un robot”, recuerda por teléfono. Un año después, su creación es uno de los personajes juveniles en auge de la editorial. Ahora, al verla en manos de otros dibujantes siente una especie de síndrome del nido vacío. Sus facciones pasan de lápiz en lápiz: “Es extraño. Te sientes honrado, pero cuando se aparta un poco de tu mirada, tienes una sensación de abandono. Aunque tampoco pilla por sorpresa, porque firmas cláusulas para ceder los derechos de tu creación en cualquier medio”.

Hasta ese extremo llegó a ser personal La Visión, colección de 12 números que parió junto al guionista Tom King y que no solo lo ha erigido como uno de los dibujantes de moda en EE UU sino que, además, se alzó el pasado julio con el premio Eisner, el galardón más importante del mundo del cómic, a mejor serie limitada.

Al fin y al cabo, la ilustración y el tebeo siempre fueron algo familiar para este granadino que se ha pasado el verano dibujando en Almería la nueva etapa de Doctor Extraño. Su padre era profesor de dibujo en el instituto. Walta siguió sus pasos y acabó estudiando Bellas Artes. Hasta expuso sus pinturas “como fuente de ingresos”, pero su sueño era muy distinto. “No hubo un momento en el que planteara a mi familia que quería dibujar tebeos. Ya lo sabían. Es lo único que quería hacer. No tenía plan B. Era siempre de los dos o tres que mejor dibujaba en mi clase, pero no era una meta ni quería ser el mejor. Simplemente tenía esa necesidad. Luego te comparabas con artistas, desde Velázquez a Mignola, y todo parecía inalcanzable”, recuerda. Hernández Walta, además, no tenía un estilo clásico de superhéroes, sino que se inspiraba en artistas oscuros y con otra percepción de las proporciones como Frank Miller o Bill Sienkiewicz, con quienes creció en los ochenta.

Por eso no es extraño que sus primeros trabajos fueran más cercanos al terror que a los tipos con capa. Su estreno fue mano a mano con El Torres en El velo, cómic que, sin embargo, no les compraron en España. “El terror no vende”, dijeron aquí, así que lo publicaron en EE UU. En ese viaje, también le acompañó su hija. “Lo hicimos a fondo perdido, sin ganar nada. Mi mujer trabajaba, y yo cuidaba de la pequeña en casa. Es lo bueno de poder dibujar donde quieras”.

Esos primeros trabajos por amor al arte, y algunos dibujos de Harry Potter, le sirvieron para llevar su carpeta a las grandes editoriales. Sin superhéroes bajo el brazo llegó a Marvel donde, después de numerosos encargos puntuales, recibió una de las aventuras más oscuras y personales de Magneto. Pero ha sido La Visión la que le ha llevado al primer plano. Y eso que el encargo de entrada no parecía convencerlo: “Nunca me interesó como personaje. Incluso ahora sigue sin decirme gran cosa. Pero lo que me motivó fue la historia. Leía a mi mujer cada guion en alto. Estaba emocionado”, exclama. La serie iba mucho más allá de un cómic de superhéroes. Era un drama familiar de ciencia-ficción con un planteamiento sorprendente que, sin buscarlo, acabó atrayendo a un público poco acostumbrado a leer Marvel. “No anticipamos esa acogida. En una empresa tan grande, a veces apuestan por esa gota de riesgo. Trabajar en los márgenes es lo que me gusta, en series con libertad”.

odo comienza cuando el androide al que da vida en el cine Paul Bettany decide construir su propia familia para vivir una existencia normal en un típico barrio residencial estadounidense. El público más clásico tardó en aceptar la premisa. En sus 50 años de vida, el personaje había superado bodas, divorcios, resurrecciones y hasta que sus hijos fueran secuestrados por Mefisto, pero este American Beauty superheroico lo colocaba en una situación inédita. Ahora se vestía con camisa y corbata y tenía un perro verde. Al final todo salió bien: “Todavía me ilusiona entrar a una tienda y ver mis tebeos en los estantes, que lo lean mis amigos”.

Hernández Walta trabajó en el cómic durante años sin cobrar, así que sigue sintiéndose un privilegiado por poder vivir de ello: “Cuando echas 12 horas y estás quemado, es intenso, pero terminar de desayunar y subir al cuarto a dibujar, no encuentro mayor placer”.

“Lo estaría haciendo sin trabajo”, apunta el dibujante que, aunque reconoce que estudiar Bellas artes no es obligatorio, le concedió el gusto de poder pasar ilustrando sin parar cinco años: “Abre tu mente. El dibujante de cómic tiene que mirar otras artes para dominar su medio”.

Hoy se deja llevar por los plazos mensuales del mercado, aunque no descarta regresar al cómic propio con el que comenzó: “Me haría ilusión, echo de menos a El Torres y tengo ideas como guionista. Espero que llegue en un futuro cercano”. Si bien tiene clara la situación: “En España hay muchas oportunidades para publicar, pero no para vivir de ello”.

De momento desata toda su pasión en Doctor Extraño, colección que él mismo pidió y donde el malvado Loki se vuelve el Hechicero Supremo. “Es el tebeo que todos quieren dibujar. No hacen falta referencias. Desbarras con la imaginación. Y disfruto al no tener un personaje hipermusculado”. Quizás por eso no sueña con dibujar a Superman. “Nunca me ha salido bien, pero si me proponen a un buen guionista y un entorno fuera del habitual… quién sabe”.

jueves, 17 de agosto de 2017

The Defenders tiene un cómic y estas son sus claves


¡The Defenders está aquí! Bueno, casi. La serie se estrena finalmente el viernes 18 de agosto en Netflix, con todos sus capítulos a la vez en la platforma VOD. Con el estreno de The Defenders veremos a Daredevil, Luke Cage, Jessica Jones y Iron Fist reunirse para enfrentarse juntos a un enemigo común, que se les queda más bien grande por separado. 

Ahora bien, muchos comicófilos, ya desde el primer momento, pusieron su grito en el cielo y es que Los Defensores, grupo de Marvel Comics en el que se inspira esta serie de Netflix, nada tiene que ver con lo que veremos en la serie. Principalmente porque The Defenders de los cómics eran, principalmente, un grupo de héroes de segunda línea de Marvel liderados habitualmente por el Doctor Extraño (Doctor Strange). 

Quizá por eso, y en precisión, Marvel planeó relanzar en 2017 una nueva serie de cómic titulada The Defenders, que se estrenó este verano en las librerías estadounidenses. De hecho, si la cuenta no nos falla, en el momento que se redacta este artículo, el tercer número de esta nueva colección de Los Defensores ya ha salido allá a la venta. 

Por el momento, esta nueva serie no la veremos hasta octubre en español, que será cuando Panini edite el primer número de Los Defensores, en un formato grapa en nuestro país. Pero mientras tanto esto ocurre, nosotros os vamos a ofrecer un breve vistazo a lo que nos ofrecerá esta colección de cómic, aprovechando que hemos podido leer los primeros números en inglés. 

Si os gustan las series de Netflix, os gustará este cómic

Dicho de forma algo burda, esto es lo que nos propone la nueva colección de cómic de The Defenders. En primera instancia, hemos de tener en cuenta que el guionista de este cómic no es otro que el mismísimo Brian Michael Bendis, una de las figuras más influyentes de Marvel en la pasada década. Guionista pasado de Daredevil, creador y actual guionista del cómic de Jessica Jones y responsable indirecto del rumbo actual en las vidas de Luke Cage y Puño de Hierro (al margen de su colección conjunta de Power Man y Puño de Hierro) en los cómics. 

La serie de cómics de la que os hablamos parte de la premisa de que cada héroe tiene una carrera por separado, algo similar a lo que veremos en el programa crossover de Netflix. Sin embargo, en el cómic ya son héroes talludos y veteranos. No obstante, como ocurre en The Defenders, en el cómic se reunirán cuando aparezca un villano que parece ser demasiado para cualquiera de ellos individualmente. 

En este caso, Bendis ha optado por volver a los clásicos y su némesis no es otro que Diamondback (Iguana) / Willis Striker, personaje que vimos en la serie de Luke Cage interpretado por Erik LaRay Harvey. Sin embargo, el Iguana del cómic, como descubrimos rápidamente, huye del hiperrealismo de las series para apostar por un tributo a sus orígenes setenteros, recurriendo a una estética pimp de gagsnta de Harlem. Este villano de aspecto tan "étnico" se encargará de atacar a la familia Cage para llamar la atención de estos y de sus aliados, mientras urde un complot con una estrella en ciernes dentro del mundo criminal neoyorkino: La Gata Negra. Esta escalada conducirá a los héroes a unirse contra él, antes de que Harlem y los barrios más deprimidos de Nueva York se conviertan en un campo de batalla. 

Sin embargo, no esperéis que esto sea la fiesta del pijama de colores. Bendis recurre al dibujante David Marquez para narrar un drama urbano cuyo estilo casa mucho con la línea Marvel Knights y Marvel Max, con un toque sobrio, que terminan de rematar el entintador y colorista Justin Ponsor. Esto hace que el cómic transpire mucho de las líneas más adultas y sesudas de la casa de las ideas, postulándose como un gran cómic de corte noir y criminal, que toma a los héroes urbanos de las series de Netflix como referente y punto de partida. 

En conjunto, lo que tenemos es un cómic que parece indicado para aquellos que no conocen mucho a los héroes sino es por las series de Netflix. No obstante, y quizá este sea uno de los valores de la nueva colección de The Defenders, también parece estar hecho a medida de los fans de los cuatro personajes, con una propuesta que reúne a los cuatro héroes urbanos más poderosos de Marvel en la actualidad (recordemos que Spider-man está a otras cosas en estos momentos). 

Por todo lo mencionamos, creemos que el tándem Bendis-Marquez hacen que el cómic de The Defenders sea muy atractivo tanto narrativa como visualmente. Ahora bien, como suele pasar con los nuevos proyectos habrá que ver hasta dónde le dejan ir a su guionista. Paciencia y recordad: en octubre Panini lanza el primer número de la serie en España. Prohíbido perdérselo.  

Fuente:http://www.hobbyconsolas.com/reportajes/defenders-tiene-comic-estas-son-sus-claves-160348

miércoles, 16 de agosto de 2017

Preocupación por las bajas ventas del comic-book en Estados Unidos



¿Se venden más o menos cómics que antaño? Evidentemente, por si aún no lo sabes, el nivel de ventas de cómic americano está bajo mínimos y lleva 20 años así. En el mes de julio de 2017 (los últimos datos recogidos hasta la fecha) la bajada ha sido de un 19,31% respecto al mes de julio de 2016. Eso se traduce en un 22,18% de pérdida en venta de cómics mensuales en formato grapa y en un 8,33% en las Graphic Novel o lo que es lo mismo, los tomos.

Si queréis más datos os podemos decir que Marvel engloba el 36,89% de las ventas, DC el 26,94% e Image el 11,47%. El resto de editoriales están a años luz.

Si nos ceñimos a las ventas de los últimos 20 años, cuando surgió la crisis del medio, podemos ver como las ventas se han estabilizado en torno a los 80 millones de copias al mes entre todas las colecciones que se publican en Estados Unidos. En 1997, ya en decadencia se alcanzó una media de 100,32 millones de comic-books vendidos al mes para tocar fondo en 2001 con 66,92 millones. La década de los 90 fue mortal y dejó herido al comic-book de tal manera que todavía no se ha recuperado. Entre 2001 y 2016 hemos estado fluctuando entre los 70 y los 80 millones de copias al mes. Fue justamente en 2016 cuando se alcanzó el mejor ratio/mes desde 1997, con 89,35 millones de copias gracias al DC Rebirth. ¿Era un espejismo? Parece que la tendencia de esta década era ascendente pero lamentablemente estamos volviendo a un valle profundo en 2017. Mes a mes seguimos empeorando los números del año predecesor y no se ven signos de mejora. Los datos del mes de julio son significativos, un 22,18% de bajada en ventas en grapa respecto a 2016. Una auténtica salvajada.

Y antes, ¿cómo eran las ventas a principios de los 90 y en las décadas de los 80, 70, 60…? Sin paliativos. No hay comparación. Antes de la irrupción de la televisión los cómics se vendían a cientos de miles e incluso a millones por colección incluso estando fuera del Top 100. 

Actualmente el número 1 en ventas del mes llega a los 100.000 ejemplares con ciertos problemas. Para que quede claro, el cómic en la posición 90 en ventas en la década de los 60 vendía más que el que está en el primer puesto hoy. La década de los 80 supuso el salto a la edad madura de los cómics de superhéroes pero los 90 acabaron matando todo lo bien hecho anteriormente con la irrupción de los mega dibujantes. Aunque no olvidemos que a principios de esa década se vendieron los tebeos como churros. El cómic más vendido de todos los tiempos es de 1991 con una marca muy difícil de superar, X-Men 1 por Chris Claremont y Jim Lee. Pero el mundo audiovisual como el vídeo, la televisión, los videojuegos y ahora Internet acabaron lastrando un medio que se resiste a morir.

Precios populares Online

Hay que hacer como la plataforma de streaming Netflix, precios populares. No podemos poner el mismo precio por leer un cómic digital que uno en papel. Es una locura. Hay que fomentar la lectura por Internet. Hay que fomentar la lectura para todos los públicos e intentar llegar a cuanta más gente mejor. Lo de un cómic a 10 o 20 céntimos se acabó en los 80. Ahora los cómics valen como mínimo 2,99 dólares. Si valieran 1 dólar ya veréis como subirían las ventas.

Llegar a nuevos lectores

Hay que llegar a las nuevas generaciones, los que ahora leen manga o no leen. ¿Como llegar a ellos? En primer lugar intentar que los cómics sean accesibles para alguien que quiere empezar ¿pero como hacerlo tras más de 40 años de historia? ¿Nuevas colecciones, nuevos héroes, nuevas sagas? El futuro del cómic americano está en los que vienen por detrás.

Mejores críticas

Se necesitan mejores críticas o lo que es lo mismo, mejores guiones y mejores dibujos. Actualmente el 80% de las críticas de los cómics mensuales no salen muy bien paradas lo que significa que algo está fallando en el aspecto creativo. Hay que mejorar la calidad del cómic moderno.

Entrar en colegios y universidades

Tenemos que hacer que el cómic sea reconocido como el Noveno Arte, como una forma de cultura y expresión y que cale dentro de la cultura popular. Con las películas no basta, hay que hacerlo con el papel. Hay que intentar que sea asignatura obligatoria en colegios y universidades.

Apoyar al comic Indie

Marvel y DC están muy bien, pero es siempre lo mismo y finalmente no arriesgan. Tenemos que dar más oportunidades a las pequeñas editoriales donde su personajes evolucionan o las series son finitas. Image ya ocupa el 11% del pastel actual, todo un logro.

Dar más salida a las tiendas de cómics

¿Dónde compramos los cómics? Bueno, además de Internet y grandes superficies ¿cuales son los templos del cómic? Las tiendas especializadas. Hay que mimarlas y cuidarlas y darlas un impulso que a veces no se produce ni en Estados Unidos ni en nuestro país.

Vosotros pensáis ¿que el mundo del cómic se está muriendo o aún hay esperanzas para volver a nacer desde las cenizas?

martes, 15 de agosto de 2017

"Muchos no son capaces de vivir solo del cómic y necesitan combinarlo con otros trabajos"

Javi Rey es un dibujante que se formó en la Escuela Joso de Barcelona. Comenzó como freelance y trabaja principalmente en el mercado francés. Es el creador de obras como Un maillot pour l'Algérie, obra que sigue una temática histórico-deportiva, y su útimo trabajo es la adaptación de la novela Intemperie, que ha sido muy bien recibida por la crítica española.

- Empezó su carrera en el mundo de la ilustración como freelance , ¿cómo es este trabajo en el mundo del dibujo?

-Yo empecé intentando que el dibujo fuese mi herramienta para encontrar trabajo, me daba igual el medio en el que fuese. Es duro empezar, hacer esa cartera de clientes, encontrar trabajo y que la gente confíe en ti cuando aún no has generado obra antes. Es una combinación de trabajo duro y constancia con algo de suerte para encontrar a esa persona que confía por primera vez en ti. A partir de ahí es ir creciendo, ir quedando bien con editores, con estudios de animación? y que se vaya manteniendo un poco tu nombre. Puede ser inestable, inseguro, pero también tiene cosas muy buenas, como poder hacer trabajos con los que siempre estás a gusto.

- ¿Le costó mucho adaptarse al mundo del cómic?

-Yo tuve suerte, acabé mis estudios y ya conseguí un puesto en un estudio de animación. De ahí salté a una editorial de libros de texto. Encadené un par de trabajos seguidos. Luego me costó más entrar en el mundillo del cómic, pero porque estaba muy verde. Cuando acabé los estudios no estaba preparado todavía para hacer cómics. Cuando me abrieron la puerta conseguí entrar pero he tenido la suerte de poder estar siempre dibujando. Muchos no son capaces de vivir solo del cómic y necesitan combinarlo con otros trabajos que no tienen nada que ver.

- Habla de Intemperie , que ha sido un paréntesis de su trabajo en el mercado francés. ¿Va a volver con nuevas historias en esa línea histórico-deportiva?

- Intemperie, la novela gráfica, la he realizado íntegramente en el mercado español, fue una propuesta que me encantó y me apetecía hacer, pero voy a continuar con mi colaboración con guionistas franceses. Desde 2013 llevo trabajando con todos los contactos que forjé, allí es donde me salen las oportunidades y conozco a la gente para realizar nuevos trabajos. La industria de Francia también es más grande, con más lectores y más presupuesto. Esa temática histórico-deportiva es una aportación personal, me gusta mucho, y realmente hay muy pocos dibujantes que quieran hacer deporte. Se trata de una temática seria, mezclada con historia del país, intentando un poco acercarnos a lo que representa la película Invictus, algo épico en el que el deporte sirva para explicar algo mucho más grande. En mi primer trabajo sobre esta temática, Un maillot pour l'Algérie, intentamos hablar de la reconciliación entre Argelia y Francia tras la guerra de Argelia, toda la historia se ve a través de la vida del protagonista, un jugador del primer equipo argelino en los años 50.

- ¿Ya tiene en mente nuevos trabajos?

-Voy a seguir trabajando con los mismos editores que en Un maillot pour l'Algérie haciendo un poco lo mismo, pero cambiando de personaje y de época. Por lo menos un número más de esta serie saldrá. Estamos muy a gusto con este tipo de historia. Tampoco quiero que toda mi obra se encasille dentro de este género, me gusta probar cosas nuevas como hice con la novela gráfica y seguiré avanzando.

lunes, 14 de agosto de 2017

'Valerian', el cómic que cambió la ciencia ficción


El próximo 18 de agosto se estrena Valerian y la ciudad de los mil planetas, la adaptación al cine de la longeva serie de comics del guionista Pierre Christin y el dibujante Jean Claude Mézières, todo un clásico de la ciencia ficción franco-belga en las viñetas que comenzó su publicación en 1967 (con lo que este 2017 ha celebrado su 50 aniversario). (Aquí tenéis toda la información sobre la película)

Es la película más cara del cine europeo, casi 200 millones de euros, sin contar con el gasto publicitario, y el director es Luc Besson, que ya trabajó con Mézierès en el diseño de producción de El quinto elemento en 1997, que reproducía el ambiente futurista de los tebeos de Valerian y Laureline, tanto en el argumento como en la estética.

En esa película, todas las escenas con el taxi volador de Corben Dallas, el personaje interpretado por Bruce Willis, están directamente inpiradas en el álbum Los círculos del poder y todo el tema de los cuatro elementos, fuego, agua, tierra y aire, aparecen en Los espectros de Inverloch (1984) y Los rayos de Hypsis (1985). Y es que la serie de Christin y Mézières, es todo un referente para numerosos creadores en diversos medios.

El cómic
Norma Editorial acaba de publicar el tomo Valerian y la ciudad de los mil planetas que recopila los dos álbumes cuya historia ha servido de base para el guion de Luc Besson, El imperio de los mil planetas (1971) y El embajador de las sombras (1975), donde también aparece una peculiar criaturita, un transmutador gruñón de Bluxte, que en función de la muestra que ingiere es capaz de defecar la misma materia prima en cantidades industriales.

Y esto nos ha recordado a “Mordisquitos” la mascota de Leela en Futurama, que funciona un poco al revés, es capaz de devorar cantidades descomunales de alimento para, posteriormente, expulsar por el trasero bolitas de materia oscura, el combustible de la nave de Planet Express.

Una fuente de inspiración para Star Wars
Pero quizá, quien más ha bebido de la esta imaginativa fuente de haya sido George Lucas para crear su Guerra de las galaxias. El diseño de “El Halcón Milenario” no disimula sus semejanzas con la nave espaciotemporal de Valerian y Laureline. Y la relación entre Han Solo y la Princesa Leia se parece muchísmo a la que mantienen Valerian y Laureline.

Las razas extraterrestres, las tabernas y tugurios en puertos estelares, los ambientes, vestimentas, vehículos y situaciones que aparecen en varios álbumes de la serie, sirvieron de inspiración a la “Cantina de Mos Eisley”, la “Ciudad de las Nubes” de El imperio contraataca o la barcaza de Jabba en El retorno del Jedi.

Lucas siempre negó lo evidente. Así que, en 1983, año en que se estrenó El retorno del Jedi, Christin y Mezières le dedicaron esta ilustración, publicada por la revista Pilote, en la que La princesa Leia y Luke Skywalker coinciden en la cantina de Mos Esley con Valerian y Laureline. "Qué curioso haberos encontrado aquí", asegura Leia."No te creas, nosotros venimos a este bar desde hace mucho tiempo", responde Laureline.

Star Wars, Alien, Blade Runner, Desafío total, Avatar o la reciente Guardianes de la galaxia… En todas ellas encontramos la huella de Valerian, pero en sus páginas también hay sitio para homenajes, como el que se hace a Moebius y su Arzach (en Los héroes del equinoccio); y en otros títulos podemos descubrir viñetas que hacen referencia a Hergé, a Tardi, o a Enki Bilal (con quien Christin realizó Las falanges del orden negro y Partida de caza), y seguro que más de un lector podrá encontrar en sus páginas más guiños a otros creadores de viñetas.

Es complicado llevar el universo de Christin y Mezieres al cine en una sola película, es un mundo muy rico y psicodélico, con multitud de razas y posibilidades narrativas.

Valerian. Agente espaciotemporal se ha publicado a lo largo de más de 40 años. Y Norma Editorial la tiene recopilada en siete estupendos tomos integrales.

viernes, 11 de agosto de 2017

Cómic y arquitectura, una historia de amor


A simple vista, el edificio en el que usted vive no parece tener nada que ver con las páginas del último cómic que leyó. Qué tendrá que ver su piso con las viñetas de historietas que caben en su mano. Sin embargo, dos artes tan distintos podrían tener mucho más en común de lo esperado si uno se para a pensarlo.

Su piso está formado por habitaciones, que a su vez forman una planta, que a su vez se encuentran en un edificio en íntima relación con el trazado urbano que lo rodea. De la misma forma un bocadillo forma parte de una viñeta, que forma parte de una tira, dentro de una página que sumada a otras construye un cómic que, por si fuera poco, podría configurar una serie de cómics que se interrelacionan entre sí.

Ambas artes cuentan con su propia narrativa y se conciben de forma muy parecida: tratan de la distribución del espacio, su ordenación en un conjunto y la relación de cada elemento individual con su entorno. Ambas artes significan más que la suma de sus partes y quien las ejecuta utiliza los mismos elementos sentado frente a un tablero con paralex armado de un lápiz e infinita paciencia.

Una relación estable que dura siglos

En nuestro país, el estudio del cómic goza de relativa salud gracias a autores como Roberto Bartual y sus  Narraciones Gráficas,   La novela gráfica de  Santiago García o el y excelente La cárcel de papel que recoge la obra del afilado divulgador comiquero Álvaro Pons. Todos, forman parte de una tradición que ya en los ochenta estudiaba el llamado noveno arte con ilustres como Román Gubern o Luis Gasca.

La misma editorial que publicó a nombres tan ilustres, Cátedra, lanza ahora Cómic, arquitectura narrativa, de Enrique Bordes, un estudio minucioso y fascinante sobre un matrimonio absolutamente sorprendente que podría estar en el origen del mismo arte.

"El acto de narrar es tan innato que la primera ocupación humana en un espacio no es construirlo, sino llenarlo de historias", explica Enrique Bordes. "De hecho, nuestros primeros comiqueros podrían estar en las cuevas de Altamira", nos cuenta. Arquitecto de formación y museógrafo de profesión -entre otras muchas ocupaciones-, ha amado siempre el mundo de las viñetas y eso le ha llevado a unir artes aparentemente dispares.

No es el primero, ni el último, que ve en los antepasados de lo que hoy conocemos como cómic una relación directa con el espacio arquitectónico. Para autores como Scott McCould, si se entiende el noveno arte como una secuencia de imágenes con intención de narrar una historia, podríamos encontrar antepasados de las viñetas en los jeroglíficos egipcios grabados en pirámides y tumbas como la de Menna.

Y si tiramos del hilo, podríamos llegar sin demasiada dificultad a movernos por paredes que cuentan historias, columnas de la Roma Antigua que condensan en 30 metros el funcionamiento narrativo de una secuencia de imágenes, como la célebre Columna Trajana. Elementos arquitectónicos que son testimonio de historias contadas como un cómic de Tintín cuenta como se descubre una civilización antigua.
"Los referentes del cómic están en todas partes dónde haya una expresión narrativa humana. Es decir, hay algo que forma parte del ser humano y se articula contando historias. Desde el arte rupestre a las  Cantigas de Santa María encontramos elementos de narración mediante imágenes", explica Bordes.

De hecho, en este último ejemplo uno puede observar claros componentes narrativos semejantes a las viñetas. Paredes que actúan de transición entre una escena representada y otra que la sigue o la precede. Una página del Códice Rico de las Cantigas de Santa María es semejante a una retícula de un cómic 2x3, lo que significa que allá por el siglo XIII las páginas de nuestras historias ya se estructuraban como un cómic de Richard McGuire.

"Hay un acto muy bonito que tiene que ver con la relación entre cómo dibujamos nuestras historias y cómo dibujamos nuestros espacios", explica el autor. "Entre cómic y arquitectura existe un juego constante: podemos mirar la tumba de Menna, un ostracón egipcio o un manuscrito medieval y descubriremos que cuando contamos historias mediante el dibujo, utilizamos estructuras narrativas que también son estructuras habitacionales. Me gusta la idea de que nuestra imaginación y nosotros vivimos en espacios muy similares”.

Cómic en la arquitectura de hoy

Siglos después, la relación entre cómic y arquitectura ha evolucionado sobremanera. "El arquitecto trabaja las imágenes como un elemento fundamental, las necesitas para poder articular ideas y discursos", describe Bordes. Una imagen detrás de otra cuenta una historia de la misma forma que un esbozo en un plano cuenta como será un edificio. Ambos son, en cierta medida, artes secuenciales.

Bordes, además de arquitecto, es divulgador del mundo del cómic siempre que se le presenta la ocasión. No en vano, utiliza el mundo de las viñetas para dar clase en la ETSAM. Según él, entender el cómic y utilizarlo didácticamente en sus clases en la universidad le ha servido para tener una visión más amplia de su oficio.

La principal característica como arquitecto que adquirió leyendo cómics "es la de saber cómo presentar y explicar un proyecto", describe. "Poder narrar un proyecto es explicar su proceso constructivo o de ideación, y eso tiene mucho de la narración de las viñetas". Con un dibujo explicas las condiciones previas de un solar, con otro las posibilidades que ese solar tiene y con otro la relación de ese espacio con la ciudad en la que se encuentra. En definitiva: cuentas una historia. Te la inventas, especulas sobre el futuro de un espacio en blanco de la misma forma que un dibujante llenando una página y estructurándola en secciones llamadas viñetas.

"Luego hay otra característica interesante que va un poco más allá que la anterior: la integración de la arquitectura y la narración del cómic se produce de una manera más clara cuando tenemos edificios cuya función fundamental es narrar", explica el arquitecto. Imaginen un edificio religioso, sus estancias, imágenes para el culto y espacios para la admiración. Una catedral cuenta historias en cada pared y su distribución -su arquitectura-, está pensada para ser recorrida como los ojos de un lector las páginas de un cómic.

Sobre esta característica Bordes pone otro ejemplo: "¿Un museo qué es? En el fondo, un museo es un espacio dispuesto para contar determinadas historias. El Reina Sofía es un artefacto narrativo en sí mismo", explica. "Las paredes de una exposición pueden llegar a utilizar recursos narrativos muy similares a los del cómic, y eso es es muy interesante".

Y por último, pero no menos importante, hay otro componente que nace de la relación entre cómic y arquitectura. Utilizando como ejemplo claro The Manhattan Transcripts de Bernard Tschumi, Enrique Bordes nos habla de cómo el cómic puede ser un generador de nuevas arquitecturas: "Es un mecanismo de dibujo, de enlace de secuencias y figuras que, a partir de lo secuenciado acaba formando una forma constructiva en sí misma".

Arquitectura en el cómic de hoy

La simbiosis entre estas artes es, como podemos ver, absolutamente inabarcable, aunque Enrique Bordes llega a acotar cierta bidireccionalidad para explicar la retroalimentación de ambas en este monumental libro de más de 400 páginas.

Cómic, arquitectura narrativa atiende también a la íntima relación de los arquitectos que han terminado dedicándose al cómic, sin detenerse en lo anecdótico -como la conocida admiración que Le Corbusier sentía por las viñetas de Rodolphe Töpffer-. Es sorprendente, así, comprobar la cantidad de autores europeos que hoy se dedican al cómic pero ayer pasaron por la facultad de arquitectura: de Gianni de Luca a Milo Manara pasando por Jacques de Loustal, Lorenzo Mattotti, Emma Ríos, Daniel Torres o George Wolinski.

Pero es obvio que no hace falta haber pisado la facultad para entender este matrimonio y sus posibilidades narrativas. Alguien que lo sabe bien es Chris Ware, uno de los máximos exponentes en este campo. "Si no es el que mejor, es uno de los que más ha explotado esta relación. Su Building Stories, casi se diría que la obra más espectacular en utilización de formatos de la actualidad y es innegable que ha impulsado mucha energía creativa en ese campo", cuenta Bordes. "Hay muchísimos otros autores que están explorando el diálogo entre arquitectura y cómic como Art Spiegelman o Grant Morrison. El cómic es un elemento constructivo bastante sofisticado”.

Estos referentes nos llevan hasta la más obvia de las consecuencias de esta historia de amor: la arquitectura dibujada dentro del mismo cómic. En nuestro país, de hecho, tenemos un clarísimo ejemplo: 13, Rue del Percebe. Un ejemplo que Bordes califica de " rara avis porque es muy conocida en España pero es prácticamente desconocida en Latinoamérica y absolutamente desconocida en el estadounidense o en el francobelga".

Según él, "realmente el mérito de Ibáñez es más cuantitativo que cualitativo. 13 Rues del Percebe ha habido muchos a lo largo de la historia, pero es curioso que a veces pase desapercibido un ejemplo tan claro de página arquitectónica, una expresión de muchas historias encapsuladas en un edificio dibujado en sección", reflexiona el autor.

Y por último, "está esa raza de dibujantes y autores de cómic que tienen mentalidad de arquitecto, que utilizan esa mirada particular que me gusta llamar ‘de arquitectos del cómic’ como Gianni de Luca". Se trata de un término inventado que, sin embargo, sirve para expresar un estilo determinado dentro de las corrientes contemporáneas del cómic. Autores que utilizan la arquitectura para que las partes y el todo dialoguen de manera determinada.

"Estamos contando una historia que va de viñeta en viñeta pero luego la suma de todas esas viñetas dicen otra cosa. El arquitecto de arquitectura y el arquitecto del cómic trabajan esos distintos niveles y ahí reside una de las claves de entender el cómic como una arquitectura particular: es un artefacto complejo que tiene muchas piezas que armar y una configuración final es más que la suma de las partes", resuelve.

Estudios como Cómic, arquitectura narrativa no solo abren la puerta a una concepción distinta, más amplia y profunda, del llamado noveno arte. También nos hacen entender las infinitas ramificaciones del diseño y la construcción, poco relacionadas habitualmente con el arte de contar historias. Sin embargo, la habilidad de articular las partes con un todo hace que podamos hablar de la arquitectura de la información, de la arquitectura de una web o de un videojuego. ¿Por qué no de un cómic? Al fin y al cabo, quizás todas las artes vayan de contar historias.

El País:Las estrellas del cómic hacen memoria en A Coruña


Viñetas desde o Atlántico, el emblemático salón del cómic de A Coruña, cumple veinte años. Dos décadas de rodaje que han convertido al certamen en la cita anual de referencia para los mejores dibujantes y libreros especializados del mundo de la animación. Para celebrar esta efeméride, la oferta cultural se ha potenciado con exposiciones, espectáculos audiovisuales, conferencias de artistas invitados y una retrospectiva de creadores gallegos y premios nacionales.

Hasta el próximo domingo este encuentro de artistas y público aficionado pone el acento en el cómic hecho en Galicia con una exposición antológica que reunirá a los 14 autores que en estos veinte años han dado a conocer sus obras en las ediciones del salón. La muestra, A banda deseñada galega nos 20 anos de Viñetas, se compone de ocho obras de cada autor que fueron ya expuestas en el festival y podrá contemplarse en la sede de Afundación.

Junto a un diseño anterior a 1998 y a uno de sus trabajos más recientes, el público podrá comprobar la evolución artística de cada autor gallego. El cartel lo componen Fran Jaraba, Fernando Iglesias, Xaquín Marín, Fran Bueno, DasPastoras (Xulio Martínez Pérez), Alex Cal, Emma Ríos, Víctor Rivas, Davíd Rubín, José Domingo, Fausto Isorna, Jano, Martín Romero y Ramón Marcos.

En la Fundación Barrié, otra exposición, Diez años de Premios Nacionales, reúne a los autores que recibieron el Premio Nacional del Cómic que otorga el Ministerio de Cultura desde 2007. En ella se podrán ver viñetas de Max, Juanjo Guarnido, Sergio Altarriba, Juan Díaz Canales, Santiago Valenzuela, Alfonso Zapico, Pablo Auladell y Miguelanxo Prado, director del salón coruñés.

El cuanto a la cartelera de autores invitados, los organizadores han logrado reunir en otra exposición paralela a 12 artistas, el mayor número desde la edición de 2006. Estarán en el salón veteranos y jóvenes dibujantes de distintas nacionalidades, entre ellos cinco españoles, tres franceses, dos canadienses, un británico y un argentino.

En el Kiosco Alfonso, sede central del festival, colgarán sus obras cinco de los dibujantes invitados, como el francés Ralph Meyer, uno de los nombres imprescindibles del cómic europeo; el gallego Kiko da Silva, creador de la Escola Profesional de Cómic e Ilustración de Galicia O Garaxe Hermétic; y el argentino Eduardo Risso, considerado uno de los mejores dibujantes del mundo y una de las actuales estrellas del cómic norteamericano. Completan este cartel el polifacético autor británico Dave Mckean y la canadiense Julie Rocheleau, galardonada con varios premios como dibujante y colorista.

En la Sala Municipal de Exposicións Palexco expondrá el francés Bruno Chevrier (Nob), el canadiense Cameron Stewart y la española Natacha Bustos, mientras en el Pazo Municipal de María Pita lo hará Pablo Auladell. En la Sala Salvador de Madariaga, Javi Rey y Ernest Sala y Emilio Fonseca Martín, Premio Castelao 2016 de la Diputación de A Coruña, con los originales de la obra Fóra do Mapa.

Otras actividades para los aficionados se concentran estos días en la carpa de la feria editorial que como en años anteriores se ha desplegado por los Jardines de Méndez Núñez. Allí se presentan libros, los autores firman ejemplares y se organizan talleres para los más pequeños y de distintas edades, dirigidos un año más por el dibujante gallego Xosé Tomás.

jueves, 10 de agosto de 2017

P. Craig Russell, el mejor adaptador de la ópera al cómic


La relación del cómic con la ópera es bastante escasa porque son dos géneros que no parecen tener demasiadas cosas en común. Afortunadamente, uno de los pocos dibujantes que se ha interesado por la lírica es el estadounidense P. Craig Russell (Ohio,1951), uno de los artistas más elegantes y estilizados del mundo que, desde 1977 hasta 2004, adaptó algunas de las óperas más famosas, dando lugar a pequeñas obras de arte que ahora ECC Ediciones recoge en tres volúmenes de Biblioteca de adaptaciones de óperas de P. Craig Russell, comenzando por su versión de La flauta mágica, de Mozart.

Russell convierte las notas (y el libreto) de la obra de Mozart en una obra de arte, una declaración de amor por la música y la ópera (el dibujante es un melómano empedernido). Una obra que nos transmite las sensaciones que el autor sentía al escuchar sus composiciones favoritas. Sin duda una de las mejores combinaciones de cómic y música de la historia.

Como nos comenta Jorge García en el epílogo de este libro: "Unas veces Russell adaptaba literalmente la trama del libreto. Otras, se dejaba llevar por las emociones que la música le sugería y realizaba una versión libre a partir de esa impresión sensorial (como las páginas que dedica a las canciones líricas del compositor checo Gustav Mahler). El resultado bordeaba siempre el capricho estético, pero era de una belleza pasmosa".

Y es que estas páginas figuran, por derecho propio, entre las más hermosas que se han dibujado en el mundo del cómic, ya que los recursos estilísticos del autor también son una sinfonía estética y cromática.

La flauta mágica
Este primer tomo (de tres) contiene los cuatro capítulos de La Flauta Mágica, la adaptación de la inmortal obra de Wolfgang Amadeus Mozart con libreto de Emanuel Schikaneder. Una obra que se estrenó en Viena, el 30 de septiembre de 1791, bajo la dirección del propio Mozart (apenas dos meses antes de su muerte).

La historia comienza cuando la Reina de la Noche encomienda al príncipe Tamino la tarea de rescatar a su hija, Pamina, del malvado Sarastro. Por el camino, Tamino se cruza con el pajarero Papageno, a quien persuade para ayudarle en su gesta. Una cruzada espiritual que contrasta con la misión más mundana de Papageno: la búsqueda de Papagena, su amor verdadero. Los empeños de ambas parejas se yuxtaponen con el conflicto eterno entre Sarastro y la Reina de la Noche.

Una historia llena de elementos mágicos que Russell plasma como nadie. Y en la que destacan sus héroes alargados, taciturnos y frágiles, casi como si estuviesen enfermos (algo que llevaría al estremo en otra de sus grandes obras, la adaptación de Elric de Melniboné, de Michael Moorcock. Además, sus personajes parecen estar actuando en decorados teatrales. Incluso la iluminación parece teatral.

La flauta mágica de Mozart unió lo culto y lo popular en una obra realmente única e innovadora. Algo que repite (salvando las distancias), P. Craig Russell al unir el mundo (supuestamente elitista) de la ópera, con el (supuestamente popular) del cómic.

Otras óperas 
En 1976 Russell era un joven dibujante, recién llegado a la industria, que había destacado por su trabajo en Killraven, un serial de ciencia ficción de Marvel. Fue entonces cuando el barítono Charles C. Mason le entregó un guión que adaptaba el segundo acto de Parsifal, de Richard Wagner. 

Lo adaptó en tres capítulos, el primero de los cuales  se publicó en abril de 1977. Esta obra ya sentó las bases para sus futuras adaptaciones operísticas y para su trabajo en general, destacando su elegante y estilizado trazo, su lirismo, y su impresionante dominio del color.

A partir de entonces, Russell alternaba los encargos alimenticios con otras adaptaciones operísticas que fue publicando en diversas editoriales, especialmente en la colección Night Music (Eclipse Comics) que se publicó entre 1984 y 1990.

Esta colección de ECC Cómics reúne la mayoría de ellas, como Peleas y Melisande (1985), Salomé (1986), Ariadna y Barba Azul (1989), Pagliacci (1998) y Cavalleria rusticana (2004). También es perfecta para comprobar cómo ha evolucionado el arte de Russell durante toda su carrera, ya que cada una de estas obras nos ofrece novedades artísticas y estilísticas.

Un artista inimitable
P. Craig Russell une clasicismo y modernidad en su estilo, tan reconocible como inimitable (como el de los más grandes).

Es uno de los artistas pertenecientes a la hornada de principios de los 70 que revolucionaron el mundo del cómic y la ilustración norteamericanas, como Bernie Wrightson, Mike Kaluta, Barry Windsor-Smith...

Comenzó a trabajar en Marvel en 1972 y destacó en Killraven (1974-1976). Tras sus adaptaciones de óperas, también llevó a las viñetas al personaje Elric de Melniboné, de Michael Moorcock, junto al guionista Roy Thomas (Conan).

En 1992 colaboró por primera vez con Neil Gaiman en uno de los episodios más recordados (Ramadán) de la mejor serie de la década: Sandman. Desde entonces han vuelto a trabajar juntos en Coraline (2004), Sandman: Cazadores de sueños (2008) y la novela American Gods (2017). 

Sin duda uno de los mejores dibujantes del mundo, que nos descubre la magia de la ópera ilustrada.

miércoles, 9 de agosto de 2017

Los lápices femeninos del cómic español esbozan sus memorias en Guatemala


Silenciadas y discriminadas sólo por ser mujeres. Así vivieron durante años las "superheroínas" del cómic español, pero ahora las paredes blancas del Centro Cultural de España en Guatemala resaltan los colores y líneas de las imágenes de 50 autoras que cuentan la historia con voz y trazo propio.

La pieza más antigua que se expone es de la década de 1920 y muestra a mujeres en distintas etapas y edades de su vida.

A los 15 años, aún como niña jugando con una muñeca mientras luce un bonete con listones que flotan al viento; a los 20 años, en una escena con un vestido aún más amplio mientras un joven se acerca a ella y sus padres; y a los 30, en la calle, rodeada de mujeres, con sombreros de flores, y de hombres, con boinas o chisteras.

Estas imágenes salieron del pincel de la catalana Lola Anglada (1896-1984), la primera mujer que publicó historieta en España y que trabajó durante un tiempo en varios medios como la única fémina colaboradora.

La estampa forma parte de la exposición itinerante "Presentes: Autoras de tebeo de ayer y hoy", organizada por el Colectivo Autoras de Cómic y que plantea un diálogo y genealogía de la historieta hecha por mujeres en España.

"Tebeo" es el nombre con el que se conoce al cómic en España y surgió del título de la revista "TBO", que presentaba exclusivamente historias gráficas y fue sumamente exitosa, llegando a tener tiradas de 220.000 ejemplares en 1935.

La exposición, que salió de Madrid en 2016 para iniciar un periplo por varios países y que está en Guatemala hasta el próximo 16 de agosto, se ubica de forma que las ilustradoras más antiguas interactúan con las modernas en una "conversación" sobre sus realidades en el panorama social en el que viven.

Los artífices de esta idea son el colectivo "Autoras de Cómic", una entidad que surgió en España en 2013 con la idea de hacer de este cosmos un espacio igualitario para hombres y mujeres, recuperando además el trabajo de todas esas "superheroínas" que han sido obviadas u olvidadas.

Acompañando a estas autoras hay una serie de actividades a cargo del entusiasta del cómic y uno de los fundadores del grupo "Los Garabatti", Alejandro Alonzo, quien dirigirá un taller de dibujo y un foro con Byron Zúñiga, autor del primer cómic guatemalteco, "Perro en Llamas", y Gabriella Noriega, ilustradora y colorista.

El objetivo del fundador de "Los Garabatti", según contó el mismo a Efe, es pintar el panorama de los dibujantes e ilustradores en Guatemala y mostrar la participación de las mujeres, aún más difícil y reducida que en España hace cien años.

En tiempos "de colectividades, de redes, de hermandad", como reza el lema de esta muestra, es necesario apostar por "un presente mediado por renovados vientos feministas", con "una promesa de un futuro más justo, participado y horizontal".

martes, 8 de agosto de 2017

Aliens, Dead Orbit: regreso en cómic al argumento clásico de la saga


¿Recuerdan aquellos monólogos que hacía Antonio Ozores? Pues cualquiera de ellos escogido al azar explicaría mejor el origen de Alien que las dos precuelas que ha rodado Ridley Scott. Dos obras maestras en el género de la comedia involuntaria. En la primera de ellas, Damon Lindelof, el guionista, famoso por su trabajo en el ¿argumento? de la serie Perdidos, se merecía que directamente alguien con pelo en las palmas de la manos le arrojase al pilón. Sin miramientos. Y en la segunda, estrenada este año, Alien Covenant, también se mantiene la vis cómica, pero después de Prometheus, ya nada le sorprende a uno, por muy incongruente que sea. La verdad es que si algo se ha ganado por derecho Ridley Scott es que no va a haber dios capaz de parodiarle estas últimas películas.

Lo cierto es que a Alien ni siquiera le hacía falta una segunda parte en el cine. Pocas sagas habrá habido más hipertrofiadas que esta. El regreso era una película muy buena en cuanto a acción y a estética, los diseños eran del gran Syd Mead, pero volvía al más de lo mismo sin ningún pudor, solo con más músculo y monstruitos.

El relato elegante, preciso, terrorífico y sorprendente de la primera película partía de lo mínimo, de una situación trivial en una nave, y sin salir de ella prácticamente redondeaba una película magnífica. Todos los aditivos que se le han añadido a las grandes ideas que tuvieron lugar en la cinta de 1979, más que impulsar la saga, han parecido más bien prótesis para que no se caiga a cachos tras repetir lo mismo de siempre, situaciones que ya recogía Alien, el octavo pasajero.

ero bueno, mal que bien, si te gustaba el bicho, tenías derecho a tus secuelas y hasta en Resurrection, de Jean-Pierre Jeunet, director de Delicatessen antes y Amelie después, tenía algo. Cada uno ponía su granito de arena. James Cameron, David Fincher, merece la pena ver qué tenían que aportar a la saga cineastas que después han podido presumir de tener una gran personalidad. Sin embargo, tras los crossover con Predator y las Muchachada Nuis de las precuelas, el espíritu del verdadero Alien está como lo dejó Ripley en la primera, hecho un higo chungo a la deriva en el espacio.

Se están preguntando las tertulias de periodistas, falazmente como de costumbre, si es ético que Neymar cueste doscientos y pico millones, la pregunta también podría ser si lo es lo que han costado las nuevas películas de Ridley Scott, que han sido más caras que el traspaso del jugador y no van a sentar a millones de espectadores cada semana hora y media delante de una pantalla.

La saga en los cómics

En viñetas, sin embargo, coger una saga y retorcerla hasta la hilaridad es mucho más agradecido. No me pregunten por qué. Desde los 80, Dark Horse ha publicado cómics de Alien. Los primeros, los clásicos, continuaban donde lo habían dejado las películas. Los bichos llegaban a La Tierra, los militares querían militarizarlos, por supuesto, como arma letal. En otra serie se llegó a comercializar con la jalea real de las Alien "ponedoras", resulta que era la droga más cara del espacio. Y hubo también entregas autoconclusivas que reflexionaban sobre biotecnología, asunto que fascinaba en los 90, aunque estuviese en los albores de lo que se puede ver ahora, cuando no fascina tanto. En fin, en viñetas, haber, ha habido de todo.

Regreso deliberado al clásico

Y ahora ha llegado Alien Dead Orbit, a la venta desde abril, que se puede comprar en inglés por el Kindle de Amazon. La dibuja y guioniza James Stokoe, también en Dark Horse, y si algo tiene de particular por lo que merece la pena señalarlo es porque vuelve a los clásicos. Nos sitúa, estéticamente, en algún punto de la historia antes de Alien 3.

Uno vuelve a experimentar algo que creía completamente olvidado con los derroteros que han tomado las precuelas -que también han tenido sus cómics, la saga Vida y muerte en la misma editorial- el suspense. El silencio y el suspense. El Alien de Stokoe es el de las naves que vagan por el espacio con la tripulación muerta. Naves donde no se oye nada. Ese era el archirrepetido tópico sobre Alien: En el espacio nadie oirá tus gritos.

El planteamiento es el mismo de siempre. Esta vez, a modo de Ripley, un ingeniero informático, Wascylewski, alias Wassy, se las tiene que arreglar para sobrevivir en una estación espacial infectada hasta arriba. La primera escena que protagoniza este hombre es espectacular. Cuando se encuentra a la tripulación hibernada de la nave que visitan, a la hora de despertarles algo sale mal y lo que hacen es hervirlos. A los tíos, con el 90% de su cuerpo quemado, si no se los llevan a su nave palmarán. Y por su culpa... Ya saben cómo sigue el rollo. Pero parecido no es lo mismo y Stokoe, a través de flashbacks, logra salirse del arquetipo. Poco a poco vamos descubriendo cómo ha llegado este sujeto a quedarse él solo en el espacio.

A lo Charles Bronson

En realidad, que esta miniserie se pareciera a las atmósferas de tensión de la primera película fue un encargo de Dark Horse. El dibujante, de su parte, puso la idea de que el protagonista, Wassy, estuviera inspirado en Charles Bronson. Es un tipo duro que se enciende los cigarros con un soplete. Para Stokoe sería el típico sujeto que se embarcaría en un viaje interestelar de años a cambio de un buen sueldo.

No obstante, el verdadero protagonista es el bicho. Y en ese aspecto, Stokoe entiende los valores que tenía el clásico. El dibujante se atiene a lo que manifestó en su día Ridley Scott, Alien no era más que un salvaje arrancado de su cultura e identidad reducido a defenderse con sus instintos más primarios. Todo lo que ha venido después tratando de racionalizar al monstruo, explicar su origen y lo peor, conectarlo con hipótesis religiosas, ha desmitificado mucho al bueno del xenomorfo. En estas páginas, cuya cuarta entrega está por llegar, ocurre justamente lo contrario: lo que hay es misterio.

lunes, 7 de agosto de 2017

Carlos Giménez, el autor de 'Paracuellos', adapta 'La máquina del tiempo'


Carlos Giménez, uno de los autores más emblemáticos del mundo del cómic español, famoso por dibujar historias relacionadas con su vida, se pasa a los clásicos y presenta en cómic su adaptación de un clásico de la ciencia ficción: La máquina del tiempo, de H.G. Wells (Reservoir Books). Giménez, que en buena parte tiene una formación autodidacta, reivindica esta novela como una de las obras que más influyó en su formación. Y asegura que dibujarla ha sido una tarea muy gratificante y que le ha resultado muy fácil, porque el mundo onírico de Wells encajaba perfectamente con su imaginación.

Entre elois y morlocks
En La máquina del tiempo, el protagonista, que tiene una gran confianza en el futuro de la raza humana, viaja al futuro convencido de que encontrará una sociedad mejor, que habrá superado los problemas traumáticos del capitalismo. La parte más lograda de La máquina del tiempo es el retrato de una sociedad futura dividida entre dos grupos humanoides. Unos, los elois, de pequeña talla, vegetarianos, se pasan el día jugando, con una gran inconsciencia. Viven en un entorno idílico, rico, fértil... El protagonista, el Viajero sin nombre, tardará en darse cuenta de que en el mundo del futuro hay otro grupo, los morlocks, que están condenados a vivir en las profundidades de la tierra. Los morlocks resultan ser muy agresivos. El Viajero, con su profunda curiosidad, intentará averiguar por qué cada grupo es como es.

De la ciencia ficción a la "moral ficción"
La máquina del tiempo fue la primera novela de H.G. Wells, considerado como uno de los padres de la ciencia ficción. Es la historia de un científico incomprendido que descubre la forma de viajar en el tiempo y llega hasta el año 802701. El protagonista de la obra tendrá que hacer frente al escepticismo de la comunidad científica, que no quiere aceptar su hallazgo. 

En realidad, el principal interés de Wells no es la evolución tecnológica; de hecho, en su novela no aparecen grandes disquisiciones sobre principios tecnológicos o científicos de la máquina del tiempo, sino que hay una reflexión profunda sobre el progreso moral de la humanidad. A través de la descripción de una sociedad futura, lo que pretende Wells es hacer un análisis del capitalismo y averiguar hacia qué tipo de moral conduce.

Giménez, el niño desdichado
Carlos Giménez (Madrid, 1941) es uno de los más sólidos historietistas españoles, adscrito al llamado Grupo de La Floresta. Giménez quedó huérfano de padre cuando era muy niño y cuando su madre contrajo una enfermedad grave, fue internado en un hogar del Auxilio Social. A los 14 años volvió a casa y se tuvo que poner a trabajar. A pesar de todo, en las horas libres se dedicó a dibujar historietas. A los 17 años ya colaboraba con algunos de los creadores de cómic más famosos de la época. En los años sesenta se trasladó a Catalunya. Durante mucho tiempo se dedicó a dibujar proyectos diseñados por las empresas editoriales. Pero con la llegada de la democracia empezó a elaborar sus propios proyectos, especialmente a través de las colaboraciones en revistas humorísticas.

En 1977 publicaría Barrio, una obra con trasfondo autobiográfico que denunciaba los abusos del franquismo, especialmente en contra de los niños, y que provocó que Giménez fuera amenazado por la ultraderecha. Sus cómics Paracuellos, Los profesionales y Auxilio Social, que mantenían el tono autobiográfico y de crítica al franquismo, le reportaron muchos elogios. Pero Giménez también ha adaptado obras literarias emblemáticas, como Réquiem por un campesino español, de Ramon J. Sender.

Wells por Giménez
La versión en cómic de Carlos Giménez es una versión libre de la obra de Wells. En realidad, incluso elimina la parte final de la travesía en el tiempo del Viajero, con el fin de reforzar el periodo que vive entre elois y morlocks, la parte central de la novela. Si la preocupación de Wells era analizar hacia dónde conduce el capitalismo al hombre y averiguar si el comunismo podía generar un hombre nuevo, en el fondo, esta es también la gran preocupación de Carlos Giménez, un autor conocido por su compromiso político.

Quizás La máquina del tiempo no llega a la calidad de Barrio o Paracuellos, pero sin duda es una notable versión del clásico de Wells, que interpreta muy bien el espíritu de este autor. Y a casi 125 años de la publicación de esta novela, en un tiempo en que las divisiones sociales parecen agudizarse, esta adaptación es especialmente bienvenida.

domingo, 6 de agosto de 2017

El Salón del Cómic de A Coruña ofrecerá una muestra retrospectiva sobre la banda diseñada gallega


El Salón del Cómic Viñetas desde o Atlántico arrancará el próximo lunes en A Coruña, en su vigésima edición, con una propuesta que hasta el 13 de agosto incluirá la exhibición de la obra de creadores gallegos que formaron parte del plantel del festival. En esta edición, según informa la organización, Galicia tendrá una presencia importante. Así, hasta 17 dibujantes gallegos participarán en este veinte aniversario de un festival promovido por la Concejalía de Culturas, Deporte y Conocimiento del Ayuntamiento de A Coruña. Entre las principales propuestas, estará la muestra retrospectiva-comparativa 'A Banda Deseñada galega nos 20 anos de Viñetas'.

En ella, se mostrara la obra de 14 creadores. En esta exposición, el público podrá contemplar ocho obras de cada uno de los autores y autoras que formaron parte del plantel del Salón. Otros originales acercarán al visitante a sus trabajos más recientes. La muestra podrá visitarse en Afundación, que junto a la Fundación Barrié, se suman esta edición por primera vez a los espacios expositivos del Salón Internacional del Cómic. También habrá firma gallega en el cartel conmemorativo. Así, por primera vez en la historia de Viñetas, el cartel de 2017 no se le encargó, como es costumbre, a un invitado de 2016, sino al autor gallego Xulio Martínez Pérez.

 PARTICIPACIÓN GALLEGA 
Otros nombres del panorama gallego tendrán también presencia en Viñetas 2017 como Kiko da Silva, creador de la revista BD de Banda y de la Escuela Profesional de Cómic e Ilustración de Galicia O Garaxe Hermético. Además, el director del Salón, Miguelanxo Prado, formará parte con su obra 'Ardalén' de la muestra conjunta de los creadores que obtuvieron el Premio Nacional de Cómic desde su creación hace diez años. En la sala Salvador de Madariaga, colgará la muestra de originales de la obra 'Fora de mapa', del ourensano Emilio Fonseca, que obtuvo el último premio Castelao de la Diputación de A Coruña, otorgado el año pasado

viernes, 4 de agosto de 2017

El cómic ‘Black’ será adaptado por Studio 8 a la gran pantalla


Tal y como asegura Deadline, el cómic ‘Black’ contará con una adaptación cinematográfica de la mano de Studio 8.

El cómic logró su publicación tras una exitosa campaña en Kickstarter, donde recaudó el dinero necesario para su edición. Fue creado por Kwanza Osajyefo y Tim Smith, y su principal premisa es la de una sociedad donde solo las personas afroamericanas poseen superpoderes. Esta adaptación estará supervisada por Jon Silk y Rishi Rajani.

Studio 8 tiene un acuerdo de distribución con Sony, por lo que es posible que el apoyo de distribución de la película sea considerable. Además, la compañía adquirió recientemente los derechos para adaptar el cómic ‘Scout’, creado por el artista Timothy Truman.

Si queréis conocer cómo fue el proceso de Kickstarter del cómic, podéis acceder desde aquí para conocer en profundidad las distintas fases con las que contó. Contó con un total de 2775 patrocinadores y un total de 91973 dólares recaudados, cuando para su publicación necesitaban 30000 aproximadamente.

"El consumo de cómic en España ha bajado bastante"


Hace apenas diez días, el dibujante granadino Gabriel Hernández Walta ganaba un premio Eisner -llamados los Oscar del cómic- a la mejor serie limitada por La visión, con guión de Tom King y color de Jordie Bellaire. Críticos, amigos y público celebraban la noticia con alegría. Esta semana, más concretamente el uno de agosto, salía a la venta un cómic mensual donde se puede seguir la vida de los descendientes de Superman y Batman viviendo grandes aventuras. La publicación, obra de la editorial DC Comic en castellano, se llama Superhijos (Super Sons) y su autor gráfico es Jorge Jiménez, un alpujarreño de 31 años que ayer estuvo firmando ejemplares en la Librería Picasso junto a al colorista Alejandro Sánchez -también granadino-.

Nacido en Cádiar, este autor de historietas decidió cruzar el charco para probar suerte. Consiguió trabajar como parte del equipo de DC Comics en series de renombre como Superman Rebirth. Ahora, Jiménez vuelve a firmar con la aclamada editorial gracias a Super Sons, serie publicada hace cinco meses en Estados Unidos, donde está teniendo un enorme éxito quedando en el Top Five de ventas por delante de Spiderman y The Walking Dead. "La verdad es que estoy muy contento de que por fin llegue a España este trabajo del que me he dejado la piel junto con mi compañero Alejandro Sánchez, también granadino, y deseando que a la gente le guste", cuenta emocionado. El dibujante, que ha contado con Peter J. Tomasi como guionista en esta ocasión, reconoce que ha dedicado muchísimas horas al trabajo. "Las jornadas de nosotros, los dibujantes, son interminables con el fin de que los resultados funcionen y gusten", explica.

ESTOY ILUSIONADO POR LOS PERSONAJES SON PRÁCTICAMENTE REINVENTADOS; EL DISEÑO ES MÍO"

La lectura "amena y fácil de digerir" cuenta la historia, "bastante divertida", en palabras del artista, de "dos chavales -hijos de Batman y Superman- con personalidades totalmente diferentes pero que están condenados a entenderse porque su objetivo es hacer el bien y perseguir a los malos". Jiménez habla de Samuel Kent y Damian Wayne. "Al primero de ellos lo conocemos desde su nacimiento literalmente durante los acontecimientos acaecidos en Convergencia, mientras que a Damian ya le conocemos desde hace bastantes años, por ser una de las mejores creaciones de Grant Morrison durante su etapa en la colección regular de Batman. Ambos se conocen desde el número 10 de la actual serie regular de Superman, en la que, a modo de aperitivo, se nos ofreció un miniarco de dos números con Damian y Jon como protagonistas. Y desde entonces, se han convertido en una especie de amigos-rivales, como sus propios padres", resume a la perfección Cristian Miguel Sepúlveda en una entrada en www.zonanegativa.com.

Cuando se le pregunta al autor por las cifras de ventas en España, no duda un segundo: "Teniendo en cuenta que en Estados Unidos funcionó muy bien sobre todo el capítulo uno, tenemos también muchas esperanzas de que aquí también funcione, deseando que por supuesto en mi tierra se lea el cómic". A Jiménez le hace "especial ilusión" que se valore en su tierra, aunque comenta que "el consumo de cómics en América es mayor a diferencia de España, donde la cultura de leer cómic se ha perdido bastante. Pero sin duda, cuando a uno le reconocen su trabajo en su tierra es para sentirse orgulloso".

Ayer, el dibujante granadino junto con el colorista, también de aquí, Alejandro Sánchez, estuvieron firmando ejemplares en la Librería Picasso, a la que acudieron en masa adolescentes, jóvenes y maduritos. "Probablemente dentro de unas semanas iremos también para Madrid a hacer una buena sesión de firmas", adelante este apasionado del dibujo desde que tiene uso de razón. "Mis primeros recuerdos son un lápiz y dibujando todo el día sin parar… Y hasta hoy", rememora entusiasmado.

Sus próximos retos, adelante, también tienen que ver con la serie Super Sons, de la que sabe se han escrito "críticas que hablan muy bien de esta historia". "Estoy muy ilusionado, tengo muchas ganas de seguir trabajando en que Superhijos llegue bastante lejos, con personajes prácticamente reinventados, el diseño es mío, y quiero aprovechar este tirón, disfrutarlo y centrarme en saborear toda esta etapa más que pensar en la siguiente, pero sí, siempre hay un reto al que sigo", concluye.

jueves, 3 de agosto de 2017

Decenas de autores de cómic, atrapados en Edicions De Ponent tras la muerte de Paco Camarasa


Edicions De Ponent ha sido desde los años 90 una de las principales impulsoras del cómic en España. Entre sus publicaciones y autores no solo hay premios nacionales, sino un catálogo de riesgos que tiene mucho que ver con su principal impulsor y el hombre que estuvo detrás del proyecto hasta el final de sus días: Paco Camarasa.

Cuando hace poco más de un año falleció, algunos autores alertaron a este diario de su situación de incomunicación con la editorial desde hacía meses. Por la enfermedad y la idiosincrasia de Camarasa, por la manera unipersonal en la que funcionó la compañía durante la mayor parte de su existencia, muchos de ellos habían perdido el rastro de liquidaciones impagadas y mantenían contratos de vínculo de cinco y diez años por los que quedaban en una situación de estancamiento.

Esa es la situación que aúna a distintos autores en un grupo de Facebook privado en el que, desde hace meses, comparten sus diferentes estados. También las comunicaciones que durante estos últimos 12 meses han tenido con los representantes legales de De Ponent. La editorial tiene una deuda próxima a los 70.000 euros y los herederos del alcoyano han decidido no hacerse cargo de este pasivo y de los activos que pudiera haber. 

Esa es la principal novedad del caso: transcurridos 12 meses, los autores, en este momento ya pueden reclamar que la justicia intervenga para que la empresa vaya a liquidación. Sus bienes se repartirían en concurso de acreedores, aunque tanto la imprenta que trabajaba habitualmente con la editorial como la distribuidora (SD Distribuciones) se presumen como los principales benefactoras de la solución. No obstante, aunque este diario no ha logrado una confirmación sobre este extremo, la imprenta no prevé forzar la recuperación de los activos.

En ese estadio de hipotético concurso de acreedores, los autores cuentan con situaciones muy dispares. La mayoría de ellos ha tratado de saber más acerca del tema a través de la empresa Emilio Rico Assesors Tributaris, quien representa legalmente a la editorial. Desde la misma admiten que en la actualidad no hay comunicación con los creadores y que, por otro lado, les extraña que editores, distribuidores o inversores del sector no hayan mostrado interés en la comprar del patrimonio.

Así ha sido hasta la fecha, pese a las 300 obras editadas, premios, su fondo editorial e incluso el valor de la propia cabecera como marca. Sin embargo, fuentes conocedoras del caso aseguran que la situación económica de la empresa –de la que Camarasa era socio y administrador único– ha sido "muy complicada" durante los últimos años. Una fotografía que se funde con las dispares situaciones de liquidación y relación con los autores: a algunos se les adeudan 100 euros y a otros 1.000 o 2.000. 

La posibilidad de una demanda colectiva y una posible venta de De Ponent

Fuentes del sector editorial que prefieren no ver implicado su nombre "por la estima que todos teníamos a Camarasa" apuntan que, "ya que están conectados a través de Facebook, lo mejor es que presenten una demanda colectiva para que se active la liquidación de la empresa". A partir de ese momento, se solventaría el stock y pertenencias de la editorial y se pasaría a pagar a acreedores en un proceso que, en cuestión de tiempos, no tiene unos plazos concretos.

No obstante, hay casos de autores que firmaron una relación con De Ponent por varios años: "nadie cree que los denunciarían si publicasen con otra editorial, pero esa otra editorial tampoco se la va a jugar por si acaso". En ese limbo se encuentran no pocos nombres, todos ellos activos en el citado grupo de Facebook. Algunos de los mismos, en esas conversaciones, han asegurado que muchos libros han aparecido en webs de saldos como Bibliostock, aunque el origen y el rastro de estas ventas es difícil de rastrear, incluso para ellos que en muchos casos no saben cuántos ejemplares hay de sus propios volúmenes. 

Todas las partes coinciden en que las deudas con los autores no son económicas, pero si contractuales. Más allá de la imprenta y la distribuidora, el principal conflicto parece ser liberar firmas y títulos para que los creadores sigan operando con normalidad. Lo que sí está claro es que la empresa, una vez liquidada, revierte automáticamente los derechos sobre los autores. Camarasa acordaba cinco años en la mayoría de los casos, con alguna excepción de una década de relación contractual. Hay varios autores que mantienen contratos a los que todavía les quedan más de un lustro para expirar y por los cuales una empresa no operativa a ningún nivel posee los derechos.

Las mismas fuentes del sector contextualizan que esos márgenes temporales "son los habituales en España". En países como Francia y Bélgica esas relaciones son habitualmente por 10, 20 o 30 años, dependiendo del caso y el creador. Mientras los autores se deciden a tomar cartas en el asunto o aparece alguna empresa del sector interesada en absorber el legado, la web de la editorial también ha desaparecido. 

Todos echan de menos a Paco

Incluso los autores que tienen un mayor conflicto de relación contractual destacan su buena relación con el editor. Desde su representación legal a las fuentes del sector, pero también entre la mayoría de testimonios, todos destacan la labor del alcoyano al que recientemente se homenajeo en Castalla. "La relación fue inmejorable hasta hace uno o dos años. Y poco a poco". Fuentes del entorno familiar también recuerdan que durante ese periodo se acumularon un buen número de motivos personales que determinaron un final nada acorde al bagaje y aportación del editor durante las últimas dos décadas.